Cartas desde la locura

Quo Vadis, Gilberto Herrera Ruiz

Gilberto Herrera Ruiz-AMLO. (@GilbertoHRuiz) Foto: Facebook Gilberto Herrera.
“¿De qué nos van a perdonar? ¿De qué tenemos que pedir perdón?”: Subcomandante Marcos.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

I

Científico y académico Gilberto Herrera Ruiz:

Es mi deber informarle que al menos 650 pensadores, escritores, periodistas, académicos y científicos, por fin hicieron público un manifiesto colectivo donde acusan a López y a su manada de “golpear a las instituciones culturales, científicas y académicas”.

También es mi deber informarle que no vi su nombre entre los firmantes.

Y discúlpeme pero perdóneme, debió estar. Sin importar que Usted sea delegado de la Secretaría del Bienestar en Querétaro. Pues antes que éso, Usted fue Rector de la Universidad Autónoma de Querétaro.

“Ayer los intelectuales orgánicos sacaron otro desplegado hablando de que se afecta la libertad de expresión”, fue la respuesta de López desde su patíbulo de Palacio Nacional. “Todo este grupo siempre apoyó la política neoliberal. Ahora se sienten ofendidos, cuando deberían de ofrecer disculpas”.

¿Está Usted de acuerdo, míster?

¿Está Usted de acuerdo, por ejemplo, con que el doctor Antonio Lazcano Araujo, investigador emérito de la UNAM y comunicador de la ciencia, es un “intelectual orgánico” y debe “ofrecer disculpas”?

¿Sabe Usted que Lazcano Araujo está bajo asedio por parte de esa entelequia llamada Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, sólo por criticar duramente a esa otra entelequia llamada ‘Cuarta Transformación’?

¿Está Usted de acuerdo con que la comunidad académica, científica y tecnológica, es un adversario al que hay que agraviar, aplastar, extirpar?

¿Está Usted cómodo representando, en Querétaro, a una entelequia que degrada el lenguaje, profiere juicios y propala falsedades?

¿Está Usted de acuerdo con que la opción, para los críticos, es “callarse o abandonar el país” (Taibo II dixit)?

“Mal comienzo”, diría mi abuela.

II

El título del manifiesto (‘En defensa de la libertad de expresión’) es lo de menos, pues como Usted sabe, míster, en Querétaro está socavada desde hace años.

Epílogo

“¿De qué nos van a perdonar? ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no haber aceptado humildemente el desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados?

“¿De haber demostrado al resto del país que la dignidad humana vive y está en sus habitantes más empobrecidos? ¿De habernos preparado a conciencia antes de iniciar? ¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo?

“¿De ser mexicanos todos? ¿De llamar al pueblo mexicano a luchar por lo que le pertenece? ¿De luchar por libertad, democracia y justicia? ¿De no rendirnos? ¿De no vendernos? ¿De no traicionarnos?

“¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas? ¿Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra?

“¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿El Presidente de la República? ¿Los secretarios de Estado? ¿Los senadores? ¿Los diputados? ¿Los gobernadores? ¿Los presidentes municipales? ¿Los policías? ¿El Ejército federal? ¿Los grandes señores de la banca, la industria, el comercio y la tierra? ¿Los partidos políticos? ¿Los medios de comunicación? ¿Los muertos de muerte inútil?”.

Subcomandante Insurgente Marcos.

18 de enero, 1994.

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