Desde nuestra América

¿Qué se pretende?

Propaganda utilizada en las campañas presidenciales de 2006 contra Andrés Manuel López Obrador.

Oscar Wingartz Plata*

La cúspide de este fenómeno lo marca la unión increíble y obscena del PAN, PRI y PRD. Todo lo anterior es indicativo de la terminación de una gran farsa, de un carnaval ilusorio. Los miembros de la sociedad civil, los defensores de la libertad de expresión, la democracia y las instituciones se fueron gradualmente quitando las máscaras, sus disfraces, túnicas, togas y uniformes, sus maquillajes, gestos, poses, para quedar desnudos frente al país y la historia como simples defensores del régimen neoliberal y sus partidos, e incluso sugiriendo derrocamientos y actitudes golpistas. Víctor M. Toledo.

El título de esta entrega hace referencia a un asunto que se está ventilando a propósito de la actual coyuntura electoral, por sus dimensiones debe ser reflexionada con actitud juiciosa y ponderada. Se hace esta puntualización, por una cuestión que de manera reiterada se ve, elección tras elección, la propaganda que emiten los partidos políticos en la contienda. La propaganda se ha constituido en un “ejercicio” y un juego de acciones y expresiones realmente grotescas, injuriosas, carentes de un mínimo de respeto para la población en su conjunto. Con personajes que dejan mucho que desear en su conducta y comportamiento público. La emisión de los mensajes se debaten entre verdades a medias, dichos confusos, provocaciones, o simple y sencillamente, mentiras flagrantes. Ante un panorama tan cargado, esto va generando apatía, desinterés, rechazo por parte de la población. Paradójicamente, los partidos en su conjunto han llegado a unificar, el parecer de la población, hacer caso omiso a sus dichos y expresiones.

Se exponen estos elementos, por una suerte de desenmascaramiento paulatino sobre la conducta y proceder de los partidos, más en tiempos electorales, como se dice en el argot popular es “donde echan toda la carne al asador”. Este poner todo, ha implicado desarrollar y lanzar a la arena pública una serie de afirmaciones y sentires carentes de toda probidad como ya se mencionó. Esto en términos muy concretos, ha sido “una estrategia” seguida fundamental por la oposición, en su intento por ganar adeptos y voluntades a su causa. Es decir, estamos en el punto “de todo se vale”. Una lucha sin cuartel, tratando de buscar ese ansiado voto que incline la balanza, y con ello, revertir las políticas públicas del actual gobierno.

En todo esto, hay una serie de consideraciones de primer orden que deben ser analizadas con cuidado y actitud serena. La primera es, la búsqueda del voto antes que nada, es un ejercicio social, donde efectivamente el electorado pueda sopesar con juicio y claridad qué se quiere, qué se propone, qué se plantea de cara la ciudadanía, esto en un sentido estricto, debería ser lo deseable, pero lo que estamos viviendo, es exactamente lo contrario; esos procederes hace que se nuble totalmente el juicio de la gente por una cuestión explícita, ¿dónde, cómo y qué desean las agrupaciones políticas fuera de los insultos y denostaciones mutuas? Una vez más, ¿después de la descalificación que se propone? Parece que el objetivo central es atacar al actual gobierno, y la propuesta propia ¿dónde está, dónde quedó? ¿Acaso esa es la propuesta, la denostación? ¿Se les acabó la imaginación? ¿Con eso se siente satisfecha la oposición? Es decir, la oposición piensa que por un acto de barita mágica la ciudadanía recapacitará sobre su “propuesta”. Aquí está un asunto de reflexionar.

El “tremendismo propagandístico” ha sido la nota clave de todo esto. Exposiciones exageradas, vociferantes, alarmistas, fuera de tono, como esa expresión que se hizo muy famosa: “López Obrador es un peligro para México.” La pregunta es, ¿a quién en su sano juicio se le hace propositivo hacer estas afirmaciones fuera de toda proporción? Este es uno de los tantos ejemplos que se pueden proponer de cara a esta coyuntura que se está reflexionando.

Por otro lado, está un evento que ha sido paradigmático, por no decir escandaloso, la alianza de las tres agrupaciones políticas que en el pasado reciente “lucharon ferozmente por el electorado”, el PRI, el PAN y el PRD. Esta alianza como dice el autor del epígrafe es explícito, se les han caído las máscaras, se han evidenciado como lo que son, agrupaciones que el fondo comulgaban en una misma dirección, para el caso concreto, acabar con las transformaciones que está impulsando el gobierno de la 4T. Lo que parecía algo impensable, se concretizó, ir juntos en esta contienda, junto con una serie de agrupaciones satélite, esto hace más entreverado el mapa político y la posibilidad objetiva de elegir con claridad, lucidez y sentido crítico el voto ciudadano. Esta es otra problemática a la que se tiene que enfrentar el electorado, la proliferación de partidos, con escasa o nula presencia y propuesta formal a nivel nacional.

Como podemos ver, esta coyuntura ha puesto sobre la mesa –una vez más- la pobreza, la indigencia política en nuestro país. La carencia de ideas, de propuestas reflexionadas, con sentido y dimensión social. Un ejemplo más de esto, lo encontramos en “los debates” de los candidatos a la gubernatura de Querétaro, simplemente eso estaba para el horror. Empezando con un formato, tan impresionantemente acartonado y rígido, con una multiplicidad de contendientes, donde literalmente no se dice nada, ni se propone nada, ni se debate nada. Sólo “se pone bueno”, cuando empiezan las imputaciones y las descalificaciones, y vamos de nueva cuenta sobre lo expuesto. Nuestra pobreza política.

Ante un panorama con estas características, lo que se puede decir es que, la ruta en materia política todavía está lejos de visualizar una vida democrática plena, por más que se predique y se ensalcen sus bondades. Nuestras carencias son evidentes, se ve poca, escasa formación política en los actores políticos, con sus honrosas excepciones. Si no se entiende que la política es antes que nada, un servicio, estaremos condenados a repetir hasta el infinito esas prácticas y concepciones que no dejan absolutamente nada, o a lo mucho, mayor encono.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Docente-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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