En Pocas Palabras

Hablemos de migración en pandemia: problema o derecho

Foto: Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia).

Teresa E. Hernández-Bolaños

La migración[1] es un fenómeno de múltiples causas y largo aliento. Contrario a lo que podríamos pensar, en plena globalización en el más amplio sentido (cultural, económico, ideológico), el fenómeno migratorio es visto como un problema, un grave problema y para combatirlo hay que endurecer las leyes, cerrar fronteras y arraigar nacionalismos; y más aún, si el fenómeno prevalece o se incrementa en momentos de crisis, como la actual crisis sanitaria, las medidas deben recrudecerse.

En contexto de pandemia la migración no ha cesado[2], y las llamadas caravanas de migrantes no son la excepción. El pasado 1 de octubre una caravana migrante procedente de Honduras ingreso a Guatemala con la intención de llegar a los Estados Unidos. Lo que hizo recordar las caravanas migrantes centroamericanas de octubre de 2018 y enero de 2019 que pasaron por México (unas 5 caravanas con migrantes transitaron o solicitaron asilo y refugio en México).

Una vez conocida su existencia y que más de 1000 personas, según cifras del gobierno hondureño o más de 3 mil, según el guatemalteco, comenzaran a desplazarse y cruzarán la frontera, de inmediato el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, expresó su disgusto y su firme oposición  para recibir, contener y permitir el desplazamiento de la caravana migrante por su territorio, argumentando que representaban un peligro para la salud de los guatemaltecos como posibles portadores de la COVID-19.

Si bien dijo respetar el derecho humano a migrar, expresó: “No permitiremos  que vengan personas a violentar y poner en riesgo la seguridad sanitaria que tanto nos ha costado controlar”. “No permitiremos que alguien extranjero que está utilizando métodos ilegales para ingresar a este país crea que tiene el derecho de venir a contaminarnos y ponernos en grave riesgo” “Les pedimos a todos los que entraron ilegalmente que por favor  procedan a regresar, porque en este momento se ha dado la orden de que sean detenidos todos los que hayan entrado ilegalmente y sean retornados a la frontera de su país y puesto bajo la vigilancia de las autoridades de Honduras”.

Más allá de juzgar las decisiones del gobierno de Guatemala, de estar o no de acuerdo, lo que deseamos puntualizar, es la necesidad de visibilizar el fenómeno y despojarlo de prejuicios. La migración  es un fenómeno real, permanente, incluso necesario, que requiere el respeto a los acuerdos internacionales[3], de las legislaciones nacionales e internacionales para asumir y resolver los problemas ocasionados por una migración mal gestionada.

Si podemos entender que los migrantes, sean trabajadores, refugiados, asilados o desplazados, se ven obligados a migrar, y si bien la mayoría lo hacen por motivos relacionados con el trabajo, muchos lo hacen por conflictos bélicos, persecuciones o desastres. En la medida que los sistemas de salud, o las leyes migratorias tengan un perfil humanitario, los migrantes pueden y de hecho lo hacen representar beneficios económicos y culturales para los países receptores. En esa medida podremos gestionar y mitigarla la migración, en tanto los gobiernos garanticen una vida plena para sus ciudadanos.

[1] La definición de términos como migrante o migración suele estar vinculada a ciertos enfoques de análisis. Para fines de este texto asumiremos la definición de la RAE, para el término migración, entendiéndola como: desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas o sociales; y seguiremos a las Naciones Unidas para definir como migrante internacional, a toda persona que cambia de país de residencia habitual y a los migrantes internos, personas que cambian de residencia dentro del territorio de su país de origen.
[2] Según el más reciente informe de la ONU titulado Informe sobre la Migración en el Mundo 2020: capítulo 2 Migración y Migrantes: Panorama mundial,  en 2019 había en el mundo aproximadamente 272 millones de migrantes internacionales, una cifra equivalente al 3.5% de la población mundial (1 de cada 30 personas), de los cuales el 52%  son hombres y el 48% son mujeres. La mayoría de los migrantes internacionales (el 74%) están en edad de trabajar (20 a 64 años).
[3] Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes y el Pacto Mundial sobre los Refugiados.

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