Reflexiones

Reflexión sobre la felicidad y el victimismo

Imagen: Especial.
Lo que hoy es evidente, antes fue imaginario” William Blake.

Julio Díaz Reyes*

Reflexionar en el despertar de cada mañana, como el renacer, es otra oportunidad de vida, en nuestra vida para rebelarnos con libertad por cualquier cosa ¿qué nos impide ser felices? Reflexionemos y démonos cuenta de que estamos vivos, para entender que la felicidad no consiste en tener muchas cosas, sino en disfrutar las que tenemos, aprender y crecer con ellas, la felicidad no es el objetivo, es el medio para cumplir nuestra misión al estar vivos.

La Felicidad es armonía con el entorno formado por nuestros congéneres, entender que ¡todos necesitamos de todos!… Para los mayas, de México y América Central, ser feliz es tener el corazón contento. Lo mismo cree otras etnias suramericanas como los Chunikai, para quienes salud y felicidad son sinónimos; los Piara, que conciben la felicidad como el goce de compartir con los otros; y los Oriana, quienes consideran que la felicidad es una fiesta. Quizá el hombre urbano y civilizado precise redefinir con urgencia el término felicidad, porque la definición convencional ensombrece el bienestar y aprisiona la libertad, ingrediente fundamental de la felicidad… (Maestría en Felicidad; Chamalú; Luis Ernesto Espinosa; Colombia 2015).

¿Porque entonces el victimismo? el victimismo es una retórica demagógica que busca desprestigiar de una forma falaz la argumentación del adversario denotándola como impuesta o autoritaria. Una personalidad victimista puede llegar a desembocar en una conducta patológica, como trastorno paranoide. Esta tendencia se caracteriza por una deformación pesimista de la realidad en la que el sujeto se regodea en el lamento y queda incapacitado para realizar cualquier tipo de autocrítica. La retórica victimista es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones.

¿Qué buscamos? eso encontraremos, reflexionemos en lo que afirma el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar. “La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Concretamente, nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso. “En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”.

Actualmente estamos viviendo una situación social que se puede reflexionar acorde al síndrome del cubo de cangrejos, refiriéndome al síndrome, mencionare dos anécdotas “Hugonianas” muy mexicanas, casos de éxito, de Hugo Sánchez Márquez y de Hugo López-Gatell Ramírez, reconocidos en el extranjero y vituperados en su país, será que “nadie es profeta en su tierra”. Gritar, marchar, exagerar, violentar, pedir sin compromiso, exigir sin proponer. ¿Porque no, participar con disciplina, con mesura, con planeación y con propuestas? Alemania se ha levantado de dos derrotas, Europa se reconstruyó con el trabajo de todos, con respeto, estrategias y disciplina, con el compromiso de velar más que por las víctimas, por las generaciones venideras, por la felicidad de todos ¿en México, por qué no ayudarnos unos a otros a salir del cubo de los cangrejos?

*Expresidente de la Federación de Colegios y Asociaciones de Profesionistas del Estado de Querétaro (Fecapeq).

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