Desde nuestra América

Una vuelta más de tuerca

Imagen: Especial.

Oscar Wingartz Plata*

Hoy, en la transición digital, el camino de las reformas universitarias tienen las mismas consecuencias que un golpe de Estado. Entre sus tareas no estará promover el libre pensamiento, la creación artística o fomentar la capacidad de juicio crítico. El estudiante  será considerado un cliente. […] Es posible que el cliente-alumno nunca tenga un encuentro cara a cara con su profesor. Así, las ciudades universitarias irán desapareciendo y con ella el sentido humanista de la docencia y la vida universitaria. La deshumanización seguirá su curso. Marcos Roitman.

Estimados lectores, hace unos días estuve leyendo un artículo del Mtro. Marcos Roitman, docente-investigador chileno-español de la Universidad Complutense de Madrid, politólogo y sociólogo renombrado, que se ha dedicado a desarrollar estudios y análisis en torno a la álgida, compleja y convulsa realidad latinoamericana. Él fue uno de los muchos académicos, intelectuales y políticos que se exiliaron ante la inminente y brutal represión que habría de desatar la dictadura militar chilena encabezada por un personaje oscuro y siniestro, el impresentable Augusto Pinochet Ugarte.

Con los elementos propuestos, quiero exponer algunas reflexiones que nos plantea nuestro autor, en torno a un asunto que paulatinamente va mostrando un deslinde poco deseable y agudo, a su vez, son de una centralidad manifiesta, por el peso específico que contienen, en muchos sentidos son incuestionables, y desde diverso enfoque se han venido comentando de tiempo atrás ante estos tiempos complejos y críticos. Así, pues, los invitaría a que lean este trabajo titulado elocuentemente: “La Universidad Pública y Presencial en Agonía”, La Jornada, México, 04/VIII/2020.

Una primera cuestión es el epígrafe propuesto, muestra una serie de realidades que con el paso del tiempo se hará materia común, en el sentido, de que “será el pan de cada día”. El carácter y sentido que tendrá la figura de estudiante: “el ser un cliente”. Este dato en sí mismos es muy grave, porque, pasa de ser una persona a ser un consumidor. Deja de ser una persona en proceso formativo, a ser una estadística más, como lo refiere el autor del artículo en cuestión. Se van a ir desdibujando las funciones, los valores, las virtudes y los alcances que tiene la universidad como formadora y constructora de ciudadanía. De sujetos con autonomía de pensamiento, con actitud crítica, con presencia ante otros seres humanos, en definitiva, será un sujeto que se limitará a cubrir sus estrictas necesidades personales, sin mayor incidencia ni repercusión en su entorno.

Mucha gente, dirá o pensará que este panorama es exagerado, fuera de lugar, extremista, si vamos viendo esta cuestión con un mínimo de detalle, es “la ruta a seguir”, entre otros asuntos, porque, una vez más, el capitalismo, como modo de producción dominante se está reconfigurando, es decir, no es estático. Tiene una enorme dinámica, porque eso le permite su autoreproducción permanente. El capitalismo históricamente, siempre ha estado en esa lógica, por una razón muy concreta, sus pilares y formas de funcionamiento, en su seno lo han llevado a contradicciones y crisis profundas, como la de 1929 con el llamado “Crack de la Bolsa de Nueva York” y la actual crisis con la pandemia del Coronavirus. Es decir, su reconfiguración se mueve por múltiple vía, esto significa, recomponer, reconfigurar, remover o desaparecer una o muchas las esferas que la componen. Una de ellas, por su dimensión y complejidad, es la esfera educativa, al ser considera un área estratégica, porque en ella se condensa y se reproduce su propia lógica y funciones.

En todo, hay una pregunta que se muestra como uno de los nudos de esta cuestión, ¿por qué la educación, y en particular la educación superior está teniendo un embate tan severo? No se trata sólo de tomar simple y llanamente “clases en línea”, el trasfondo es mucho más complejo, porque trastoca la totalidad del quehacer universitario, su organización, su estructura, sus valores, sus principios. Aquí debemos hacer un planteamiento en extremo pertinente, lo vamos hacer a manera de pregunta: ¿cuál es el origen y sentido de la universidad como institución educativa en los últimos 100 años? El cultivar de manera sistemática, el conocimiento en todas las ramas posibles, junto con principios y valores profundamente humanísticos. Esto quiere decir que uno de sus fundamentos es la construcción y desarrollo del ser humano, en un proceso integral, socializador, donde la comunidad abone en esa dirección, esto es, hacer del sujeto, alguien que se aboca a su contexto, y así, construir una sociedad más armónica.

Como se puede apreciar, la lógica que se está imponiendo va en la dirección exactamente contraria a sus propios principios y fundamentos, porque se pasa de la construcción integral del sujeto a una dimensión cerrada del mismo, de la sociabilidad al individualización extrema, de la concepción de un sujeto en formación a “un cliente” que consume un producto más. En definitiva, la despersonalización absoluta del sujeto. Aquí vienen algunos cuestionamientos, ¿por qué socializar, si el mundo lo tengo ante mis ojos, por la mediación de una máquina?, ¿para qué pensar, si la máquina lo puede hacer por mí?, ¿por qué preocuparme por hacer cosas, si la máquina “puede satisfacer mis necesidades?, ¿por qué afanarme por los demás, si estoy confortablemente instalado ante una máquina que “llena mí vida”? Como afirma el Mtro. Roitman está en proceso la plena deshumanización de la humanidad, porque se comienza a transitar hacia una forma de vida que no requiere del sujeto vivo, presente, actuante; y las implicaciones que todo ello tiene.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Docente-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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