Desde nuestra América

¿Una visita incómoda?

El Presidente Andrés Manuel López Obrador con su homólogo de Estados Unidos, Donald J. Trump, en la Casa Blanca de Washington. Foto: Gobierno de México.

Oscar Wingartz Plata*

De esta manera, tenemos que, al considerar a la América Latina en su “entorno natural” o se “esfera de influencia” exclusiva, la política de los Estados Unidos respecto al hemisferio occidental sería la de imponer su dominio en aquella región. Ello le llevaría prácticamente todo el siglo XIX y buena parte del XX. Posteriormente, cuando los Estados Unidos asumen el status quo de gran potencia, y la tarea de imponer el american way of life se extendería al mundo en su conjunto. […] desde muy temprano, bajo la guía de los Padres Fundadores, los Estados Unidos comenzaron a desarrollar su tendencia expansionista hacia el sur; es decir, lo que eran entonces las posesiones de España en ultramar. Irene Zea.

Esta entrega se escribe, en el momento mismo en que, el Presidente Andrés Manuel López Obrador está realizando una visita oficial a los Estados Unidos en medio de una ola de visiones encontradas, con tonos de todo tipo, de aceptación, escepticismo, negación, rechazo, etcétera.

Llama la atención, la respuesta que ha tenido esta visita, sobre todo, si la vemos de cara a la histórica relación que nuestro país ha tenido con el vecino del norte. Para nadie debe ser un misterio que todo este asunto fue cobrando una dimensión realmente compleja y complicada, y viene como dice el epígrafe desde el siglo XIX, cuando Estados Unidos empieza su era expansionista. Por cierto, una era impresionantemente agresiva.

Estos elementos deben ser puestos en su justa dimensión, porque son el marco donde se inscriben los problemas, los conflictos, las confrontaciones con ese país. Hay que decirlo sin afán tremendista ni desproporcionado, no es nada sencillo convivir con una nación tan poderosa, con una concepción del mundo, que pasa por la óptica imperialista, ello implica la subordinación de “los otros” a sus designios, ya sean materiales, políticos, culturales o ideológicos. Sólo es cuestión de retomar algunas de las líneas de esa historia, que van desde las invasiones militares hasta las luchas territoriales, donde hemos salido muy maltrechos.

Mucha de la comprensión que podamos tener sobre esta relación pasa por su dimensión histórica, ahí están las claves próximas y lejanas de todo esto que se está comentando. En efecto, convivir con un vecino que tiene claras diferencias en muchos campos, esferas y concepciones se hace una labor en extremo compleja. Muchos de nuestros intelectuales, teóricos, pensadores han reflexionando con profundidad estos elementos, pero uno en particular generó una explicación más acabada, me refiero al eminente filósofo mexicano Leopoldo Zea que escribió entre otros muchos trabajos un libro que tituló brillantemente: Discurso desde la marginación y la barbarie. Es un trabajo donde nos propone una interpretación del proceso histórico desde lo filosófico. Básicamente es una interpretación de la historia latinoamericana y cómo es que se ha desarrollado.

Uno de los elementos propuestos por el Maestro Zea, son los antagonismos que se generan a partir de la matriz cultural. Esta es una esfera poderosa del pensamiento que se instala en la conciencia de los sujetos, porque introyecta en ellos ideas, valores, nociones, concepciones y visiones del mudo, la vida, la relación con otros seres humanos, con la naturaleza. Es decir, es un complejo de realidades que se van materializando, a través de prácticas sociales, históricas, educativas, que se van anclando en la mente de esos pueblos, hasta constituirse en normas de conducta y referentes socio-históricos condensados en la mente de los sujetos.

Una de esas condensaciones es la forma en que un pueblo se ubica y se orienta en la existencia, la manera en que interpreta su sociedad, el mundo, la relación con otros seres humanos, con la naturaleza, y como lo desdobla en su entorno. Estas ideas, la humanidad las ha vivido por siglos, no es nada nuevo; el asunto es cómo se reproducen en la conciencia de los sujetos. Estando así la cuestión, la pregunta que nos podemos hacer de manera pertinente es: ¿qué tan cercanas están nuestras culturas y sus respectivas visiones? Nos referimos a la mexicana y la norteamericana. Ante de responder, debemos saber que los patrones culturales son una dimensión intrincada de la conciencia social, porque asimila la totalidad de esa cultura, y la reproducimos, en la mayoría de los casos de forma mimética, esto es, inconscientemente. Esto da como resultado un conjunto de prácticas sociales que  reproducimos y sentimos como propias, sin cuestionarlas en demasía.

Ahora bien, si nuestras matrices culturales son diferentes, nuestras concepciones deberán ser distintas, en consecuencias, nuestras prácticas. Por ello, tratar de articular visiones en casos específicos, es harto complejo. Tratar de mantener un balance, un equilibrio entre esas visiones, a su vez, se constituye en una empresa azarosa. Por ello, esta visita del presidente López Obrador a Estados Unidos se inscribe en esta esfera de realidades. No es el simple hecho político, económico, comercial; porque evoca en la conciencia de muchos mexicanos todos los problemas que hemos tenido con el país norteño. No se trata de “echar más fuego al fuego”, simplemente es visualizar y reflexionar con actitud mesurada una relación que en términos históricos ha sido muy desigual y compleja para nuestro pueblo, y los saldos que ha tenido todo ello.

Es evidente que, muchos compatriotas no estén de acuerdo con esta visita, porque se ha sentido y se siente agraviados, ofendidos por las políticas, especialmente, migratorias implementadas por el gobierno norteamericano, y la acción poco clara de nuestro gobierno en esa materia. Esta es una de las aristas más desafiantes para nuestro gobierno, dar respuesta pronta y puntual a los millones de connacionales que están viviendo en el país norteño. Desde el ángulo que se vea, la visita del presidente ha significado un replanteamiento profundo de una relación que debe caminar por otras sendas, y no las de la confrontación; porque tenemos mucho que perder; y poco, muy poco que ganar.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Docente-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

2 Responses

  1. Hace tres artículos de éste Dr. Lo bloquearon en Facebook, supuestamente porque alguien se quejó de ése artículo, pero los posteriores hasta la fecha, igualmente no se pueden ni compartir en Facebook, mucho menos ver en el periódico en Facebook.
    Me podrían decir por qué?

    1. Hola Mariela.
      Muchas gracias por leernos y por escribir.
      Lo que sucede es que reportaron la página de Libertad de Palabra en Facebook y ahora no nos permiten compartir contenidos de la misma.
      Ya les hemos comentado a la gente de Facebook por qué consideramos que los contenidos de la página de Libertad de Palabra no infringen sus normas comunitarias, pero lamentablemente aún no la desbloquean.
      Ojalá que pronto se resuelva este asunto.
      Mientras tanto, nos ayuda que leas y compartas por otras vías los contenidos del Dr. Wingartz y en general del sitio web.
      Muchas gracias y saludos!

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