Trump y Putin confirman cumbre en Alaska para discutir la guerra en Ucrania

Está previsto que los presidentes de Estados Unidos y de Rusia sostengan una cumbre diplomática el 15 de agosto de 2025 en Alaska, en lo que será el primer encuentro bilateral directo entre ambos líderes desde 2021.
Trump y Putin confirman cumbre en Alaska para discutir la guerra en Ucrania
En julio de 2018, ambos mandatarios se reunieron en Helsinki, Finlandia. Imagen tomada de un video que publicó la Casa Blanca de Estados Unidos.

Redacción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en su red social Truth Social la reunión que tendrá con su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, el próximo 15 de agosto.

Está previsto que el encuentro ocurra en Alaska, un territorio de Estados Unidos, aunque aún se desconocen detalles sobre la logística o el formato.

El foco principal del encuentro será la guerra en Ucrania y la búsqueda de un alto al fuego. Se vislumbra que Trump proponga intercambios territoriales entre Rusia y Ucrania, lo cual ha generado una profunda oposición por parte del gobierno que encabeza Volodimir Zelensky, así como de sus aliados europeos.

Aunque la cumbre está planeada como bilateral, el gobierno de EE. UU. evalúa la posibilidad de invitar al presidente ucraniano Volodimir Zelensky, quien ha rechazado la idea de ceder territorio bajo chantaje e insiste en que Ucrania debe estar presente en cualquier negociación sobre su futuro.

Líderes de Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia, Finlandia e instituciones como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea respaldan la postura de Zelensky, afirmando que no se puede lograr una paz sostenible sin la participación de Ucrania y refuerzan su apoyo a este en materia militar y humanitaria mientras persista el conflicto.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sostuvo que Trump será quien “provea un test clave” sobre la disposición de Putin a negociar, y que el encuentro debe servir para medir su seriedad en la búsqueda de la paz.

Sin embargo, es sabido que, a pesar de las amenazas y presiones, Putin mantiene una postura inflexible al respecto. En junio pasado, Rusia ofreció a Ucrania dos opciones para establecer un alto al fuego de 30 días mediante un memorando presentado en las conversaciones celebradas en Estambul. Una exigía que Ucrania retirara sus fuerzas de Donetsk, Luhansk, Zaporiyia y Jersón, las cuatro regiones que Moscú se anexionó ilegalmente en septiembre de 2022, pero que nunca ocupó por completo.

La otra propuesta se enfoca en que Ucrania detenga los esfuerzos de movilización, congele los envíos de armas occidentales y prohíba la presencia de fuerzas de terceros países en su territorio. Moscú también sugirió que Ucrania levante la ley marcial y celebre elecciones, tras lo cual ambos países podrían firmar un tratado de paz integral.

Además, Moscú quiere que el acuerdo incluya el “reconocimiento legal internacional” de sus anexiones de la península de Crimea en 2014 y que Ucrania declare su estatus neutral entre Rusia y Occidente, abandone su intento de unirse a la OTAN, limite el tamaño de sus fuerzas armadas y reconozca al ruso como idioma oficial a la par del ucraniano.

Desde el inicio de la guerra, Putin ha alegado que grupos neonazis moldean la política ucraniana bajo el gobierno de Zelenski, quien es judío, por lo que también exige que Ucrania prohíba la glorificación y la propaganda del nazismo y el neonazismo y disuelva los grupos nacionalistas.

Cabe recordar que Trump repitió en varias ocasiones durante su campaña electoral que si era elegido terminaría con la guerra 24 horas después de asumir el cargo. Sin embargo, ha cambiado su promesa en varias ocasiones; primero extendió el plazo a seis meses y después dijo que estaba siendo “un poco sarcástico” cuando estableció dicho plazo. A su vez ha culpado a Rusia por estar “dando largas” a un acuerdo de alto al fuego, y también ha dicho que Ucrania tendrá que ceder si desea seguir recibiendo apoyo miliar de EE. UU.

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