Cartas desde la locura

Helguera murió en el 2018

Antonio Helguera (izquierda) en Palacio Nacional. Foto: Twitter Andrés Manuel López Obrador.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

“El sueño ha terminado”: John Lennon.

El cartonista Antonio Helguera (Proceso, La Jornada, Chamuco-TV) falleció la semana pasada por infarto, a los 55 años de edad.

Supo “retratar la realidad del país” y tenía “profundo compromiso social”, son calificativos que ahora se acumulan.

Sí fue excelso ilustrador, a todos nos consta, pero dudo que un buen platicador y polemista.

“A cada rato me salen con la mamada de que ya no critico al gobierno. (…) Cuando hay cagadas lo critico. Pero no me van a poner a atacar a lo pendejo a un gobierno que esperé toda mi vida”, dijo ante un público congregado en el Zócalo de la Ciudad de México (Día Internacional del Libro).

Sí fue excelso ilustrador durante 30 años de trayectoria, a todos nos consta, pero de crítico mordaz viró a fanático de la dizque Cuarta Transformación y se declaró “simpatizante absoluto y amigo” de López Obrador, además de militante de Morena.

Muy su problema, justificarían sus cuates. Pero en esta profesión, digo yo, nunca hay que morderse la cola: “Si la caricatura no es crítica se vuelve propaganda”, dijo Helguera (La Jornada). “Lamentablemente es muy común descubrir en algunos periódicos caricaturistas acríticos, ¡que incluso alaban a la gente en el Poder! Eso ni siquiera es caricatura, sino propaganda”.

Y sentenciaba: “Me gusta dibujar a los personajes tal y como son. Con cara y nombre, para aludirlos directamente y responsabilizarlos”.

No fue así con López. Ni con Morena.

Con ambos engendros no hubo “batalla mediática” a partir del 2018.

Por el contrario, hubo visitas de cortesía (ver imagen).

De modo que, para mí, ése fue el año de su muerte.

Epílogo

Amigos, colegas y lectores nos enteramos en Twitter que una noche antes Helguera consumió un coctel explosivo en una fiesta.

Puede ser.

No lo juzgo.

En nuestro ambiente es común.

Yo mismo me elevé hasta Saturno.

Y todavía no entiendo cómo fue que regresé.

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