Una vez más, la educación en el ojo del huracán

Opinión: Una vez más, la educación en el ojo del huracán
“… los principios SIEMPRE van a mi lado!”, aseguró Marx Arriaga Navarro al difundir esta foto en diciembre pasado.

Oscar Wingartz Plata*

Dentro de las relaciones simbólicas está la actividad pedagógica, la que tiene en su interior permanentemente presente la violencia simbólica, en tanto que impone sus reglas y los modos para ejercerlas. Toda acción pedagógica tiene una raíz violenta en la medida en que es impuesta por un poder arbitrario y no se basa en ninguna ley o principio universal, sino que se adecúa a los intereses de clase de los grupos dominantes.
La educación es un elemento fundamental para la inculcación de la ideología de la dominación o de la liberación, sobreponiéndose a la realizada por los demás aparatos ideológicos. En este sentido el aparato escolar ocupa un lugar privilegiado en la “superestructura” del modo de producción capitalista. […] Desde esta perspectiva la escuela como AIE (Aparato Ideológico de Estado) es un instrumento privilegiado para la reproducción social, por esta razón la escuela, como un medio supuestamente neutro carente de ideología, es laica en la que sólo se transmiten conocimientos “científicos”, normas y valores eternos y válidos para todos. Es el modo de ocultamiento necesario para el buen funcionamiento del aparato escolar. Mario Magallón Anaya.

De manera intempestiva se abrió, una vez más, el debate sobre la cuestión educativa, a través de la disputa entre Mario Delgado, secretario de Educación Pública y Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos de la misma SEP. Esta confrontación venía perfilándose desde septiembre del año pasado, donde según versiones oficiales, se le pidió a esa dirección realizar una serie de cambios a los libros de texto gratuitos al interior de la llamada Nueva Escuela Mexicana, impulsada desde el sexenio anterior con López Obrador, y uno de sus ejes centrales es el llamado “humanismo mexicano”. Según eso, este asunto fue escalando, con las sucesivas solicitudes de cambios a los libros de texto. Pero, uno de los puntos que han quedado difusos y no aclarados es si lo dicho es cierto, o es parte de la confrontación entre los personajes ya mencionados. Esto ha oscurecido aún más discusión. Ese es uno de los problemas de la disputa.

Es decir, hubo una serie de dimes y diretes, un fuego cruzado, donde no se alcanzaban a ver los hechos como realmente sucedieron. En todo esto, hay un asunto que no se ha mencionado para nada, la participación o el ocultamiento de la Subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Jiménez Pérez como debiera ser, porque ese subnivel es su responsabilidad. Es decir, los actores directamente involucrados en esta confrontación no se muestran con la claridad que debería ser. La misma presidenta Sheinbaum ha dado declaraciones poco claras, como si se quisiera dar la vuelta a la página lo más pronto posible.

Ahora bien, la destitución del director de los materiales educativos, al menos por lo presentado, mostró la escasa consideración en las acciones y los procederes hacia un trabajador, como todos, tienen derechos. Una pregunta que salta a la vista es, ¿por qué la policía se tuvo que apersonar en un asunto estrictamente laboral? Pareciera como si fueran a detener a un funcionario sujeto a proceso judicial. Esto simplemente es inadmisible. ¿Acaso no hay un documento oficial que mostrara y explicara las razones de su remoción? Eso es lo primerísimo que se hace, y no las escenas que se presentaron. Sobre los hechos, era un desalojo. No se pretende exagerar el tono de las cosas, pero en términos muy claros y concretos, son actitudes prepotentes.

Tomando en cuenta estas consideraciones, la cuestión educativa siempre ha sido un campo de batalla porque en su entraña se juegan muchas realidades, que vistas con la distancia pertinente, nos podemos dar cuenta que en ella se juega el sentido y la dirección de una sociedad en diversa dirección. Como dice el epígrafe propuesto, la educación no es un “espacio neutro”, tiene una intencionalidad velada, y en otros contextos, no tan velada. Por ello, la disputa de este espacio siempre ha sido compleja y desafiante.

Retomando nuestro asunto, debemos hacernos una serie de cuestionamientos que nos puedan poner en la vía de una respuesta más clara y necesaria sobre lo ocurrido con el evento expuesto. Una que tiene un peso significativo y desafiante es: ¿por dónde quiere ir la NEM? Se hace este planteamiento, porque en términos amplios lo que se ha expuesto son generalidades que no nos permite entender a cabalidad su razón última. Muchos dicen que es el modelo educativo de la 4T. Pero eso debe ser explicado y entendido a cabalidad para su implantación, porque, sino quedan más en el nivel de las consignas y las frases grandilocuentes, que en una propuesta realmente articulada de transformación educativa. En este orden, el planteamiento es, ¿cómo pasar de lo expuesto a lo concreto en el aula? Este ha sido uno los problemas más agudos que han enfrentado nuestros maestros a la hora de articular su concreción.

Otra cuestión clave es, ¿a qué intereses responde esta pugna en la cúpula de la SEP? Ya se había comentado en una entrega anterior donde planteó el porqué de la designación de Mario Delgado en una secretaria tan compleja, cuando él mismo no tiene los méritos ni las herramientas para dirigirla. Partiendo de este dato, nos damos cuenta que el campo educativo -una vez más- se ha convertido en espacio de confrontación o en tierra de nadie, donde los agentes políticos instalados en él se mueven como dice el refrán popular: “por la libre”, sino es así, ¿a qué intereses responde? Como se había mostrado en el título de esta entrega, la educación está otra vez a debate. Estos en términos muy concretos, genera una enorme incertidumbre, porque, no se termina de perfilar una dirección clara y de largo aliento al proyecto educativo. No ha pasado mucho, de “la larga noche del neoliberalismo”, donde la pugna educativa, se focalizó en la lucha magisterial y como reprimirla.

Ahora el panorama se intensifica, porque los agentes educativos se enfrentan y confrontan, unos, buscando el regreso a prácticas del pasado, otros, tratando de impulsar una agenda que permita dar mayor fuerza y sentido a la educación, en una perspectiva de transformación histórico-social como en otros momentos, con ello consolidar un país en la ruta del bienestar y el desarrollo. Como estamos viendo, las resistencias siguen siendo poderosas. Lo más preocupante, es que siguen operando al interior del proceso transformador, pretendiendo desviar la atención sobre las cuestiones medulares.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

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