Cartas desde la locura

Macuarro. Chalán. Matacuaz

Imagen: Tomada de video de Pablo Hasél.
“What else can the bastards do?”: John Lennon.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

Ser contestatario pasa.

Lo que no pasa es elogiar a asesinos implicados en atentados, o enaltecer el terrorismo.

Es el caso del macuarro Pablo Hasél, cuya detención en la Cataluña desató una ola de protestas en favor de una supuesta libertad de expresión, que de arte tiene lo que un karaoke.

Me sorprende, porque tengo a Barcelona, Valencia y Tarragona como ciudades cultas que no rinden culto al discurso de odio ni mucho menos a un rapero de cuarta.

En Barcelona vi actuar a los Mossos d’Esquadra, auténticos ‘robocops’ que dispersan barricadas y bloqueos de calles en cuestión de minutos.

Cerca del campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili un manifestante ha intentado de encaramarse al techo de un carro de la Guardia Urbana y ha caído de cabeza y ha quedado contusionado por el golpe.

Una chavala de apenas 19 ha perdido un ojo en la Vía Augusta de Barcelona y llevada al Hospital Clínic, pues ha estallado su globo ocular.

En Valencia han cercado a las turbas que apoyan al energúmeno rapero desde un helicóptero, con precisión de bisturí.

Epílogo

El Tribunal Supremo condenó a nueve meses a Hasél por enaltecimiento del terrorismo.

Aprovechando el caso para enaltecer sus complejos patrioteros y darle rienda suelta a su costumbrista discurso de odio, el canalla y cobarde dizque presidente mexicano consideró en uno de sus ‘reality’ mañaneros que la detención del matacuaz es un acto “autoritario” y hasta abogó por su pronta liberación.

“¡Ya, libérenlo! Es un acto autoritario el que a un músico, por una composición que supuestamente insultaba al Rey, lo metieran a la cárcel”.

Mientras tanto, ése mismo cacique pueblerino ha blindado el Centro Histórico de la Ciudad de México para protegerse de una marcha feminista, y ha pedido la cabeza del opinante Ángel Verdugo en Grupo Imagen y el diario Excélsior.

La Cataluña no se va a hundir.

México sí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *