Cartas desde la locura

Las “mañaneras” de López-Kabuga / I

Félicien Kabuga, en el tribunal de París (2020).
“A los hombres grandes no se les toca. Y si se les toca, es preciso acabar con ellos”: Maquiavelo.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

I

Apenas hace tres meses la policía francesa arrestó al octogenario hijo de p… Félicien Kabuga, tras 25 años de búsqueda.

El genocida ruandés vivía con identidad falsa (Antoine Tunga) en un piso residencial de Asnières-Sur-Seine, París, obligado por tener que respetar una cuarentena de dos meses debido al Covid-19.

En 1994, desde los micrófonos de Radio Télévision Libre des Mille Collines, instigó y financió a los extremistas étnicos ‘hutu’ (agricultores pobres) para masacrar a los ‘tutsis’ (dueños de rebaños) a machetazos y rematarlos a palazos (carnicería que sumó casi un millón de asesinados y más de millón y medio de refugiados, que en buena parte murieron de hambre y malaria en campamentos de Zaire).

Dos de sus hijas casaron con los ‘juniors’ del presidente ‘hutu’ de Ruanda, Juvénal Habyarimana.

Uno de tantos (once en total) fue ministro y otro funcionario de la embajada en Suiza.

Como parte del círculo interno del gobierno ruandés, Félicien Kabuga pudo huir al Congo, Kenia, Alemania, Bélgica y Suiza.

Los once bastardos del “banquero del genocidio” lo asistieron para refugiarse en Bruselas, Londres y París, donde residen, financiados con el brutal saqueo a las arcas del pueblo bantú.

II

En el año que precedió a los asesinatos en masa, Kabuga fondeó salvajes milicias, importó 581 toneladas de machetes, y dispuso bases de entrenamiento paramilitar.

Al dinero y las armas agregó un factor indispensable: el odio.

Entre abril y julio de 1994 convirtió a la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas en una herramienta de propaganda y exterminación. Desde allí atizó, en cada hogar ‘hutu’, la aversión contra los ‘tutsis’.

A aquellas dosis interminables de “mañaneras” les siguieron 100 días de horror.

“Si las cucarachas se esconden en las escuelas, con qué llenaremos las tumbas”, era una de las frases “mañaneras” con la que los locutores de “la radio que invitaba a matar” calentaban a los ‘hutus’ para salir a degollar ‘tutsis’.

“Serpientes y ratas no merecen vivir. (…) A las mujeres preñadas hay que cortarlas en pedazos y abrirles el vientre para arrancarles el bebé”.

La orden fue ejecutada por los enloquecidos guerrilleros, acompañada y avivada por las “mañaneras” de la radio, donde seis locutoras (hoy en cadena perpetua) se encargaban de leer los listados de quienes consideraban culpables por, casi casi, haber nacido en la otra etnia.

Epílogo

“Las calumnias y politiquerías en sus ‘mañaneras’ ponen en riesgo a mucha gente”, le soltó el gobernador de Tamaulipas al fanfarrón López Obrador.

Tiene razón.

Veremos cómo reaccionan sus fanáticos ‘hutus’.

3 Responses

  1. Ya no puedo decir “estimado”. Pero quiero comentarte que eras una de las personas que se me hacia centrado e inteligente. Te leía y por fotos replicaba tus artículos. Bueno, luego nos equivocamos. No replicare este artículo obviamente. Espero que tu mensaje no llegue a alguien que siga tu “consejo” de eliminar al “hombre grande”. Tu no te atreverás por eso das tu idea a ver quien te/les hace el favor. Sí es maquiavelico tu escrito. No todos los que votamos por este gobierno estamos al 100% de acuerdo con su forma de gobernar, pero hay hechos que dicen que se intenta cambiar lo establecido.
    P.D. Que tu hocico se haga chicharrón.

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