En Pocas Palabras

Biden o Trump

Imagen: Gobierno de Estados Unidos (https://www.usa.gov)

Teresa E. Hernández-Bolaños

En una contienda sin precedentes para elegir al nuevo presidente de los Estados Unidos, el mundo permaneció expectante desde el pasado 3 de noviembre en que se llevó a cabo la jornada electoral en el vecino país. Y es que no podía ser de otra forma, dado que el escenario internacional no está precisamente relajado. La pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19), no sólo mantiene a la población mundial tensa, tras una larga y prolongada contracción sanitaria y económica (confinamientos y restricciones), aunado a las dificultades que hay que enfrentar para recuperar el crecimiento económico, después de una caída considerable del PIB mundial[1].

Situación que por supuesto impactó en las votaciones de la elección presidencial, ya que al parecer, cientos de personas decidieron permanecer en confinamiento y emitir su voto vía correo, lo que evitó que se conocieran los resultados o las tendencias irreversibles esa misma noche o al día siguiente. Cada voto tardó más en procesarse, autentificarse y contabilizarse, según el sistema electoral norteamericano en el que los ciudadanos eligen sólo a los miembros del Colegio Electoral o electores que según la Constitución (538 en número), son quienes finalmente eligen al nuevo mandatario, cuestión que por supuesto provocó tensión política al interior del país y expectativa en el resto del mundo.

Miles de personas, fuerzas políticas y gobiernos en el mundo esperaron impacientemente para saber si Biden o Trump será quien tome el mando los siguientes 4 años en el, aún, país más poderoso del mundo. El empate técnico en votos electorales fue prolongado y lento, opaco y desdibujado, tanto como las campañas electorales en las que difícilmente se pudo ver a un Biden fuerte y carismático, que pudiese cimbrar al electorado con sus propuestas un tanto distantes de la actual línea política de país[2]; de igual forma difícilmente pudimos ver a un Trump sensato y relajado, quien debió sentirse respaldado por 4 años de gestión con alto índice de aceptación a pesar de la pandemia[3]. Por el contrario, los debates reflejaron el mismo escenario opaco, llenos de descalificaciones y discusiones acaloradas, pero desarticuladas.

Fuera de los Estados Unidos, países como Venezuela, por ejemplo, debatían durante la tensa espera, el escenario de uno u otro presidente, si ganaba Trump estarían condenados a seguir bajo las mimas políticas de bloqueo económico impuestas hasta el día de hoy, o si la presencia de Biden al frente del gobierno podría predecir un esperanzador levantamiento del bloqueo o flexibilización de las sanciones; sin embargo, en un país polarizado como Venezuela no todos se inclinaban por Biden, la derecha apostaba por Trump.

En México el presidente Andrés Manuel López Obrador prefería mantenerse al margen de omitir opinión acerca de las elecciones o de inclinarse por algún candidato. Al final las líneas políticas de Trump con México seguirán la misma tendencia de quedarse en el poder; y si fuera el caso, México tendría que sentarse de nuevo con a negociar temas de interés bilateral como el migratorio por ejemplo si llegara Biden. Rusia, China, la Unión Europea en su conjunto, por supuesto, tienen mucho que esperar del nuevo presidente de los Estados Unidos.

La conveniencia o no de una continuidad o de un viraje parcial en la política exterior y en la línea económica de los Estados Unidos no debiera preocuparnos demasiado, simplemente porque demócratas o republicanos[4] no se alejarán demasiado de la ideología dominante que ha llevado a los Estados Unidos a permanecer como el país más poderoso del mundo y el que ostenta la hegemonía imperialista vigente en el mundo.

[1] Según la OCDE la desaceleración económica mundial con la caída del PIB mundial en 2019  fue del 0.64%  con respecto al año anterior,  cayendo a 2.91%, y pronosticó una muy frágil recuperación para el 2020 de 2.94% y para el 2021 del 3.02%.
[2] Respaldadas por la línea política demócrata y el ex presidente Barack Obama (2009-2027), de quien Joe Biden fue su Vicepresidente.
[3] Según los análisis políticos y los sondeos Trump llegó a la contienda electoral con una amplia aceptación sobre todo en los temas económicos.
[4] Joe Biden fue contendiente por el Partido Demócrata y Donald Trump por el Partido Republicano.

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