El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, recordó que el endeudamiento de la petrolera creció 130 por ciento entre 2008 y 2018, en sexenios del PAN y del PRI.

Redacción
Durante su comparecencia ante la Cámara de Diputados, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, declaró con firmeza: “Nosotros no endeudamos a Pemex, la estamos desendeudando”.
Amador Zamora anticipó que, antes de responsabilizar al actual gobierno por los pasivos de Pemex, es necesario recordar que entre 2008 y 2018 (durante los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa, del PAN, y Enrique Peña Nieto, del PRI) se duplicó la deuda de la petrolera, pasando de unos 43 mil millones de dólares a alrededor de 105 mil millones, según su versión.
El funcionario agregó que muchos de los vencimientos de esa deuda están programados entre 2025 y 2026, lo que obliga al Estado a usar recursos extraordinarios para cubrirlos.
Al defender su postura, el secretario de Hacienda resaltó que hay 13.4 millones de personas menos en situación de pobreza y que el salario mínimo ha crecido un 130 % en los últimos años. En su visión, esos indicadores serían más relevantes que las críticas sobre crecimiento económico o montos de deuda pública.
Al comparecer ante la Cámara de Diputados, como parte del primer informe de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, el secretario señaló que la estrategia de Hacienda también abarca acciones concretas para mejorar el perfil financiero de la petrolera como, por ejemplo, la recompra de bonos de Pemex por cerca de 12 mil millones de dólares, la mayoría de los cuales correspondían a vencimientos entre 2026 y 2029.
Esta operación forma parte del “Plan Estratégico Pemex 2025-2035” anunciado por el gobierno, que contempla una reducción del costo de endeudamiento y una optimización de la estructura financiera de la empresa.
Según información oficial de Pemex, al cierre del segundo trimestre de 2025, la deuda financiera total se mantuvo relativamente estable respecto al cierre de 2024, con un saldo de unos 98.8 mil millones de dólares (equivalente a unos 1,866 mil millones de pesos). En ese mismo periodo, la empresa reportó utilidades netas (59.5 mil millones de pesos), frente a pérdidas en años anteriores.
No obstante, esas cifras deben tomarse con cautela, pues la deuda de Pemex incluye no solo pasivos financieros sino también adeudos con proveedores, obligaciones fiscales y otros compromisos latentes. Informes recientes estiman que la deuda total —financiera y comercial— puede superar los 100 mil millones de dólares.
Reuters reportó que Hacienda espera que la deuda financiera de Pemex se ubique en alrededor de 80 mil millones de dólares para fines del tercer trimestre de 2025, como resultado de esas recompras y reestructuraciones.
El gobierno federal ha rechazado que los recursos que destina a Pemex impliquen un incremento en la deuda pública. En un comunicado oficial fechado el 17 de septiembre de 2025, la Secretaría de Hacienda anunció la “conclusión de las operaciones de capitalización y financiamiento de Pemex” y aseguró que las estructuras de apoyo a la petrolera están orientadas a su fortalecimiento, no a la expansión del pasivo público.
Desde el ámbito técnico, un punto relevante es la caída de las tasas de interés de los bonos de Pemex en el mercado, ya que, entre el 21 de julio y el 13 de septiembre, la tasa a 10 años registró una disminución de 2.22 puntos porcentuales, lo cual ayudaría a aliviar la carga financiera de la petrolera. Esa mejora refleja, en parte, la confianza de los inversionistas en que el plan financiero del gobierno tiene credibilidad.
Datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) señalan que la política de endeudamiento de Pemex ha sido una constante en los últimos sexenios, con fuertes emisiones de bonos internacionales, financiamiento externo y obligaciones de mediano y largo plazo.
Ciertas auditorías y análisis independientes han documentado que parte de esos pasivos crecieron por el peso de los pagos de intereses, la depreciación cambiaria y la dependencia estructural de recursos públicos para cubrir déficits operativos.
Legisladores de oposición calificaron el Paquete Económico 2026 como “engañoso y opaco”, y alertan que la narrativa de “desendeudamiento” podría ocultar nuevas obligaciones o costos fiscales futuros para el contribuyente.
Amador Zamora afirmó que no compartía el diagnóstico de algunos legisladores pues México es una de las economías más competitivas del mundo, por lo que conminó a los diputados a aprobar el paquete económico, así como las reformas a la Ley Aduanera y al Código Fiscal de la Federación, a fin de que “este trabajo que ya se palpa, que ya tiene resultados prácticos y objetivos en una recaudación de comercio exterior en niveles récord, históricos, dé más”.
Asimismo, descartó por ahora subir impuestos, condicionando esa posibilidad a que primero se combata la evasión, especialmente vía empresas factureras y contrabando en aduanas.
Señaló que la recaudación en aduanas se está incrementando en un 22 % en términos reales, a través del combate a la corrupción y a la elusión, y al establecimiento de controles con el liderazgo de la Presidencia de la República en coordinación con la Secretaría de Hacienda, la Agencia Nacional de Aduanas, el Servicio de Administración Tributaria y las fuerzas armadas.
“Estamos seguros de que hay todavía un potencial muy importante para la recaudación en el comercio exterior (…) si sumamos las exportaciones más las importaciones, la suma es equivalente al 74 % del Producto Interno Bruto”, dijo.
En general, Hacienda insiste en que el país cuenta con solidez macroeconómica y que las acciones emprendidas para sanear las finanzas de Pemex son consistentes con esa visión.



