Cartas desde la locura

De risa loca. De pena ajena / II

Diego Prieto Hernández. Foto: INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia).
“Más ciencia, menos obediencia”: AMC.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

I

Nuestro patrimonio es la palabra.

Y el blandengue director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández, dio su palabra de que “habría un alto a las trapacerías de los gobernadores que se meten con el patrimonio cultural de manera inconveniente”.

Pero no tiene palabra.

Ya hasta se está tomando en serio que en el 2021 “se cumplen 700 años de la Fundación Lunar de Tenochtitlán, 500 de la Conquista y 200 del México Independiente”. Y las cartas entregadas al Estado Vaticano y la República Italiana por “la doctora Beatriz Gutiérrez Müller”. Y la petición del Penacho de Moctezuma al Museo Antropológico de Viena. Y de códices prehispánicos. Y de dos jarrones del monarca Maximiliano de Habsburgo. Y el retiro de la estatua de Cristóbal Colón (en Paseo de la Reforma, CDMX, en colaboración con el INAH y Bellas Artes), todo lo cual viola la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Y, de paso, se reivindique públicamente a los curas Hidalgo y Morelos.

Diego Prieto Hernández no tiene palabra y quizá no la tuvo en el INAH Querétaro.

II

Nuestro “erudito paper” será, seguro, parte del Consejo de Conmemoraciones 2021 que, seguro, sustituirá al Consejo Nacional para la Costura en las Tardes, para, seguro, descubrir el hilo negro y el agua tibia. (“Este consejo busca rescatar la memoria histórica de todos los mexicanos desde la capital de la República, Ombligo de la Luna”.)

Qué poca mother.

Nuestro “erudito paper” será, seguro, parte del Consejo Honorario de la Memoria Histórica y Cultural de México, que, seguro, sustituirá al Consejo Nacional para la Costura en las Tardes, para, seguro, rendir honores a la nueva Marta Sahagún (Beatriz Gutiérrez Müller).

Qué poca mother.

III

Cristóbal Colón dirigió en persona la campaña militar contra los indígenas de la Dominicana. Un puñado de caballeros, doscientos infantes y unos cuantos perros especialmente adiestrados para el ataque diezmaron a los indios. Más de quinientos, enviados a España, fueron vendidos como esclavos en Sevilla y murieron miserablemente.

Colón le abrió el camino a Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Francisco Pizarro y otros conquistadores, que llegaron a apropiarse del oro, plata, minerales y otras riquezas de Mesoamérica, Centroamérica y Sudamérica, después de un genocidio.

¡Ay! Qué poca mother.

Epílogo

¿Sabía usted que el asesino Mussolini se llamaba Benito porque su apá admiraba a Benito Juárez?

¡Ay! Qué poca mother.

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