Desde nuestra América

¿Qué se pretende?

La Benemérita Escuela Normal Veracruzana Enrique C. Rébsamen. Foto: Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

Oscar Wingartz Plata*

La reforma de la educación primaria, secundaria está destinada al fracaso debido a la subordinación de todo el sistema de educación básico a los designios del grupo político del SNTE. Mientras más continúe así, poco se puede hacer para mejorar la educación y nuestro país seguirá ocupando el último lugar entre los miembros de la OCDE. Pero el sector en donde se está llevando a cabo la reforma educativa a pasos agigantados es en el nivel medio superior, ya que dicho subsistema está sustraído al control del SNTE. José Alfredo Torres-Gabriel Vargas Lozano.

Hace unos días se tuvo conocimiento de una noticia que vista en perspectiva es en extremo grave, el recorte sustancial del presupuesto a las Escuelas Normales Públicas en todo el país. Este anuncio es sí mismo, sin ánimo estridente, es devastador. Razones hay muchas, y vamos a comentar algunas. Pero, antes de entrar en materia es pertinente poner en contexto la gravedad de esta determinación por parte de la autoridad federal, si es que por ahí va el asunto.

El normalismo mexicano tiene una historia en extremo dilatada en nuestro país, sólo por mencionar un dato, en 1887 se funda la Escuela Nacional de Profesores en la Ciudad de México, es el punto de arranque de la organización y desarrollo de las escuelas normales y la formación de maestros a escala nacional. Esto evidentemente tiene un enorme peso, porque se inicia la preparación sistemática de nuestros maestros. Esto quiere decir que, las normales fueron el soporte fundamental del trabajo educativo desde esos tiempos. Este dato para muchos, puede parecer de poca relevancia, pero si lo vemos en su estricta dimensión y proyección, ahí cobra su verdadera dimensión.

Por otra parte, es menester decir que, el normalismo es una de las tareas más complejas y difíciles de realizar. Una razón es formalizar sus estructuras, sus perfiles, sus contenidos. Esto quiere decir que, preparar, formar y darle proyección a la labor magisterial, no es tarea de todos los días, porque implica una serie de condiciones y talentos que se deben articular de forma constante y sistemática. Aquí cabría un planteamiento muy pertinente, mucha gente cree, piensa o imagina que  ser docente es un asunto que no requiere de grandes habilidades, aquí está el punto de la cuestión, estar ante grupo implica muchas tareas, dones y cualidades; entre otras, vocación. Así es, se es maestro por vocación, es decir, estar llamado a desarrollar ese quehacer, porque ese es el núcleo de esta labor, formar personas. Esto no se debe hacer por necesidad, tampoco, pensar que, no hay de otra. En mucho, se ha caído en eso, pero eso es materia de otra discusión.

Así, pues, nos encontramos ante un panorama complejo y desconcertante, por las implicaciones que dicha determinación pueda tener en el plazo inmediato. No es cuestión de esperar mucho, porque, este quehacer es permanente, dinámico, consistente, es decir, preparar a los futuros maestros no es cosa para después, es una asunto de aquí y ahora. Más, si tomamos en cuenta las entreveradas y difíciles circunstancias que estamos atravesando, es decir, una situación anómica en el plano educativo. Un año lectivo sin precedentes en la historia del país, con prácticas docentes, en un vaivén extremadamente azaroso, por efecto de la virtualidad.

En este orden, debemos enfocar nuestra mirada en algunos datos que la misma nota arroja: actualmente el conjunto de instituciones de formación docente en este nivel contempla un universo de 264 planteles con una matrícula cercana a los 96 mil estudiantes, de los cuales 16 mil corresponden a las escuelas rurales, es decir, la población a la que se atiende tiene un peso específico. Por otra parte, dentro de la propuesta presupuestal se contempla una reducción del 95.3% en relación con la actual, que tiene una asignación de 461 millones de pesos hasta un monto 20.6 millones de pesos, esto en términos muy concretos es impresionante la reducción. Como pueden apreciar, estos datos son de una dimensión desconcertante, por la reducción en sí misma. Por ello, el título de esta entrega.

Difícilmente se puede entender que el gobierno federal plantee estos números si los ponemos sobre los hechos. Ante una realidad tan compleja y azarosa, más bien, lo que debe solicitarse es un aumento sustancial a las normales del país, entre otras razones, porque su labor es clave para el desarrollo de nuestro país. Es impensable que la formación docente no tenga el apoyo, los insumos, la proyección y el cobijo de las autoridades. No se exagera en nada al hacer estas afirmaciones. Aquí vendría una pregunta muy concreta, ¿podemos imaginar a nuestro México sin docentes? Simple y sencillamente sería absurdo y fuera lugar pensar en una posibilidad de ese calibre.

Por otra parte está un asunto en extremo preocupante es, el acercamiento de nuestros jóvenes a la vida magisterial. Se comenta este punto por una cuestión muy concreta, en el sexenio anterior, desde las instancias federales y desde diversos sectores de la sociedad, a través de los medios de comunicación le hicieron la guerra sucia al magisterio mexicano, al lanzarles todo tipo de epítetos, improperios, adjetivaciones y francas agresiones por su labor. Entre otras tantas, los señalaron como vagos, vándalos, porros, delincuentes, vividores; y un etcétera realmente bochornoso y fuera de toda proporción; porque nuestros maestros y su labor es un asunto que debería ser de un reconocimiento y aprecio social permanente, constante. Por ello se afirma que es incompresible esta determinación por parte de la autoridad federal al reducir de esa manera tan desproporcionada el presupuesto a esta instancia social y laboral.

Este tipo de eventos de ninguna forma se deben aceptar, entre otras cuestiones, porque solicitamos con urgencia un magisterio robusto, con un enorme apreciado social, reconocido y con proyección. México requiere de un profesorado grande, bien preparado y con un puesto de primera línea en la vida cotidiana de nuestro pueblo, porque su labor así lo exige y lo demanda nuestro país, por el bien de todos.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

Docente-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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