Desde nuestra América

¿Ahora qué sigue?

Imagen: Partido Morena.

Oscar Wingartz Plata*

Es por ello por lo que el tema de la democratización no puede ser separado en este país del tema nacional. Y es en este punto donde coinciden las dos posiciones que hasta aquí he yuxtapuesto. El neoliberalismo impone la idea de que la economía mundial debe ser autorregulada, sin la intervención de políticas nacionales ni de demandas sociales que ya estarían suficientemente tomadas en cuenta por el juego del mercado. Esta afirmación debe ser rechazada tajantemente. Una economía no regulada por intervenciones sociales y políticas no es una economía libre, es una economía salvaje. Alan Touraine.

El domingo 5 de junio se realizaron elecciones en seis estados del país para renovar las respectivas gobernaturas, así como diversos puestos de elección popular. Los estados en disputa, tenían una fuerte tradición continuista que venían de tiempo atrás, entre otros, Hidalgo, Quintana Roo y Oaxaca, todos considerados como parte del priismo por décadas, mientras que el resto, Aguascalientes, Tamaulipas y Durango con sus respectivos cambios, variaciones y “alternancias” han sido panistas. El punto de destacar es la recomposición del mapa político nacional a partir de estas elecciones. Como ya se ha comentado por múltiples medios, los resultados, para algunos eran los esperados, es decir, las agrupaciones políticas como el PAN, PRI y PRD, en términos objetivos, sufrieron un descalabro notorio, severo, por no aplicar mayores adjetivaciones. Esto le da una tonalidad muy clara a los procesos políticos y electorales por venir.

A partir de este primer acercamiento deseamos hacer algunas consideraciones sobre estas elecciones, a decir de muchos, es el principio del fin de otros tantos agrupamientos políticos. Con ello no se pretende extremar los términos de la cuestión, pero un asunto que se alcanza a perfilar es un desgaste evidente, por la fuerza del tiempo y su actuación. Lo que es lógico y parte de la dinámica histórica. A su vez, no se discute si fue alta o baja la abstención en estos comicios, lo central desde esta consideración, es el evento en sí mismo, el repliegue de estas agrupaciones y sus bases ante una realidad que se va mostrando avasalladora.

Una consideración de primer orden es, ¿qué ha sido de estos partidos, en las dos últimas décadas, por poner una referencia? Han oscilado en un mar revuelto de situaciones, dando bandazos abruptos en sus ideologías y en sus programas de gobierno, buscando acomodarse a un tiempo por demás agudo y complejo. No hay que perder de vista que “la lógica dominante” mejor conocida como el neoliberalismo pegó frontalmente en nuestros espacios, y todo lo que ello implicó para el desarrollo del país, que se fue hundiendo en mayor pobreza, con una concentración impresionante de riqueza en pocas manos, “una competencia” desaforada, donde ganaban los de siempre; por ahí nos podemos seguir. El punto a destacar fue que se asumió esa lógica como “el último grito de la moda económica”, independientemente de los contextos y realidades a considerar. Por una razón evidentísima, las asimetrías entre los países son abismales. Entonces, ¿“las ventajas comparativas” a quién beneficiaban?

Ante estos contextos, ¿qué hicieron estos partidos? Entraron en esa lógica, incluso pregonaban que esa era “la modernidad” en diverso espacio y esfera, con un ingrediente extra, se pretendió privatizar todo: los recursos naturales, el agua, los energéticos, la educación, la salud. Absolutamente todo. Esto trajo como consecuencia, una disociación profunda entre la población y esos gobiernos, que se consideraban renovadores.

Al interior de este panorama, se fue gestando desde abajo una rebelión silenciosa, de inconformidad, molestia, enojo y rabia contenida por parte de la población, al decir ¡basta!; que fue arropada por un movimiento encabezado por el presidente López Obrador. Es decir, se puede ver un claro desfase entre estas agrupaciones políticas y la realidad profunda de la población. El último gran agravio vivido por la gente es, la vida de lujos y excesos que se da el expresidente Peña Nieto en España. Para los anales de lo escandaloso.

Aunado a esto, la carencia de una propuesta sólida, articulada, reflexiva y seria de cara a la nación. Esto significa tener un proyecto de nación, donde se consoliden los anhelos, aspiraciones y esperanzas de la gente de a pie, que vaya mucho más allá de lo epidérmico, lo circunstancial, la frivolidad. No seguir en el mismo juego de apariencias y simulaciones, que lo único que dejan ver, son sus intereses personales y de facción. Estas son evidencias que golpearon la conciencia de los ciudadanos, y la urgencia de un cambio de rumbo, que se expresó y se sigue expresando con el paso del tiempo, sin tener que llegar a la violencia, porque ya lo hemos vivido, eso conduce, a mayor dolor, angustia y encono.

Así, pues, la ciudadanía está calibrando con mayor cuidado por dónde quiere caminar. Sin espejismos, ni mentiras, ni simulaciones. Nuestra sociedad está cada día más informada, con mayores recursos para decidir; a pesar de lo que se diga, eso hay que agradecérselo al actual gobierno, que ha dado la posibilidad de que la gente se informe, conozca, discuta, proponga.

En este sentido, se debe decir, que todo tiene su tiempo histórico. Así, como el priismo gobernó durante décadas, bien, mal, retorcido o remendado; el panismo tuvo su oportunidad, y la dejó pasar. También hay que decir que los tiempos de una nueva propuesta y proyecto social e histórico se están perfilando en el horizonte de nuestro país, el cual debemos valorar, aquilatar y darle su espacio. Lo contrario, es negarnos a avanzar, y querer seguir una ruta ya conocida con su cauda de problemas, carencias y contradicciones.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

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