Un mundial entre abusos y mercadotecnia desatada

Opinión: Un mundial entre abusos y mercadotecnia desatada
Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos, recibió el “Premio FIFA de la Paz: el fútbol une al mundo”. Foto: La Casa Blanca de Estados Unidos.

Oscar Wingartz Plata*

Se publicó la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y dentro de ella viene una serie de realineamientos del orden global que no habíamos visto en décadas. Estados Unidos por fin pone en palabras claras su postura de política exterior, deja atrás el intento de hegemonía global, pero retoma pensamientos y prácticas de los años 1800. En particular, reivindica la Doctrina Monroe, y le añaden el “Corolario Trump”. En lo económico (de nuevo, al menos en el discurso), deja atrás el neoliberalismo, aboga por una política industrial y llama a poner a los trabajadores de Estados Unidos antes que las ganancias. Es sin lugar a dudas, un documento lleno de contradicciones y con el doble rasero que deja en claro algo: Estados Unidos sabe que ya no existe un mundo unipolar, pero no está dispuesto a permitir que nadie lo alcance o rebase, y ve al mundo, en específico a Latinoamérica, como quien debe servirle y de quien puede disponer y decidir absolutamente todo. Alonso Romero.

Estimados lectores, vamos a tratar un tema que no se había contemplado en otras entregas. Lo hacemos por la relevancia y las imbricaciones que tiene en diverso plano, así como la dimensión que cobra a nivel global. Estamos hablando del Mundial de Futbol 2026. En estas consideraciones, a primera vista puede parecer que no hay relación entre el epígrafe propuesto y el título de esta entrega, pero no es así, y los vamos a explicar en el desarrollo de la misma. Un elemento relevante en estas reflexiones fue el sorteo de la FIFA el viernes pasado en Washington, donde formalmente dio inicio este asunto. Lo paradójico fue la presencia de los tres gobernantes de América del Norte, anfitriones del evento. Por primera vez, se les veía juntos. ¿Una movida estratégica? No se vieron ni reunieron antes para tratar temas en extremo controvertidos, como los aranceles que Trump le quería aplicar a todo el que se dejara. La pregunta de rigor es ¿por qué en Estados Unidos? ¿Acaso no podía ser en Canadá o México? Pues, no. Porque el torneo en su totalidad se lo apropiaron los dueños de los estadios donde se van a jugar los encuentros, y de manera, prioritaria, los estadounidenses, a través, de la NFL (Liga de Futbol Americano), donde se van a jugar el 70% de los partidos. ¿Qué casualidad verdad? Esto es, decir que este mundial está organizado por los tres países, es más bien un eufemismo y no una realidad, porque, la ganancia de este evento, se la van a llevar los dueños de la NFL.

Otra cuestión es cómo el gobierno norteamericano está “organizando” la logística del evento. Para el sorteo, no se les dio visado a los entrenadores de dos selecciones calificadas Irán y Haití, al ser considerados por Estados Unidos como gobiernos hostiles o indeseables. Este es un mensaje muy claro, sólo van a entrar a Estados Unidos, todos aquellos que sean afines a sus intereses. Como se diría por ahí, no hay que politizar un torneo como el mencionado, pero, los norteamericanos lo han hecho con la anuencia y el aval de la FIFA. Para muestra un botón, al inicio del evento, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, le entregó una condecoración a D. Trump, “por ser promotor de la paz”. Hay que decirlo con honestidad, eso es estar en otra órbita. ¿Quién en su sano juicio se atrevería a proponer tal cosa? Como se puede ver, paulatinamente, el sorteo se fue deslizando hacia lo que quería Trump, hacerse propaganda, y mostrarse como un “gran estadista”. ¿Estadista, de qué?

Tercera consideración, en el breve mensaje que dieron los mandatarios, se vio claramente, los intereses y las intenciones entre ellos, pero el más notorio y explícito fue Trump, ensalzando una y otra vez, la impresionante venta de boletos para los partidos. Ese es uno de los puntos nodales del Mundial, una parafernalia propagandística, acompañada por el sesgamiento económico, y lo que eso va implicar. Es decir, todo lo que se encuentra alrededor de esta justa, paulatinamente va en aumento, los boletos, el hospedaje, los traslados, etc. Se ha comentado que los boletos en la reventa, están alcanzando el millón de pesos, dependiendo, el estadio, el lugar, la fase del torneo que se desee ver, la renta de palcos y las llamadas “amenidades”. Como se puede ver, no muchos pueden alcanzar ese nivel de consumo. Un aficionado que va a ver a su equipo religiosamente, obviamente, está fuera de ese radar de gasto. Es aquí donde se marca una enorme distancia entre el aficionado común y el evento en sí mismo.

Comentábamos al inicio de esta entrega, los vínculos que guarda el epígrafe con el evento que se está exponiendo, no son tan lejanos ni extraños, por varias razones, algunos podrán decir que no es así, pero, un dato que nos puede guiar en estas consideraciones fue la manera en que la FIFA y el gobierno norteamericano se han conducido. Dentro de los lineamientos del futbol internacional, hay un elemento, no politizar los eventos, pero extrañamente, ahora sí lo hicieron, y lo más notorio fue en transmisión mundial. Esto si lo vemos con mayor agudeza, envía un mensaje donde el gobierno encabezado por Trump va estableciendo algunas de las líneas de actuación a escala global. Una de ellas, la elección de quién es considerado “aliado o enemigo”, en consecuencia, el trato que se le va a dar.

Para nadie deber ser un misterio, como el gobierno norteamericano ha ido reconfigurando se visión y concepción de su política exterior a nivel planetario, eso por su propia lógica se refleja en sus actos, acciones e ideas sobre “los otros”, y ese evento lo mostró al “romper los protocolos”. Por otra parte, el documento sobre seguridad nacional consignado al inicio de este artículo, muestra de cuerpo entero qué es y lo que espera el gobierno norteamericano en sus relaciones con mundo, y lo más preocupante, con nuestra América Latina, al considerarla su área natural de influencia. El mismo autor del epígrafe lo expone con claridad, no va a permitir que nadie lo iguale o lo supere. Estas siguen siendo expresiones netamente imperialistas, con un dejo colonialista. A pesar, del tiempo transcurrido de la Doctrina Monroe al presente, siguen sin quitar del dedo del renglón, y si les dan más espacio, mejor para ellos.

Lo van a reiterar y a exhibir en donde puedan y con quien sea. La complacencia, la sumisión y las acciones pusilánimes, en nada ayudan a reconfigurar el escenario global. En todo esto, la posición de América Latina ha quedado extremadamente vulnerable, al retomar esa doctrina, que tanto daño les ha hecho a nuestros países, el que está en la mira próximamente, Venezuela, con su inmenso potencial petrolero, sin importar absolutamente nada. Ahí se muestra como los hechos y los eventos se tocan de manera estrecha.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

Artículos Relacionados

Más Leídas