En Pocas Palabras

Felicitar o no a Biden, error o acierto diplomático

Imagen: https://lopezobrador.org.mx / Twitter Joe Biden.

Teresa E. Hernández-Bolaños

Desde el pasado 7 de noviembre, cuando se anunció a Joe Biden como el virtual ganador de la elección presidencial de los Estados Unidos, después de una tensa calma desde 3 de noviembre, varios jefes de estado y de gobierno, así como  políticos locales[1], no dudaron en felicitar a quien será, según el conteo preliminar, el próximo presidente de los Estados Unidos por los siguientes cuatro años. Lo sorprendente para algunos, lo molesto para otros y lo incomprensible para otros más, es que el gobierno de México no haya dado una felicitación a Biden, a lo que le sumó después, nada menos que un “desaire político”. El equipo de transición de Biden solicitó, vía embajada, la posibilidad de una llamada telefónica entre el virtual presidente y AMLO, a lo que recibió una negativa, ésta se sentó en el argumento de los principios de política exterior, en particular, el principio de no intervención, consagrado en la Constitución mexicana.

Las reacciones ante este abrupto político han dividido opiniones. Muchos han vaticinado graves consecuencias para México, otros prefieren decir que el no pronunciamiento se debe a que el gobierno de México no quiere “quedar mal” con el aún Presidente de los Estados Unidos (Trump), dada su hostil personalidad, que pudiera generar represalias antes de su partida de la Casa Blanca, o más aún, que Trump y AMLO son “tan amigos” que el no pronunciamiento se debe a “no quedar mal” con su “amigo”, a costa de “quedar mal” con quien sí será presidente (Biden), confiando en que las represalias o consecuencias por parte de éste, no sean tan graves. Sea como sea, el no pronunciamiento es calificado como error diplomático, error político, fallo diplomático, falta de cortesía política.

Al parecer esta descortesía política o error diplomático no es exclusivo de México, los presidentes de Rusia, China, Israel, Eslovenia, Brasil, Corea del Norte, entre otros, tampoco han felicitado al virtual ganador y futuro presidente de Estados Unidos (Biden), Turquía guardó silencio una semana y recién lo felicitó el pasado martes. Las razones, parecen ser similares a las argumentadas por AMLO y su gobierno: “El Tribunal (electoral norteamericano) apenas inicia las revisiones, el conteo y proceso no está concluido, se debe esperar a que se resuelva el tema legal y que Biden sea nombrado oficialmente, hay que esperar la información oficial”.

Y es que la elección presidencial ha sido totalmente atípica, lo que ha prolongado el conteo y el proceso, aún cuando Trump no desconociera la elección, y se pronunciara por un fraude, pero al hacerlo, el proceso será aún más largo y tortuoso, cuestión que estos presidentes tienen claro. Pero si bien México no es el único que no ha felicitado a Biden, el caso de México tiene ciertas particularidades que no se deben omitir en el juego político, la vecindad con Estados Unidos, las desventajas frente a la economía norteamericana y los múltiples intereses (sociales, políticos, y económicos) comunes, para la buena vecindad, tuvieron que ponerse en la balanza.

Por lo que la actitud política y diplomática de México resulta más notoria y de posibles consecuencias. Según el analista Héctor Diego Medina, este error diplomático traerá consecuencias, pero éstas no serán graves, por un lado, por la propia personalidad política de Biden y por otro, por los intereses políticos del propio Biden con México. En este escenario, consideramos que si bien la línea diplomática mexicana avala y/o justifica el no pronunciamiento de una felicitación al aún no ganador oficial, lo que eliminaría el mote de “fallo diplomático” dejándolo sólo en un error político más o menos grave, la negativa de no aceptar una llamada telefónica del virtual ganador, si puede por sí sola llegar a definirse como un error diplomático. El aceptar un acercamiento de Biden no parece contravenir ni a la política exterior ni  a la diplomacia mexicana, celosamente guardada por el gobierno mexicano.

Creemos que conversar con el virtual ganador no lleva implícita una “felicitación”, ni el reconocimiento del gobierno de Biden, que aún no es oficial, así como el no pronunciamiento de México tampoco se debe entender como una afrenta diplomática contra Biden o contra Trump.

[1] Los presidentes del PRI, PAN, así como gobernadores y Ricardo Anaya fueron algunos políticos mexicanos que felicitaron al virtual ganador Biden.

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