Mientras el empleo informal alcanza un nuevo máximo del 54.8 % y los retiros por desempleo de Afores suman más de 21 mil millones de pesos en siete meses, la administración federal presume una reducción histórica de la pobreza.

Redacción
La informalidad laboral en México alcanzó el 54.8 % en el segundo trimestre de 2025, afectando a más de 32 millones de trabajadores, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La cifra representa un repunte de 0.5 puntos porcentuales con respecto al mismo periodo del año anterior, evidenciando que más de la mitad de la población ocupada carece de seguridad social y prestaciones laborales.
La recuperación del empleo se ha dado mayoritariamente en la informalidad: durante el segundo trimestre se perdieron más de 106 mil empleos formales, mientras que se generaron más de 546 mil plazas informales.
En su conferencia de prensa mañanera del martes, 26 de agosto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, dijo estar de acuerdo con que la informalidad laboral en el país sigue “siendo muy amplia”, como expresó un reportero.
“Desaparecer el outsourcing es formalización (laboral), no nada más la persona que dignamente vende en la vía pública”, dijo como parte de su respuesta.
En paralelo al crecimiento de la informalidad, los retiros voluntarios por desempleo de las Afores alcanzaron un monto histórico de más de 21 mil millones de pesos entre enero y julio de 2025, siendo julio el pico mensual más alto jamás registrado: 3 mil 582 millones, un incremento de 19.1 % respecto al año anterior.
Estos fenómenos ocurren en un contexto donde el gobierno celebra una reducción de la pobreza a niveles no vistos en 40 años:
“Durante 40 años no había disminuido realmente la pobreza en nuestro país; al contrario, se incrementó y ahora este resultado muestra que la población en situación de pobreza es un porcentaje que es el menor en 40 años, es decir, las personas viven con mayor bienestar”, recalcó la presidenta Sheinbaum Pardo durante la inauguración de la Unidad de Medicina Familiar 93 Cerro Gordo, en Ecatepec, Estado de México, el pasado domingo 17 de agosto.
La mandataria destacó como “una hazaña de la 4T” que entre 2018 y 2024, unas 13.4 millones de personas haya salido de la pobreza, atribuyéndolo a aumentos del salario mínimo, programas sociales y obra pública, lo que también redujo la desigualdad de ingresos de 38 a 14 veces.
Otros cálculos apuntan a que la pobreza en ingresos se redujo de un 49.9 % en 2018 al 35.4 % en 2024, mientras que la pobreza multidimensional —que incluye carencias en educación, salud y vivienda— bajó de 51.9 millones a 38.5 millones de personas.
Sin embargo, especialistas del Centro de Estudios Espinosa Yglesias subrayan que 50 % de quienes nacen en pobreza difícilmente logran superarla, especialmente mujeres y habitantes del sur del país, lo que muestra que los programas deben ir más allá de los impulsos de ingreso para asegurar movilidad social. También se alerta que aunque la pobreza disminuyó, el rezago en salud y educación se mantiene o incluso empeora, afectando el bienestar integral de millones.
En este contexto, los programas sociales como pensión para adultos mayores, becas “Benito Juárez”, “Sembrando Vida”, “Jóvenes Construyendo el Futuro” y apoyos para madres trabajadoras llegarán, pero podrían verse limitados si la base contributiva sigue debilitándose sin empleo formal, alertan los especialistas.
Los expertos señalan que restablecer el empleo formal requiere políticas como formalizar microempresas, simplificar trámites fiscales y fortalecer la inspección laboral, además de incentivos para que los empleadores brinden seguridad social y salarios reales. Estas medidas pueden reconstruir la base que sostiene los programas sociales y la seguridad económica de las personas.



