Mujer de la sospecha

Descuida, yo te cuido ¿Quién me va a “cuidar” cuando sea viejita?

Foto: Gaceta UNAM.

Yezica Montero Juárez*

Marla Grayson es una mujer empresaria que ofrece sus servicios como tutora legal de personas de la tercera edad que son declaradas por el Estado como incapaces de tomar decisiones sobre sí mismos. Lo curioso es que le interesa velar por la salud y finanzas de personas con buenos ingresos adquiridos a lo largo de su vida económicamente activa. Este negocio es tan redituable que un Capo de la Mafia prefirió invertir en algo legal y evitarse el tedio que implica lavar dinero por la trata de personas. Es ficción; y tal vez, una realidad de la cual a veces nos sentimos lejanos.

Claro, a diferencia del Sistema de Pensiones y Retiro de países de primer mundo, los mexicanos nos enfrentamos con un sistema con problemas de funcionamiento institucional y fiscales; como la insostenibilidad, inequidades intergeneracionales, falta de acceso a la información y transparencia; así como aspectos relacionados con la falta de cultura financiera. Actualmente estamos frente a la expectativa de la última Reforma de Pensiones, cuyos logros anticipados se cacarea sobre la disminución de semanas de cotización, aumento triple de aportaciones patronales, ahorro del 15% del salario para el Fondo de Retiro con aportación del 1.3% por parte de gobierno; así como el límite de cobro por comisión a las instituciones financieras a quienes les otorgamos la responsabilidad de manejar nuestro dinero. Sin embargo ante la pandemia actual, estos cambios comenzarán de forma gradual a partir del 2023.

Mientras nuestros vecinos en gringolandia planean entre vivir en una casa de retiro en la Florida o de a perdida buscar un terrenito cerca de San Miguel de Allende, los mexicanos no sabemos ni en qué Afore está nuestro dinero rodando. Tengo algunas hipótesis al respecto: 1. ¿Será debido a la deficiente educación financiera que recibimos desde el plano formal? (aún no entiendo por qué quitaron los lunes de ahorro en la primaria). 2. ¿Será debido a que persiste esa incesante “mexicanidad” de vivir el momento y festejar cualquier rito de paso a expensas de endeudarse ya sea con la caja, la tanda, el agiotista, la comadre, etc., pues antes que nada está festejar los quince años de la chamaca? 3. Será acaso por el sistema neoliberal que fue impuesto —perdón—, adoptado ante la persistente insistencia del liberalismo comercial sugerido por los entes hegemónicos y salvadores de la economía mundial como lo son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional? 4. ¿A caso tendrá algo que ver las reformas laborales patrocinadas por entes fantasmagóricos que han sugerido fragmentar la relación patrón-trabajador, pero, que actualmente ya se propone mayor transparencia sindical, donde curiosamente no se consensuó con los propios trabajadores, si no con la misma herencia charrista?

Tengo casi 37 años y si llego a formar parte de las proyecciones estadísticas, me tocará pertenecer a la temida inversión de la curva poblacional. En pocas palabras, para el 2050 tendré 65 años; en teoría me encontraré recibiendo una pensión mensual mínima, o si no alcanzo los requisitos tendría que optar por retirar mi Ahorro de la Afore que me haya cazado, — digo— por la que decidí libremente. Por cierto, el tema de las instituciones financieras privadas que se encuentran a la expectativa de nuestro pobre futuro monetario, es materia pendiente en la Reforma de Pensiones, pues no sólo se les debe poner un tope de comisión, si no, exigir y sancionar ante la posibilidad de información opaca y movimientos de la mano con la figura gubernamental. Una cosa es que nos informen a través del régimen establecido por la Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro, cuyos lineamientos y conceptos financieros, no son comprensibles para la mayoría de la población (y con esto se lavan las manos en el tema de transparencia); y otra cosa, es que se invierta en qué sé yo, negocios que van a la quiebra, bolsas sin estándares de riesgo o hasta bitcoins; cuyos rendimientos siempre favorecen a la institución financiera y la inflación golpetea al capital individual del trabajador.

Así que mi joven lector, le sugiero que mientras está viviendo el presente plenamente como si no hubiera un mañana; vaya pensando en alternativas financieras, por si acaso decide llegar a ser viejo. No olvide ver la película “Descuida, yo te cuido” en Netflix.

*Antropóloga social.

Correo electrónico: monteroyezica@gmail.com

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