
Teresa E. Hernández-Bolaños
Entender lo que hoy sucede en Venezuela, el secuestro de su presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, la madrugada de este 3 de enero por militares estadounidenses, así como las declaraciones del presidente Donald Trump es su conferencia de prensa horas más tarde, implica un análisis geopolítico amplio y profundo. Las decisiones y acciones del presidente norteamericano, que culminaron en la violación de la soberanía venezolana y en el secuestro de su presidente, responden a una serie de intereses económicos, políticos y militares de los Estados Unidos.
Las acusaciones que pesan sobre Maduro y su esposa no son nuevas. Las acusaciones de narcotraficante y dictador surgieron poco después de que Maduro tomara el poder, sucediendo a Chávez; y en el 2019 Estados Unidos fijó una recompensa por la captura de Maduro. Tampoco la confrontación entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos es nueva, surgieron desde 1999 con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, y con él, el resurgimiento de la izquierda latinoamericana, Chávez consolidó la primera ola de gobiernos de izquierda de la región en el siglo XXI. Las acciones perpetradas hoy en Venezuela, como el mismo Trump y su equipo lo señalaron en la conferencia de prensa, se vinieron planeando detalladamente hasta que se cohesionaron una serie de factores militares, políticos, económicos y geopolíticos, que lo facilitaron y lo justificaron.
Es importante señalar que las acciones de Trump y el ejército norteamericano este 3 de enero en Venezuela, violaron el Derecho Internacional en una clara y evidente violación a la soberanía de un país, y que lo habían estado haciendo desde finales del año pasado en aguas internacionales al atacar y destruir presuntas “narcolanchas” venezolanas e incautando buques petroleros venezolanos a manos del Comando Sur. Estas acciones no hacen más que replicar de manera radical la política exterior imperialista de los Estados Unidos, prácticamente desde su fundación en el siglo XVIII en la región de América Latina, no es la primera vez que Trump rememora la Doctrina Monroe, ni la primera vez que Estados Unido derroca un gobierno e impone un gobierno militar norteamericano.
Y finalmente, también es importante destacar, que Maduro y Cilia no son secuestrados de Venezuela y llevados a Estados Unidos por la “dictadura” que presiden, sino por delitos de narcoterrorismo, conspiración para traficar cocaína, uso de armas exclusivas de las fuerzas armadas contra Estados Unidos, alianza con grupos narcoterroristas extranjeros, y un largo etc. Es decir, si bien desde el 2019 Estados Unidos no reconoció el triunfo de Maduro, tachándolo de dictador, apoyado sistemáticamente a la ultraderecha venezolana para derrocarlo, no es la democracia venezolana el móvil de Trump. Los venezolanos, su democracia, la superación de su crisis económica, política y social poco le importan.
Los delitos que les imputa permiten a los Estados Unidos “juzgar” y sancionar en su territorio y bajo sus leyes a Maduro y a Cilia (por el principio de protección, y jurisdicción extraterritorial- ley MDLEA, sin embargo, en este caso, no media un tratado de extradición, otra violación al Derecho Internacional), lo que le permite acertar un golpe certero a favor de sus múltiples intereses:
- 1. Derrocar el gobierno de Maduro, significa derrocar a la izquierda latinoamericana, significa un triunfo de la ultraderecha latinoamericana e internacional, una derrota simbólica.
- 2. Derrocar el gobierno de Maduro, significa para Trump recuperar legitimidad, recuperar votos para la corriente trumpista antiinmigrante en las elecciones intermedias.
- 3. Derrocar a Maduro, significa superar la crisis económica que enfrenta Estados Unidos, que ha llevado a Trump a una guerra arancelaria para enfrentar el déficit comercial con China y otros países.
- 4. Derrocar a Maduro, significa apuntalar su dominio imperialista, contra todo y contra todos.
- 5. Derrocar a Maduro significa “recuperar el petróleo norteamericano en Venezuela, según sus palabras”, significa robar recursos impunemente, petróleo, gas, minerales venezolanos.
- 6. Derrocar a Maduro significa reposicionarse en la escena geopolítica internacional, en términos militares, económicos, políticos.



