Desde nuestra América

Reflexionemos con amplitud de miras

El economista mexicano Alonso Aguilar Monteverde. Foto: revistas.unam.mx

Oscar Wingartz Plata*

Desde hace mucho tiempo dependemos en México cada vez más del capital extranjero. Pero en fechas recientes, se subraya una y otra vez que sólo podremos salir adelante si logramos que la inversión, sobre todo de Estados Unidos y en menor escala la de otros países industriales, afluyan al nuestro en volúmenes cara vez mayores. Tal posición recuerda a Limantour y los “científicos” porfiristas que, sobre todo en los últimos años de ese régimen, exaltaron también la inversión extranjera, y aún creyeron que era preciso hacer máximos esfuerzos e incluso sacrificios, pues de ellos dependía nuestro progreso económico. Alonso Aguilar Monteverde.

Hemos iniciado esta entrega, con un epígrafe digno de ser analizado y reflexionando con profundidad. El autor fue un economista mexicano sobresaliente, fallecido en el 2012, de amplia trayectoria académica y profesional. Muchos desconocen sus aportes, estudios y análisis sobre la realidad mexicana y latinoamericana desde su disciplina. La relevancia de su trabajo es o debería ser explícita, entre otros elementos, porque trabajó incansablemente en innumerables proyectos académicos, editoriales, políticos, sociales y organizativos. Se dice rápido, sobre todo, si ponemos en la balanza esos quehaceres, y más si los ubicamos en su justa perspectiva, esto es, tener una preocupación clara, lúcida, permanente y crítica sobre la propia condición histórico-social, que involucraba a nuestro México y nuestro subcontinente.

Formado en la universidad de la nación, al final de la década de los años treinta, en pleno movimiento cardenista, donde la efervescencia social estaba a flor de piel, viviendo procesos y eventos de enorme relevancia como la expropiación petrolera, intentando cumplir el ideario emanado de la Revolución mexicana, con un nacionalismo profundo, reordenando el país después de una feroz guerra civil, a su vez, dándole un reordenamiento político, donde los jefes militares se subordinaran a las institucionalidad en ciernes, a través de la fundación de nuevas líneas de actuación políticas, sociales, culturales e ideológicas. Es en este contexto que Alonso Aguilar va generar su pensamiento y sus propuestas.

Uno de sus aportes más consecuentes fue trabajar teniendo en mente para quién lo estaba haciendo. Este es un asunto que normalmente se pierde o se olvida. Uno debe tener clara conciencia de los quehaceres que desarrolla, con propósitos definidos y los posibles alcances de los mismos. Siempre expuso sus ideas con enorme claridad, explicando desde donde las desarrollaba, y que pretendía con ello. Se hace mención de estos elementos, para valorar la estricta necesidad de generar un pensamiento propio como la pertinencia y la honestidad en el discurso.

Nuestro autor, desde la economía planteó una serie de tesis que siguen teniendo una enorme vigencia. Una de ellas, es la posición que guarda nuestro país de cara a la economía global y las consecuencias que ello implica. Como dice el epígrafe, la dependencia y subordinación hacia Estados Unidos es realmente impresionante, esto hace que nuestro desarrollo económico esté pendiente del país norteño, lo que nos lleva por necesidad a una mayor subordinación y búsqueda de una relación más autónoma. Esto en términos muy concretos se antoja muy complicado, entre otras cosas, por las llamadas “cadenas de valor”, esto es, la producción, el desarrollo tecnológico y la subordinación de la cadena productiva, nos pone en franca desventaja. Lo que se está mencionando tiene una dimensión que rebasa con mucho la idea que tengamos de ello. A manera de ejemplo, la inversión que tienen los grandes consorcios industriales, tecnológicos y productivos en nuestro país tienen como elemento sustancial, “las ventajas comparativas”, en concreto significa, la ganancia bruta que obtienen esas compañías instaladas en nuestro país. Una de ellas es el pago de salarios. La asimetría es abismal. Así como se muestra este ejemplo, hay otros más, y unos en extremo agudos.

En concordancia con los planteamientos de Alonso Aguilar, la actual administración pública federal está tratando de hacer un esfuerzo mayúsculo para que esas asimetrías no se ahonden, La defensa de los energéticos, la reforma eléctrica, la minería, son todas ellas políticas, que tratan de revertir en algo ese estado de cosas. Muchos han criticado de manera acre al presidente López Obrador por impulsar estos proyectos, estas iniciativas, en el fondo son la recuperación cabal de nuestra soberanía energética, alimentaria, tecnológica, política y cultural. Ahí es donde se fincan muchas de las ideas de este economista mexicano, y su insistencia por hacer de México una nación con plena soberanía, lo que redundará en un mejor nivel de vida para la población en su conjunto. A esto llamaríamos reflexionar con dimensión de largo aliento, es un asunto que hace falta en nuestros contornos.

La búsqueda de una política económica y social que haga suyo los intereses, anhelos y preocupaciones de la población debe ser una meta de todo gobierno, del signo que sea, por ello, no es un asunto nada sencillo desprenderse de una serie de visiones y prácticas que muestran una actitud facciosa, desapegada de la nación, donde se respondía a consignas foráneas, con poca consideración sobre nuestras necesidades. Esa una de las cuestiones a recuperar y poner sobre la mesa. Tenemos un acervo valiosísimo en estos académicos, por la calidad de sus aportaciones y conocimientos, deben ser dignos de atención.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

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