Cartas desde la locura

Rimbaudmanía

Foto: Bruno Braquehais. ‘Statue of Napoleon I after the fall of the Vendôme column’ (1871).
“Ya somos todo aquello contra lo que luchamos en el pasado”: José Emilio Pacheco.

@ramavelm

I

Su padre fue militar. Su madre, católica al rojo vivo. Pareja explosiva.

Las salidas de emergencia que toma el Rimbaud adolescente son la lectura y la escritura. De ahí salta al hachís y al ajenjo (“el demonio verde”, muy estimado entre los bohemios).

El vagabundeo callejero lo convierte en un completo inadaptado social.

El vago duerme debajo de cualquier puente. Las alucinaciones del hachís le dan la clave: marchar hacia su exilio voluntario.

Con 16 años de edad su prosa poética ya es aplaudida en los círculos literarios de París, pero él ni se entera.

A sus 16 Francia declara la guerra a Prusia. El 4 de septiembre de 1870 Napoleón III se rinde ante Bismarck y el pueblo de París, sublevado, derriba al Imperio y proclama la Tercera República.

Se pensaba que, con 16 años, Arthur Rimbaud veía la guerra desde la monotonía de una ventanita en Charleville. Pero el 1 de enero de 1871 presencia la destrucción e incendio de Méziéres –ciudad vecina a Charleville– y es testigo de cómo su colegio ya no alberga a estudiantes saludables, sino a soldados mutilados.

II

Enero de 1871. La burguesía francesa huye a Versalles. Obreros, tenderos, artesanos, comerciantes, campesinos, y el Comité Central de la Guardia Nacional, proclaman ‘la Comuna’ para “hacerse dueños de su propio destino”. En el centro de París se erigen 600 barricadas durante setenta días.

En la primera semana de mayo de 1871 Rimbaud viaja a París.

Según testimonio de sus amigos Verlaine y Delahaye, busca unirse a los ‘comuneros’ (a cambio de no hacer el servicio militar y de que le perdonen el pago del alquiler de su vivienda).

El 12 de abril ‘la Comuna’ derriba la columna de la Plaza Vendôme, instalada por Napoleón.

Auguste Bruno Braquehais (1823-1875), pionero reportero gráfico, está allí, y documenta la revuelta popular (Sitio de París: 1870-1871).

III

Y apenas el 20 de marzo pasado el artista libre-pensador Aidan Dun ha sugerido que el chaval Arthur Rimbaud también está allí. (En la imagen, segundo a la izquierda, de pie.)

Epílogo

A los 18 años de edad, Rimbaud entrega su único libro, Una temporada en el Infierno, a un impresor tan fregado y amolado como él. Nunca regresa al taller de impresión y jamás ve su librito publicado.

A los 20 abandona la Francia. A los 26 llega al Mar Rojo. Deambula en los puertos de Arabia y África. Busca trabajo, sin mucha suerte. Hay guerras civiles en curso.

Egipto está a la vista. El Cairo. Pero vuelve a deambular, ahora entre los paisajes secos y vacíos de Adén.

El sol tiñe su rostro, que nunca es igual en las pocas fotografías que de él se conocen (tres son auto retratos, que él envía a su familia).

Ya no es francés. Ya no tiene identidad. Ya es “el sabio del sillón sombrío”.

Habla distintas lenguas. Comercia con ‘chucherías’.

Desde Harar, África, su patrón emprende un viaje hacia la Francia. Allí se entera quién es su empleadillo, Arthur Rimbaud. Ése nombre es citado en el libro Los poetas malditos, de Paul Verlaine, su antiguo compañero de parrandas, drogas y alcohol.

Su obra ha adquirido fama. Ninguno de sus lectores sabe que está vivo. De hecho, creen que es leyenda.

Conmocionado, el comerciante francés regresa a Adén, donde le da la noticia a su huraño y esquivo empleado. Él, colérico, manotea y desdeña su pasado. “¡Agua de borrajas!”, grita a su patrón.

No retorna a su patria para disfrutar de fama, prestigio y dinero. Huye más lejos. Hacia Abisinia.

Trafica con armas. Organiza una caravana para llevarle rifles “a Menelik, rey de Choa”.

Fracasa. Uno de sus socios muere, contagiado por quién sabe qué enfermedad. El otro es asesinado durante la ruta de viaje. Sus ahorros se esfuman. Embrutecido, Rimbaud cae enfermo.

Las semanas que siguen se convierten en una ‘ruleta rusa’, con siete balas en el cargador. El río comienza a ir hacia la mar.

Muere un mes de noviembre, envejecido, a los 37 años de edad.

Most peculiar!

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