En Pocas Palabras

El dilema de la mascarilla (cubrebocas, tapabocas, barbijo)

Foto: Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Teresa E. Hernández-Bolaños

Una vez que el coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19) se propagará rápidamente por el mundo, y se anunciara la aparición de una nueva pandemia a causa de éste, los organismos y ministerios de salud (OMS, OPS, Secretaría de Salud en México) realizaron una serie de recomendaciones sanitarias con la intención de detener la propagación del virus y la prolongación de la pandemia. Se establecieron medidas de contención y mitigación como las cuarentenas, así como una serie de recomendaciones sanitarias, entre ellas el uso de mascarillas.

Conforme la pandemia ha transitado por el mundo, se terminaron las cuarentenas y hemos vuelto a la “nueva normalidad”, el uso de la mascarilla se volvió protagonista en el escenario de la prevención y mitigación del contagio. A pesar de que las autoridades sanitarias han dejado claro que el uso de la mascarilla por parte del público en general forma parte de un conjunto integral de medidas de prevención y control, como el lavado de manos y el distanciamiento físico, este último determinante y correlacionado con su uso en determinados contextos; con lo que no se debe percibir como la más importante, ni que por sí sola pueda evitar el contagio y menos si no se realizó el uso adecuado de la misma.

Aún así, al menos en México, se ha polemizado en torno al uso de la mascarilla, en algunos momentos se ha sobre dimensionado su importancia y se ha manipulado mediáticamente un falso dilema respecto al uso o no de la mascarilla por parte del Presidente o el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, sin hacer énfasis en el contexto sanitario en el que se encuentran, generando confusión. Esta manipulación mediática y política de la pandemia y concretamente del uso de la mascarilla ha distraído la atención de lo verdaderamente importante en las medidas sanitarias de prevención y del uso adecuado, correcto y oportuno de la mascarilla, que en nada ayudan a mitigar el aumento progresivo de los contagios y las muertes.

Pero qué dice la OMS al respecto; en el documento recientemente publicado y actualizado por la OMS titulado: “Recomendaciones sobre el uso de mascarillas en el contexto de la COVID-19. Orientaciones provisionales” publicado el 5 de junio de 2020 se sostiene que: “El uso de mascarillas forma parte de un conjunto integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de determinadas enfermedades respiratorias causadas por virus, en particular la COVID-19. Sirven también para proteger a las personas sanas (cuando estas las emplean al entrar en contacto con una persona infectada) o para el control de fuentes (si una persona infectada la utiliza para no contagiar a otros). Sea como fuere, usar mascarilla no basta para lograr un grado suficiente de protección o control de fuentes, de modo que es preciso adoptar otras medidas personales y comunitarias para contener la transmisión de virus respiratorios. Al margen de que se usen mascarillas, la observancia de la higiene de las manos, el distanciamiento físico y otras medidas de prevención y control de infecciones (PCI) es decisiva para prevenir la transmisión de la COVID-19 de persona a persona”. https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/332657/WHO-2019-nCov-IPC_Masks-2020.4-spa.pdf

Más adelante presenta un cuadro de las situaciones y contexto en donde sí es recomendable el uso de mascarillas y el tipo de mascarillas que se debe usar. En síntesis, cuando no se pueda guardar la distancia de al menos 1 metro su uso es recomendable. Adicionalmente señala: “Si se recomienda el uso de mascarillas por el público general, las autoridades deben: comunicar claramente la finalidad de usarla, dónde, cuándo, cómo y qué tipo de mascarilla es conveniente. Explicar lo que el uso de la mascarilla puede lograr y lo que no, y comunicar claramente que esto es parte de una serie de medidas junto con la higiene de las manos, el distanciamiento físico y otras que son necesarias en su totalidad y se refuerzan mutuamente”.

En conclusión si hay un escenario de distanciamiento y se guardan otras medidas como el lavado de manos, la desinfección de áreas, etc. el no uso de mascarilla no es determinante dadas las características del contagio del virus a través de gotículas que se expulsan al toser, estornudar o hablar; pero si existe hacinamiento, contacto físico menor a 1 metro y se está en un contexto o zona de alto riesgo el uso de mascarilla es necesario y obligatorio.

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