Confirman detención de Ismael Zambada García en Estados Unidos

Fue arrestado con Joaquín Guzmán López, hijo del “Chapo” Guzmán.
En 2010 –durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, presidente que emprendió la llamada “Guerra contra el narco”–, en una entrevista con el periodista Julio Scherer García, Zambada planteó un escenario para explicar que esa guerra estaba perdida: “Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió”.
Mayo Zambada.
Imagen tomada de la ficha de recompensa que ofrecía el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Iván Aldama Garnica

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos confirmó la detención en El Paso, Texas, de Ismael Mario Zambada García, “El Mayo”, fundador del Cártel de Sinaloa.

De 76 años de edad, Zambada García era uno de los personajes que buscaba el gobierno de Estados Unidos.

Ofrecían una recompensa de 15 millones de dólares por información que llevara a su arresto.

A Zambada García lo detuvieron con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” que desde 2019 está en una prisión “de máxima seguridad” en Estados Unidos.

En Estados Unidos los consideran líderes de una de las organizaciones de narcotráfico “más violentas y poderosas del mundo”.

“Ambos enfrentan múltiples cargos en Estados Unidos por liderar las operaciones criminales del Cártel de Sinaloa, incluidas sus letales redes de fabricación y tráfico de fentanilo”, dice el comunicado del Departamento de Justicia.

Trasciende la versión de que el capo se habría “entregado” a las autoridades estadounidenses.

Hasta ahora, autoridades del gobierno mexicano no han reaccionado o emitido información de este hecho.

En 2010, durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa que emprendió la llamada “Guerra contra el narco”, en una entrevista con el periodista Julio Scherer García, Zambada García planteó un escenario:

“Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió”.

“¿Nada, caído el capo?”, le preguntó Scherer.

“El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí”.

En aquella entrevista Zambada consideraba que la guerra contra el narcotráfico estaba perdida: ”El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción”.

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