Videos

Pese a las descalificaciones de la rectora, estudiantes acuerdan levantar el paro

  • El movimiento estudiantil, encabezado por mujeres, se mantuvo firme, tras años de denuncias de estudiantes, acosadas, abusadas y agredidas en la Universidad Autónoma de Querétaro.

  • Comenzó el viernes 30 de septiembre y está previsto oficializar su término este 28 de octubre, tras ser atendido su pliego petitorio, pero fue acordada la entrega de las instalaciones el sábado 29 de octubre.

Redacción

Querétaro, Qro.- Solo 2 días después de reiniciar el diálogo con sus estudiantes, la rectora Margarita Teresa de Jesús García Gasca así se expresó de sus interlocutores, quienes luchan contra el acoso y las violencias que viven en sus aulas.

“La conducta de las y los estudiantes ha sido violenta, ¿no?, y lo entendemos pues, no los estamos acusando, pero nos preocupa saber ahora cómo vamos a poder interactuar con ellos, con ellas”.

Apenas el lunes 17 de octubre aseguró que las alumnas y alumnos estaban abiertos al diálogo:

“Muy abiertos, en general, manifestando lo que piensan. Sí, efectivamente están inconformes, sí efectivamente no tienen confianza, eso lo expresan sin ningún problema y creo que es válido también escuchar y saber la razón por la cual se sienten así, creo que tenemos que hacer ajustes importantes”.

Las estudiantes inconformes han expresando su hartazgo: “por el poco accionar de nuestras autoridades universitarias. La violencia sistemática dentro de la institución, es algo que lleva años sin resolverse de manera contundente y ya no lo permitiremos”, expuso una estudiante del movimiento.

Una de sus compañeras siguió: “Estamos conscientes que la violencia de género, diversidades y disidencias sexuales no es un problema exclusivo de la universidad”.

“Sin embargo esto no significa que tengamos que seguir tolerándolas. No permitiremos que autoridades negligentes y agresoras sigan formando parte de nuestra Universidad”, agregó otra estudiante.

El acoso y abuso lleva años siendo denunciado por estudiantes:

“Nuevamente nos pronunciamos reiterando nuestra preocupación y molestia por la nula atención a las demandas anteriormente presentadas por esta colectiva, las autoridades continúan encubriendo a acosadores y violadores, la Universidad Autónoma de Querétaro sigue siendo cómplice de la violencia que se ejerce en contra de las estudiantes”, expuso la estudiante Nadia Bernal Benítez el 28 de noviembre de 2019, en una sesión del Consejo Universitario, la máxima autoridad de la institución.

En aquella ocasión, la rectora Margarita Teresa de Jesús García Gasca respondió: “Me parece que más bien aquí falta mucha información, no digo que sea responsabilidad de ustedes”.

La rectora incluso prometió: “Vamos a cambiar la estrategia de comunicación que tenemos para que sea más efectiva”.

García Gasca también consideró, en aquel momento, que no podían tomar en cuenta denuncias anónimas en tendederos u otros foros: “Lo que ustedes piden sobre que cualquier medio, redes sociales, los tendederos o cualquier otros medio sea suficiente para tomarse en cuenta como una denuncia, no es posible porque finalmente en muchos casos es anónima, en muchos casos no contiene la información suficiente y para que sea una investigación seria, pues necesitamos abrir la carpeta de investigación”.

En aquella sesión de Consejo Universitario de 2019 hubo voces como la de la directora de la Facultad de Filosofía, Margarita Espinosa Blas, que advirtieron: “Sí hay que revisar eso porque esto se está acumulando como un historial de agravios que, a la larga, nos va a fracturar también como institución”.

La estudiante Nadia Bernal explicó: “Decidimos denunciar en un foro que no es institucional, es porque les tenemos miedo y es porque sabemos de la revictimización (…) a nosotros no nos corresponde hablar otra vez del tema, si me acosaron, si me violaron, no me corresponde a mí decirlo una y otra vez, pero hay un síntoma y ese síntoma no puede ser invisibilizado con la excusa de que no se hace una denuncia formal, porque sabemos que existen denuncias formales y denuncias públicas y en ninguno de los dos casos se deben de desestimar”.

“Tal vez lo que no hemos hecho es dar a conocer la información, no bajarla y no me estoy justificando ni estoy justificando al equipo de trabajo, pero bueno, si es así, vamos a dar reportes periódicos de la situación, dada la problemática tan fuerte”, aseguró la rectora en esa sesión de Consejo Universitario de noviembre de 2019.

El rechazo contra el acoso y los señalamientos anónimos en tendederos, siguieron durante el 2020, pero también alumnas como Jazmín, así encararon a la rectora.

“Yo fui y acudí a usted, con miedo, acudí a usted porque sentía que usted me podía proteger y ¿qué hizo?, al final sólo encubrió a esas personas, el profesor Valerio al siguiente día me citó y me dijo lo que contenía mi denuncia. ¿Qué es lo que van a hacer?, ¿por qué viene?, ¿por qué habla y dice tantas cosas tan bellas?, ¡si al final del día no hacen nada!, ¿por qué cuando deben de cubrir?, ¿cuando deben proteger a las personas?, porque la universidad existe no por sus maestros, existe por los alumnos (…) y espero que así como yo hoy estoy alzando la voz, si algún día a alguno de ustedes les llega a pasar cualquier cosa, se den cuenta de que tienen que levantarse y tienen que denunciar estas cosas para que no sigan pasando. Estoy aquí por eso”.

Tras el pronunciamiento de Jazmín, mujeres que la acompañaban exclamaron: “¡Fuera violadores y acosadores de la UAQ! ¡Fuera agresores de la UAQ!”.

Las protestas continuaron ese año 2020 e incluso se llegó a interrumpir el debate entre las personas que contendían por la Rectoría.

“Por falta de condiciones para seguir sesionando, se cancela este evento, agradecemos su atención”, dijo la moderadora del debate y presidenta de la Comisión Electoral, Marcela Ávila Eggleton.

Una de las mujeres que grababa cuando las mujeres lograron entrar al auditorio Fernando Díaz Ramírez, relató: “Así huyen los consejeros y consejeras universitarias del diálogo con las compañeras víctimas de violencia”.

“¡No más censura ¡No más censura!”, gritaban algunas de las mujeres, con pancartas en mano, que ingresaron al recinto.

García Gasca fue electa para un periodo más. Tras la irrupción al Consejo Universitario por mujeres y derivado de un oficio de la presidenta de la Comisión Electoral, Marcela Ávila Eggleton, la rectora convocó a la Comisión Instructora para determinar la responsabilidad de la consejera Jessica Ríos Ramírez, quien se solidarizó con las estudiantes el día que irrumpieron en el Consejo Universitario.

Para justificar la investigación, la rectora escribió: “… las conductas atribuidas, se observan graves y lesionan la dignidad humana, debilitan los principios básicos de la Universidad como lo es la verdad y el honor y, son contrarias a la moral y al respeto que entre sí se deben los miembros de la comunidad universitaria”.

Así, convocó a la comisión a instalarse, elementar la acusación, dar cause al procedimiento de investigación e instrucción, y en su caso formular propuesta de sanción.

20 días después de convocar a la Comisión Instructora y ante la preocupación de consejeras y consejeros universitarios, por ese procedimiento, la rectora les aseguró:

“No conocemos todavía las agravantes y las atenuantes, no sabemos cuáles son los argumentos por los cuales se abre esta Comisión Instructora, lo único que yo les puedo decir es que parte de una preocupación puntual de la Comisión Electoral”.

Pero la estudiante promovió un amparo.

“No debemos asustarnos, no es una cacería de brujas y yo me comprometo ante este consejo a vigilar que no lo sea, aunque es una comisión que yo no presido, sí estaré vigilando que no sea una cuestión injusta y que se lleve a cabo con toda responsabilidad”.

Sin embargo, un juez federal determinó que se había violado el debido proceso, por ejemplo: “primero se le acusó de irrumpir al recinto del Consejo Universitario, posteriormente se señaló que el acto que se le atribuía era desprestigio a la Universidad, para finalmente sancionarla por su participación en la Comisión Electoral del Consejo Universitario e interrumpir al Secretario del Consejo”.

La sanción que frenó el juez, contra una de las mejores estudiantes de Historia fue: “su expulsión a perpetuidad de la UAQ solo por haber cometido el delito, entre comillas, de alzar la voz en Consejo Universitario”, pronunció Blanca Gutiérrez Grageda en la ceremonia de titulación de Jessica, el 10 de marzo de 2022.

El 27 de mayo de 2021, en una sesión de Consejo Universitario, la propia estudiante, Jessica Ríos Ramírez, expuso: “Ante la violación de mis derechos, el acoso emocional, el hostigamiento y las agresiones (…) tuve que recurrir a una institución externa porque aquí dentro no tenía garantías de nada (…) porque aquí lo único que impera es la defensa de quienes detentan el poder y nada más (…) y que, aún así, se jacten de decir que ‘hay que agotar instancias internas’ (…) me duele y obviamente me entristece, por supuesto, tener que defenderme y pedir protección de mi propia alma mater”.

En el caso de Jazmín, quien denunció formalmente en 2019 cómo fue agredida, la rectora expuso en abril de 2021:

“Se cerró la carpeta en la Uavig (Unidad de Atención a Violencia de Género) a finales del año pasado (…) ya la falta de confianza de Jazmín con respecto a la Uavig era una situación que ya complicaba incluso la comunicación y la salida ya inminente era enviarlo a la Comisión Instructora (…) Sin embargo, desconozco la fecha precisa, pero nuestra estudiante ya había interpuesto una demanda de amparo (…) en fin, está un poco empanada la situación”.

En el 2021, siguieron las denuncias en tendederos digitales e incluso difundieron gráficas sobre qué tan útil les resultaba el protocolo.

Este 2022, ante la consternación por el crimen de Valentina –mujer de 17 años de edad, asesinada en el centro de la ciudad– y por lo que fue detenido Luis Fernando “N”, un estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro, la rectora afirmó:

“Lo sucedido el lunes de la semana pasada nos ha cimbrado (…) Quiero decirte que nuestra universidad es un espacio seguro, que estamos trabajando para que te puedas sentir a gusto y puedas desarrollarte plenamente en nuestros espacios universitarios, para ello estamos trabajando fuertemente con la intención de erradicar la violencia, particularmente la violencia de género”.

Pero 2 semanas después fue planteada una agresión más en el Consejo Universitario:

“Una estudiante presentó una denuncia ante la Uavig por acoso, amenazas y la presunta portación de un arma por parte de un compañero, además del uso de diferentes sustancias, la Uavig emitió una resolución, misma que se nos hizo llegar, en la cual se nos solicitaba como facultad que hiciéramos cambio de turno del estudiante que había sido acusado de estos actos violentos, cosa que hicimos”.

El acoso siguió pese a la medida de la Unidad de Atención a Violencia de Género (Uavig).

“Hicimos una solicitud a Uavig para que nos informaran si había alguna restricción adicional porque la única solicitud que se le hizo a la facultad fue que se cambiara de turno, Uavig respondió que por cuestiones de privacidad no nos podían dar ninguna información, entonces tuvimos que optar por ponerle escolta a la estudiante, lo cual me parece gravísimo, pero no solo eso, este estudiante, presunto agresor, ha estado, bueno, sigue rondando los espacios en los que está la estudiante, en ocasiones visiblemente bajo el influjo de algunas sustancias, no podemos corroborar que esté armado, pero hay diferentes denuncias de que sí lo está y el día de ayer ya agredió verbalmente al personal de la facultad que está cuidando a esta estudiante”, expuso el 29 de septiembre, la directora de la Facultad, Marcela Ávila-Eggleton.

Ávila reveló que a la alumna le dijeron: “que debía presentarse en la Uavig para el cierre de su carpeta”.

“No es el único caso de actos de ya un grado importante de violencia, ha estado escalando el tema de violencia en algunos espacios universitarios y nos preocupa porque por un lado, las y los estudiantes ya han tenido que pasar por el proceso de denunciar, de ratificar (…) hay otros casos en los cuales las y los estudiantes se rehúsan a denunciar por dos razones muy claras: la primera, por miedo, lo cual por supuesto que lo entendemos, y la segunda, porque pues dicen que los procesos no se resuelven de manera satisfactoria y que al final los dejan en una situación vulnerable”, agregó la directora de la Facultad de Ciencias Políticas.

La rectora refirió no estar enterada.

Así, estalló el paro estudiantil, que exhibió la incapacidad en la UAQ.

“Que no significa una justificación a que estamos haciendo el trabajo, lo que yo quiero decir es: no nos alcanza, estamos sobrepasados, estamos… vaya, no tenemos todas las herramientas que necesitamos para poder responder a nuestra comunidad universitaria ante la oleada enorme de situaciones de violencia de género que se están presentando y de violencia en otras dimensiones también, hay que decirlo”.

Durante la primera semana de paro, las estudiantes denunciaron: difusión de información falsa; imposición de fechas del pliego petitorio; influencias de interés político; hostigamiento y amenazas de grupos de choque; detención de una estudiante de Lenguas y Letras; guerra sucia; desestimación de su capacidad para hacer sus demandas; deslegitimación de su movimiento.

Para recobrar la confianza, de que ahora sí se actuaría pidieron la renuncia de 3 funcionarios y un docente.

“Rectora: le estamos dando la oportunidad de demostrarnos a las, les y los estudiantes, a su administración y a la sociedad civil, que tiene genuino interés de corregir los errores y las fallas de su administración y administraciones pasadas, le estamos dando la oportunidad para demostrar su autoproclamado honor empezando por no desvirtuar nuestras exigencias, comience por recibir las renuncias o bien, destituya a los abusadores, negligentes y corruptos que forman parte de su administración, sabemos que tiene la facultad de hacerlo, desde su cargo como rectora”.

Las mujeres que rodean a la rectora en esta imagen, acusaron que la petición respondía a intereses “francamente políticos”.

En tanto, la rectora optó por defender a sus funcionarios.

  • “No podemos simplemente cortar cabezas como moneda de cambio, eso es inadmisible”, expuso García Gasca el 10 de octubre en el noticiario institucional de la UAQ, Presencia Universitaria.

  • “Porque aparte se vulneran derechos fundamentales de la otra parte, ¿no?, de estos cuatro funcionarios”, se atravesó el conductor del espacio Marco Antonio Lara.

  • “Exactamente, que pueden tener implicaciones legales por el daño moral que están sufriendo estas personas y parte de lo que se señala, pues son cuestiones falsas”, agregó la rectora de la UAQ.

No obstante, sus estudiantes insistieron: “las autoridades universitarias nos han demostrado una y otra vez que no podemos confiar en ellas, es por eso que les estamos pidiendo este voto de confianza para que atiendan esta demanda”.

García Gasca llamó al diálogo, pero dejó de lado la petición estudiantil.

“Nuestra universidad no puede sancionar delitos, nuestra universidad no es una fiscalía”.

Así, las relaciones se estancaron 10 días.

“Ustedes autoridades, están apelando a nuestro cansancio, a que este termine por derrumbarnos, eso es criminal, porque saben que quienes estamos aquí, en el paro, estamos poniendo fuerza, cuerpo y vida, y deciden alargar el asunto, otra vez, viéndonos sufrir”, acusó una estudiante en un video difundido el 12 de octubre por la cuenta oficial del movimiento: “Facultades Unidas UAQ”.

Pese a que su petición fue rechazada, el diálogo fue retomado el lunes 17 de octubre.

“Los vemos con buen ánimo, esa es la percepción que tenemos, con buena decisión, sí, pues están cansados, obviamente, pero están firmes y sobre todo que logramos generar esta primera mesa de escucha y esta mesa de escucha fue muy buena para poder empezar a conocernos, ¿no?, prácticamente, para poder empezar a expresar las ideas y ver por dónde podemos avanzar”, compartió Margarita Teresa García Gasca, la rectora de la UAQ.

En esa reunión finalmente se abordó la salida de los 3 funcionarios y del docente.

“Se trató un punto en particular, que es el punto del voto de confianza, que las y los estudiantes están solicitando”.

Aunque insistieron en las renuncias, aceptaron recibir una propuesta alterna.

“Para que la comunidad, para que ellas, ellos, puedan revisar con su comunidad, ir a sus comunidades y socializarla y, desde luego, tomar una decisión con respecto a esta propuesta”.

Aunque ofreció respetar los tiempos de consulta, su propuesta les imponía los días y horarios.

En vísperas del rechazo de su propuesta, acusó: “Dentro del grupo estudiantil hay personas que no son de la universidad, incluso que tenemos la presencia del bloque negro o de un bloque negro que yo, no me pregunten porque yo sé muy poco de eso, pero que son grupos radicales, entonces eso ha también generado una dinámica distinta de lo que sería un movimiento estudiantil típico, ¿no?”.

Al inicio, la rectora decía que protegían al movimiento:

“Esto es normal en todos los movimientos, ¿no?, siempre hay tentaciones, lo que sí te puedo decir es que estamos protegiéndolo, nosotras y nosotros de nuestra trinchera hemos hecho un llamado, pero dentro de la comunidad estudiantil también están protegiendo el movimiento”, afirmó el 05 de octubre, a 5 días de iniciado el paro.

Y aunque después del diálogo con sus estudiantes informó: “ellas, ellos, fueron enfáticos al mencionar que están cuidando su movimiento, que no se está politizando, que sí se les han acercado actores políticos, pero que les queda clarísimo que para ellas y ellos, y elles, lo primero es el movimiento porque es algo que les va a permitir contar con un lugar seguro dentro la universidad, que están entonces rechazando todas estas situaciones”, la rectora señaló, sin evidencias, la intromisión de “alguien”:

“No me pregunten quiénes, porque no tengo ninguna evidencia y no podría yo hablar de nombres sin evidencias, pero sí hay agentes externos porque hay recursos, recursos para información, para redes sociales, porque lo vemos en la forma en la que se está trabajando, porque sabemos que les han patrocinado víveres, o sea, hay interés de alguien que está justamente intentando que el paro no termine, pero no puedo decir necesariamente de quién, pero lamentablemente así es, sí hay”.

En tanto, el movimiento estudiantil dio a conocer que: “… la propuesta enviada por parte de Rectoría no fue aceptada por la comunidad estudiantil”.

Pese a que la rectora había condicionado la separación de sus funcionarios, “al momento de recibir, recibir las evidencias, ellos pedirían sus licencias para permitir que las investigaciones fluyan de forma correcta”, la universidad confirmó al día siguiente que los funcionarios y el docente habían solicitado licencia a sus cargos, pero la rectora aclaró que no había cedido y atribuyó la separación a la “sensibilidad” de los funcionarios.

“Ellos, por voluntad propia, dicen: ‘vamos adelante, vamos con toda la disposición para que esto salga adelante y nos retiramos temporalmente de nuestros cargos para que puedan hacerse las investigaciones correspondientes'”.

Las alumnas aceptaron las licencias y han continuado dialogando, pese a que señalaron que la rectora rechazó que el periodo de recepción de denuncias fuera de un mes y el periodo de investigación de 3 meses”.

Al final, acordaron: “cinco días, comprometiéndose a no cesar el recibimiento de denuncias. Pues estos días son únicamente para recepción, para así, poder comenzar con el debido proceso de investigación”.

Y es que días antes la rectora incluso llegó a contradecir al titular de derecho humanos de la universidad, Bernardo Romero Vázquez, quien admitió que el periodo mínimo para denunciar es de un año, pero podría ser más.

Para Bernardo Romero, la autoridad puede generar las pruebas: “y las evidencias pueden ser indicios, pueden ser denuncias, ¿no?, porque es difícil si alguien denuncia manejos administrativos deficientes o un acto de corrupción, que alguien pueda tener las pruebas, esas las buscamos nosotros”.

Incluso ofreció reservar los nombres de las denunciantes: “La persona que se queja puede pedir que se mantenga en reserva su información, de tal manera que nosotros podemos hacer una recomendación sin decir quién se quejó y entonces procederemos ya, hemos procedido muchos casos de esta manera”.

Ante la posibilidad de que pidan su renuncia, la rectora respondió: “No, no podemos jugar a ver qué más se nos ocurre”.

El acuerdo para concluir el paro, iniciado el 30 de septiembre, contempla la entrega de las instalaciones el sábado 29 de octubre, es decir, se trata del movimiento estudiantil de mayor duración en la historia de la Universidad Autónoma de Querétaro y fue encabezado por mujeres, el cual, se apropió del lema: “¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *