La Unión Europea analiza activar el Instrumento Anticoerción Económica, conocido como la “bazuca comercial”, como respuesta a las amenazas arancelarias de hasta 25 % del presidente Donald Trump contra ocho países europeos, tras el despliegue militar de estas naciones en Groenlandia.
El mecanismo permitiría a la UE imponer aranceles a productos estadounidenses, restringir inversiones, vetar a empresas de EE. UU. en licitaciones públicas o exigir compensaciones económicas.
Aunque los gobiernos europeos han iniciado contactos diplomáticos para evitar una guerra comercial, no descartan aplicar esta herramienta, en un contexto donde el comercio bilateral supera los 1.8 billones de dólares anuales.

Jessica Alcázar Zaragoza
La Unión Europea (UE) está considerando activar el Instrumento Anticoerción Económica (ACI, por sus siglas en inglés), conocido como “bazuca comercial”, como respuesta al anuncio de aumento de tarifas arancelarias que hizo el presidente Donald Trump luego del despliegue militar que realizaran ocho países europeos en Groenlandia.
Luego de que el presidente Trump hiciera pública su intención de ocupar Groenlandia para impedir que China o Rusia lo hagan, un contingente militar de Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Países Bajos, Finlandia y Reino Unido arribó a Nuuk, la capital de la isla ártica, como parte de una “misión de reconocimiento”.
La reacción de Trump fue la imposición de tarifas arancelarias del 10 % a todos los productos procedentes de dichos países europeos a partir de febrero, las cuales se elevarán a 25 % en junio y seguirán aumentando hasta que las autoridades danesas acepten venderle la isla.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó de “inaceptable” la medida y propuso a sus pares de la UE la activación de la “bazuca comercial” para imponer aranceles a las importaciones estadounidenses o impedir que empresas estadounidenses puedan comprar acciones en firmas de cualquiera de los 27 Estados miembro.
El ACI, aprobado en 2023 con el fin de disuadir a países que no pertenecen a la UE de aplicar medidas que afecten al comercio o la inversión, también autoriza que la UE pueda exigir una reparación económica a EE. UU. o impedir que participe en licitaciones para contratos públicos.
“Si bien el objetivo es sobre todo disuasorio, también podremos actuar si es necesario para defender la soberanía de la Unión”, aseguró el eurodiputado alemán Bernd Lange luego de la aprobación de la normativa.
El diseño de este Instrumento comenzó poco después de la primera administración de Trump, cuando las relaciones transatlánticas tuvieron varias complicaciones, y luego de que China impusiera restricciones comerciales a Lituania en 2021 por tener relaciones comerciales con Taiwán, isla que el gigante asiático considera como “provincia rebelde”.
La aplicación del ACI ya había sido considerada el año pasado, cuando Trump inició su guerra arancelaria contra varios países, incluyendo la UE, pero en aquella ocasión los líderes europeos optaron por recurrir al diálogo.
En esta ocasión, también han iniciado contactos diplomáticos con la administración estadounidense, mostrando disposición para dialogar antes de recurrir a esta medida, aunque no descartan aplicarla esta vez.
“Debemos ser muy cuidadosos para no entrar en una guerra comercial que se salga de control. No creo que nadie se beneficie de eso”, declaró el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, a la cadena NRK.
Cabe resaltar que, de acuerdo con la Comisión Europea, en 2023 el comercio de bienes y servicios entre la UE y EE. UU. alcanzó los 1.8 billones de dólares, y apenas en julio pasado Washington acordó reducir los aranceles del 25% al 15% con Bruselas a cambio de que este se comprometiera a invertir miles de millones de dólares en el sector industrial y de defensa estadounidense.



