En Pocas Palabras

La realidad del maíz en México: entre glifosato e importaciones

Foto: Gobierno de México.

Teresa E. Hernández-Bolaños

El pasado miércoles 29 de septiembre se celebró en México el Día Nacional del Maíz, una conmemoración que inició en 2009, como iniciativa inspirada en las familias campesinas, ya que éstas festejan en esta fecha la primera cosecha de elotes en sus milpas, además de que en esta misma fecha se celebra la fiesta de San Miguel Arcángel el protector del maíz. La importancia de esta conmemoración debe ser reconocida y difundida ampliamente en un país que tiene al maíz como su base alimentaria, el sostén de su cultura y de su identidad.  El maíz significa para México sus raíces y su sustento vital. Por lo que conservar y mantener las 59 variedades aún vivas de maíz nativo debía ser una prioridad en las políticas agrícolas de México y un asunto de prioridad nacional.

Hoy la conmemoración representa la lucha por proteger al maíz nativo y la soberanía alimentaria. México tendría que ser autosuficiente en la producción de Maíz para el consumo humano y animal. Sin embargo, la realidad es otra, el aumento en las importaciones de maíz amarillo forrajero o para alimento pecuario e industrial ha venido en notable aumento en las últimas décadas. El maíz blanco para consumo humano, se produce en mayor cantidad y es destinando también a la exportación, pero paradójicamente una parte también se importa. Los esfuerzos del actual gobierno están encaminados a disminuir las importaciones de maíz amarillo, pero la tarea no será fácil.

Las importaciones de maíz amarillo provienen de los Estados Unidos, con quien se firmó un Tratado de Libre Comercio desde 1994 y cuyo rubro agrícola también afectó al maíz. El segundo país que vende maíz a México es Brasil en menor medida. Según datos del Consejo de Granos de los Estados Unidos, en la cosecha del ciclo 2018-2019 del 1 de septiembre del 2018 al 31 de agosto de 2019 los Estados Unidos cultivaron más de 366 millones de toneladas de maíz, aproximadamente el 14.3% de la producción se exportó a más de 73 países. México encabeza la lista de los principales destinos de exportación, en ese ciclo México importó y Estados Unidos le vendió el 31% de sus exportaciones, le siguió Japón con 25% y Colombia con 9%.

Respecto al maíz blanco, según el informe del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, México exporta anualmente alrededor de un millón 100 mil toneladas de maíz, pero importa 952 mil toneladas. El mismo informe señala que de enero a febrero de este año 2021 en nivel de importaciones alcanzó 164 mil toneladas mientras que las exportaciones de maíz blanco fueron sólo de 43 mil toneladas. Se proyecta que a finales del año las exportaciones superen el millón 63 mil toneladas y las importaciones no pasen de 906 mil toneladas. El principal importador del maíz blanco mexicano es Venezuela, y el principal país exportador de Maíz blanco destinado a México es Estados Unidos. Según el informe al único país que México importa maíz blanco es Estados Unidos.

Pero, que México no sea autosuficiente en Maíz amarillo y que importe maíz blanco a Estados Unidos no es el único problema. El problema también es la calidad y características del maíz importado. Aunque México, en el reciente decreto emitido por el actual gobierno prohíbe el uso del glifosato (un herbicida altamente dañino y prohibido en varios países) de manera paulatina, hasta su eliminación total, y tampoco permite la siembra comercial de maíz transgénico, lo cierto es que todo el maíz importado a los Estados Unidos es genéticamente modificado y cultivado con el uso de glifosato y el químico 2,4-D altamente tóxico, una vez que las malezas se vuelven inmunes al glifosato. Desde hace 10 años, Monsanto introdujo en los campos norteamericanos la variedad de maíz Roundup-ready, maíces genéticamente modificados para no ser afectados por el herbicida Roundup que contiene glifosato, ya que otros cultivos morían con las malezas. Cuando las malezas se vuelven resistentes al glifosato se toman medidas para multiplicar las dosis o se utiliza un químico altamente tóxico, el 2,4-D un químico vinculado con el Agente Naranja, un defoliante (que tira las hojas) utilizado por el ejército durante la Guerra de Vietnam. Se estima que Estados Unidos usa cada año más de 1.8 millones de toneladas de glifosato.

Según la carta entregada el pasado 30 de abril al Secretario del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, firmada por 80 organizaciones, se plantea la oposición de estas organizaciones a la interferencia de los Estados Unidos en las decisiones de México de la eliminación gradual del uso del glifosato y de maíz transgénico. Sabemos que esta decisión no agrada a nuestro vecino y principal vendedor, y que la lucha por la autonomía y autosuficiencia en maíz no será fácil.

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