Cartas desde la locura

Las aburridas de siempre

Christiane Vera Felscherinow. (Prensa underground.)

“Cuando pensábamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas”: Mario Benedetti.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

I

El ‘Día de las Escritoras’ en México fue celebrado por las mismas de siempre.

Por las mismas de siempre que siempre sufren el “ser silenciadas en el espacio público”.

Por las mismas de siempre que siempre se ven “aplastadas bajo el canon literario masculino”.

Por las mismas de siempre cuyos orígenes literarios “se han perdido en el silencio espeso del patriarcado”.

Por las mismas de siempre que siempre buscan dar voz a “muchas mujeres que fueron silenciadas” y “cuyos nombres son muy desconocidos para el gran público”.

Por las mismas de siempre que siempre dicen saber que la posición de la mujer “se ubica en un lugar distinto”.

“Se trata de desenterrar nombres de mujeres que merecen un lugar en el espacio público”, proclaman desde su rincón en Canal 22 o Canal Once.

¡Ay! Las mismas de siempre que siempre se aburren en Coyoacán o la colonia Condesa.

II

Para nombres enterrados y mujeres en lugares públicos tenemos a Christiane Vera Felscherinow (cuya imagen fue retomada –muy seguramente– por la preciosita Rooney Mara, para darle forma a ‘La chica del dragón tatuado’).

A sus trece añitos, Christiane ya vagaba en la sucia y ruidosa estación de autobuses de la Bahnhof Zoo, con otras chavalas marcadas por las drogas, el sexo, la falta de oportunidades y de alternativas.

Es Berlín Occidental. Son los años 70. Las chavalitas callejeras observan a los viajeros y calculan el dinero que pueden sacarles por un rato de grata compañía, y así poder pincharse su droga habitual.

Porque sólo pinchándose escapan del hastío citadino y cotidiano, que sólo se rompía con el recurrente ingreso a las comisarías.

Buscó desintoxicarse, sin éxito, porque “quisieron inyectarme a Dios en vez de droga”, comentó Christiane a su biógrafa, Sonja Vukovic, quien para nada se parece a las mismas de siempre que siempre se aburren en Coyoacán o la colonia Condesa, o aparecen en Canal 22 o Canal Once.

Sonja supo de nuestra ‘acid queen’ durante una tarde de boca seca y ojos en órbita. Eran los años 90. “En Alemania se conoce la historia de Christiane. Cuando terminaba mis prácticas en la Escuela de Periodismo recibí la tarea de documentarme sobre lo que pudiera ser una historia de vida. Cuando descubrí, mi libreta comenzó a llenarse de la historia de un hogar roto, prostitución temprana, ‘monos’ y jeringuillas en los lavabos del Bahnhof Zoo, y de ‘yonquis underground’ adolescentes que la gente decente pensaba eran un mito urbano”.

Una historia no tan distinta a la de muchos adolescentes europeos de hoy, ni tan diferente a la del legendario William Burroughs.

Epílogo

A diferencia de las aburridas de siempre que siempre festejan el ‘Día de las Escritoras’, nuestra ‘heroin chic’, Christiane Vera Felscherinow, no quiere ser una influencia para nadie ni quiere llevar a otras chavalas a la Bahnhof Zoo.

A diferencia de las aburridas de siempre, la preciosita Christiane puede interactuar con actores y escritores famosos, o con el rebaño de miseria que vive en la calle, o con adictos que duermen bajo los puentes.

A diferencia de las aburridas de siempre, nuestra ‘miss heroin’ puede revolucionar su mundo en un segundo.

Y a diferencia de las aburridas de siempre, su revolución consiste en vivir de tal modo que todos se olviden de ella.

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