Cartas desde la locura

Le llaman Muerte (y el Infierno le persigue)

Foto: Especial.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

“God is Dead”The New York Times. (1966)

El presente, tal como lo concebíamos hasta hoy, se ha ido por el caño.

“Ha bastado la aparición en escena del covid-19 -que apenas mide cien millonésimas de milímetro- para que los pilares de la historia se hayan venido abajo. Éste ente, que limita con la nada, ha convertido a todos los líderes políticos y religiosos en muñecos confusos que dan garrotazos de ciego.

“Vale… la historia se ha ido a la mierda” (Manuel Vicent).

No más héroes. No más milagros.

I

El pastor evangélico Gerald Glenn proclamó ante sus fieles, en Virginia (Estados Unidos), que “Dios es más fuerte que el temido virus. Mi Iglesia y mi gente están curadas”. Días después, el anacrónico creyente, oh, dio positivo y hoy está muerto.

Este fanático y otros líderes supersticiosos –gringos, españoles y mexicanos– han optado por desafiar a la Naturaleza y a la ciencia, poniéndole por delante su bandera de culto extremo.

En Florida, el predicador y ultraderechista Rodney Howard-Browne debe una multa de 500,000 dólares para no ir a la prisión de Tampa Bay, donde fue arrestado por su necedad de celebrar servicios religiosos y violar las órdenes de confinamiento. “El nuevo coronavirus es un engaño y no es más grave que la gripe”.

El Viernes Santo, el arzobispo de Granada (España) intentó celebrar una misa en su catedral, que la Guardia terminó desalojando. “Entrar en un templo, parar la celebración y pedir que se suspenda, es una actuación desmedida”.

Lo mismo ocurrió en un templo de San Fernando de Henares (Madrid), donde el obispo de Alcalá ha desafiado el Estado de Alarma. “Nuestra misión es aliviar el sufrimiento, estar con el que sufre”.

Otro párroco se subió al tejado de su templo para bendecir al pueblo de Arroyo de la Luz (Extremadura), uno de los más azotados por la pandemia. “La reflexión religiosa se aviva”.

En México, el pusilánime líder evangélico López habla de un modo mítico y lleva a sus fieles por la ruta de la teología, la fe y la revelación. Palabras más, palabras menos, revela que la pandemia no es Castigo Divino porque Dios “nunca quiere el mal del hombre”.

Como en casi todo, la Naturaleza y la ciencia abren un lado oscuro y un lado luminoso.

En este coronavirus aún nadie es experto. Pero sí eclosionan legión de ojetes con su Verdad Única.

“El Peje es mi Pastor. Nada me faltará”.
Epílogo

No es el “periodismo queretano” el que está de luto. Sí, la familia del chaval.

En cuanto a mí, yo nunca fui engañado. Pues siempre supe que el chaval era parte del montaje al que llaman “periodismo queretano”.

“Quiero decir, este chico fue maravilloso. Justo cuando uno pensaba que no podía empeorar, empeoraba”: P. J. O’Rourke.

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