Entre la ficción y la paranoia

Libro de Estados Unidos "The Invisible coup"
Portada del libro “El golpe invisible” de Peter Schweizer.

Oscar Wingartz Plata*

Schweitzer reconoce que mucha de la élite política mexicana usa este tipo de retórica y probablemente no están solicitando el regreso de esos territorios, sino “el desprendimiento cultural y político del suroeste estadounidense de Estados Unidos y transformarlo para que parezca civilización mexicana”. En sus argumentos, citan declaraciones de Andrés Manuel López Obrador, del diputado inmigrante Aniceto Polanco y “activista del Partido Morena que vive en Estados Unidos”, aunque también incluye viejas declaraciones de Ernesto Zedillo, todos los cuales acusan, han expresado cómo los inmigrantes mexicanos pueden y deben inducir cambios en Estados Unidos. David Brooks y Jim Carson.

El pasado 28 de enero en el diario La Jornada, apareció un artículo de dos colaboradores de este periódico D. Brooks y J. Carson titulado: “Conspira México para dar golpe de Estado en Estados Unidos”. El trabajo de ambos colaboradores hace alusión expresa a un libro escrito por un personaje de la derecha norteamericana Peter Schweitzer cuyo título en español es: El golpe invisible. Cómo las élites americanas y los poderes extranjeros, usan la inmigración como un arma. Un dato interesante es que el mismo D. Trump promueve ese libro, obviamente para apuntalar sus visiones y pseudoargumentos del porqué de sus decisiones, y el ataque frontal contra los no nacidos en el país norteño.

Este texto retoma una de las tantas expresiones, acciones, políticas, odios, fobias, descalificaciones y agresiones hacia la gente que intenta emigrar a ese país por la frontera sur de su territorio, nos estamos refiriendo a toda la migración latinoamericana prioritariamente, que en años recientes se convirtió en una marea casi incontenible que pasaba por nuestro país, tratando de llegar a Estados Unidos. Donde se desprendieron una serie de políticas y acciones por parte de los sucesivos gobiernos desde William Clinton hasta el actual D. Trump. El más rudo y despiadado por el número de migrantes expulsado fue Barak Obama, con alrededor de 3 millones en su periodo. En esta línea de reflexión, apareció en la escena política un ideólogo que se convirtió en un personaje conspicuo llamado Samuel Huntington, que escribió un texto titulado: El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, reeditado en Argentina, en el 2001. Este libro que se constituyó en guía de las acciones y políticas del gobierno norteamericano en la década de los noventa. Uno de los elementos centrales del libro, hacía hincapié en la dimensión cultural de las naciones, porque, definía, recomponía y precisaba la mentalidad y las acciones de unos pueblos en relación con otros.

Estando así el asunto, el autor al que estamos haciendo referencia -Schweitzer- en muchas de sus líneas articula una línea de reflexión muy cercana a la propuesta por Huntington. El análisis del título del libro en cuestión, nos aproxima a esas consideraciones. Un elemento a destacar es, esa insistencia obsesiva sobre aquellos pueblos y culturas que consideran hostiles o enemigas, para el caso que nos trae, la mexicana, entre otras razones, por el enorme impacto que genera en todos aquellos que se acercan y la experimentan de primera mano. Esa idea reiterada sobre “el desprendimiento cultural y político del suroeste estadounidense”, al menos para un sector de la cúpula política y ciertos núcleos de la intelectualidad del país norteño los pone en guardia, por el posible efecto que pueda tener en esa porción de Estados Unidos. El mismo Huntington llamaba la atención sobre el avance y la consolidación de la cultura latina, al afirmar que es una cultura muy sólida, muy fuerte en la conciencia latinoamericana. Un elemento que le inquietaba era el profundo arraigo de sus costumbres y tradiciones que se materializaban en su forma de ver el mundo e interactuar con él.

Un asunto que debemos tener claro, son las implicaciones que tiene un tema como el presente, que exige un tratamiento extensivo e intensivo por el cúmulo de realidades que su mueven a su entorno. No es un asunto sencillo, que se quiera instrumentalizar o manipular es arena de otro costal. Estas problemáticas en muchos sentidos, se han trabajado ambos lados de la frontera, como se ha expresado en otras ocasiones, la relación México-Estados Unidos es extremadamente compleja. Un elemento que le ha dado tono a este problema ha sido el componente racial, sobre todo, en el país del norte, que de manera abierta o velada siguen con ese discurso, de la superioridad étnica, que desdoblan en otros ámbitos y eso hace aparecer, como si verdaderamente ese fuera el núcleo de la discusión, a todas luces, no va por ahí la cuestión.

Como se dice en el argot popular, “estar jalando la hebra puede ser contraproducente, porque puede romperse por su lado más delgado”. Poniendo el asunto en estos puntos, se puede afirmar que, sí les preocupa por una razón que pudiera no estar tan conectado con el problema económico-político, el desenlace de los posibles escenarios, tanto a nivel interno como externo. Para nadie debe ser un misterio que E.U. está viviendo uno de sus peores momentos como potencia hegemónica, está comenzando a vivir la caída de su imperio por efecto de un mundo multipolar, es decir, ya no es sólo uno el que dicta y rige las relaciones en diverso plano, los famosos BRICS están siendo un contrapeso y una carga muy severa, sobre la cual, van teniendo menor margen de maniobra. Enfrentar potencias emergentes, se está saliendo de su control directo e indirecto, por mucho que amenacen o intimiden.

Así pues, la paranoia está haciendo su trabajo en la visión de las élites norteamericanas que van viendo como paulatinamente su poder va menguando. El sólo hecho de ver y resentir el peso que va cobrando China y Rusia, los pone en una situación inestable, porque, nunca lo había padecido como ahora. Los ganadores de la Segunda Guerra están entrando en retirada. Esto los está llevando a recrear, una vez más, teorías conspiratorias por todos lados, el clásico: “estar viendo moros con tranchete.” No son exageraciones ni metáforas fuera de lugar. Para finalizar, pensar o creer que efectivamente la migración tiene tal fuerza, suena más a ficción que realidad. Entre otros asuntos, a pesar de que en E.U. haya 35 millones de mexicanos, nacidos, naturalizados o recién llegados, implicaría una fuerza política, económica, ideológica en plena ebullición, como para pensar en una transformación cualitativa de la geopolítica interna norteamericana.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

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