Bienvenidos al abismo

(Imagen de Relatos desde el abismo).
“Estoy más preparado para ser balsa vacía que barco lleno”: Diego ‘el Cigala’.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

I

“En dos meses han pulverizado mi carrera profesional y torcido mi vida”, es la voz que es las voces de millones de estudiantes que piensan en una vida por delante, pero que la pandemia ha convertido en Año Sabático.

Los estudios, el trabajo, han sido engullidos.

Perderá a quien gane la incertidumbre de quién se quiere ser y cómo se quiere vivir.

“Quiero querer pero no puedo poder”, es la queja entre quienes se llevan la peor tajada: la de un mañana cerrado por derribo. Un mañana embargado. Sin Universidad, sin experiencia laboral, sin ahorros, sin red.

“Quisimos ser adultos y nos regresaron a ser niños”, me decía el escritor Federico Campbell tiempo ha. Lo que quiere decir que la Otra Normalidad también era de retroceso.

Con una diferencia: en nuestra generación habíamos más guerrilleros “que en la noche andábamos”. Lo que quiere decir que sabíamos movilizarnos en la incertidumbre.

II

“Es un momento muy difícil para nosotros”, dicen los chavales. Lo que es cierto.

Pero también es cierto que todo tiempo es un mal momento.

Y que allá también vimos colapsar nuestros planes.

Y que allá no nos paralizamos. Y que allá supimos lidiar con eso.

Hoy los chavales se tambalean. Y se aferran al Jardín y no a la Selva.

“Han estudiado las carreras del futuro y los regresaron al pasado”, me diría Campbell.

III

Ser joven es el mejor momento de la existencia.

Porque todo llega sin aviso.

La sombra ha cercado ese momento.

Y de repente… la noche.

La hora favorita de las chicas.

¿Alguien tiene un cigarro?

Epílogo

“No hay una sola de esas cosas perdidas que no proyecte ahora una larga sombra y que no determine lo que haces hoy o lo que harás mañana”, escribió Borges.

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