Desde nuestra América

Estados Unidos, ¿socialista?

El presidente de Estados Unidos busca ser reelecto para un segundo período consecutivo de 4 años. Foto: donaldjtrump.com

Oscar Wingartz Plata*

Donald Trump es, “lo único que está entre la libertad y el socialismo”, en Estados Unidos, y quien está frenando la invasión migrante y recuperando la “grandeza” de este país, son los mensajes centrales de la Convención Nacional Republicana que arrancó ayer.” David Brooks.

Esta semana en Charlotte, Carolina del Norte se está realizando la Convención Nacional del Partido Republicano que ya ratificó a Donald Trump como candidato a la Presidencia de Estados Unidos, para un segundo periodo, el pasado 25 de agosto. En cierto sentido era lógico esperar esta noticia, entre otros elementos, porque no hay una figura al interior de ese partido con la suficiente fuerza y capacidad de aglutinamiento para hacerle contrapeso al actual presidente. Eso por una lado, por otra, está un hecho que se ha venido mostrando cotidianamente, las formas y las maneras que el ocupante de la Casa Blanca se conduce y actúa de cara a su país y a nivel internacional.

Comentamos este evento, por la cercanía y la enorme dependencia que tenemos en relación con el país norteño, además de los procesos históricos vividos entre ambas naciones. En este orden, debemos decir que, no es nada grato la asimetría que tenemos con ese país, es uno de los rasgos más complejos y agudos del trato y los intercambios que hemos tenido con esa nación del siglo XIX al presente. Sólo es cuestión de hacer un repaso mínimo de esos acontecimientos, con el inicio de la expansión hacia el oeste, con el llamado “far west”, la “fiebre del oro” en California, la guerra contra los apaches y demás tribus, en fin, todo ese proceso hasta la pérdida de más de la mitad de nuestro territorio, en el contexto de la guerra con Estados Unidos en 1846-1848. Es decir, en términos históricos, nuestras relaciones con los norteamericanos han sido muy complejas.

En todo esto hay una constante que ha marcado “la ruta de actuación” de los diversos gobiernos norteamericanos, desde el final de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la “Guerra Fría”. Esta ruta ha sido su anticomunismo más férreo e intransigente, llevado a su límite en la etapa macartista, sobre todo, en la década de los cincuenta del siglo pasado. Una persecución feroz hacia todos aquellos ciudadanos que estuvieran bajo sospecha, de tener una supuesta filiación y simpatía hacia el ideario comunista.

Este dato tiene su relevancia, porque ha marcado mucho de sus procederes a nivel global, en una primera instancia hacia Latinoamérica. Donde se han confeccionado una política intervencionista que abarcaría un relato en extremo dilatado para consignar todas y cada una de estas acciones. Si desean tener una idea más clara de este asunto, les recomiendo la lectura de un libro en extremo pertinente titulado: Los Vencedores. Una ironía de la historia de Noah Chomsky y Heinz Dieterich de 1996. Este trabajo hace un recuento somero sobre las acciones e intervenciones de Estados Unidos a lo largo y ancho del planeta, entre otras razones, “tratando de llevar la democracia liberal aquellas zonas que consideran atrasadas o escasamente desarrolladas”. Sólo y a manera de ejemplo, la guerra en Vietnam entre 1955-1975, con los saldos conocidos por todos.

Bajo este contexto, llama la atención las expresiones y los planteamientos vertidos por Trump en su nominación para un segundo periodo presidencial, entre otras tantas, cuestionó la legitimidad del próximo proceso electoral, así como advertir que si gana la agenda de la “izquierda radical” de los demócratas, “tú sueño americano estará muerto”. Retomando estas expresiones, nos podemos dar una idea de la poca atención que pone de los tiempos actuales. Una pregunta que se muestra en extremo pertinente es: ¿realmente tiene una idea clara sobre las afirmaciones que hace, al retomar el concepto socialista? Más parece que echa mano de esa fraseología para infundir miedo o temor en la masa de sus seguidores y con ello ir creando “ambiente” favorable para su causa, aunque a ciencia cierta no sepa que quiere decir con ello.

Las ideas expuestas por el candidato, muestran una serie de vaivenes, que tienen un escaso asidero o margen de certeza, entre otras cuestiones, porque el pensamiento socialista se ha ido desplazando paulatinamente hacia su propia reconsideración, esto es, redefinirse de manera más clara y consecuente ante los tiempos que corren. Es de evidencia, que no se puede hablar de socialismo en esta coyuntura como se hacía hace 60 años. Las coordenadas, tanto teóricas como históricas han adquirido una nueva connotación. El mismo ideario socialista ha exigido una redefinición de sus propios contenidos, de cara al mundo que lo vio nacer. En este orden, el capitalismo contemporáneo ha visto una impresionante transformación, que ni remotamente se vislumbraba en el periodo más fuerte de la confrontación este-oeste. Por ello hacemos el cuestionamiento sobre esas expresiones, que más bien reflejan una escasísima comprensión sobre las realidades presentes, y más bien, tienen un uso estrictamente demagógico.

Aquí vendría un planteamiento muy concreto, si Trump piensa bajo esas coordenadas, debemos decir que, la imaginación se le agotó a él y a sus asesores. No se puede postular una visión del mundo desde esos parámetros. Traer a la agenda esas confrontaciones, que objetivamente ya no existen, es querer reiterar una idea del mundo que ya pasó o está en una recomposición muy compleja. Así como afirmar que el Partido Demócrata está compuesto por “socialistas radicales”, considero es un exceso más y una falta de conocimientos sólidos de orden histórico, político e ideológico.

Con estos elementos, se puede decir que las elecciones del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos van hacer complejas, porque, los personajes y los actores se están moviendo en un espacio muy acotado, al no dar margen de expresión a otras ideas e inquietudes, en el amplio espectro social norteamericano; en este sentido, no hemos abordado una serie de problemáticas que en este momento aquejan al país del norte.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Docente-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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