Usuaria arroja gas pimienta en vagón del Metro CDMX, exclusivo para mujeres y menores

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Una pasajera del Metro de la Ciudad de México roció gas pimienta en un vagón exclusivo para mujeres y niños, luego de perder el lugar para sentarse, lo que provocó caos, irritación entre decenas de usuarias y críticas por la falta de protocolos de emergencia y revisión de objetos potencialmente peligrosos en el transporte público.
Usuaria arroja gas pimienta en vagón exclusivo para mujeres del Metro CDMX
Imagen del video difundido en redes sociales sobre el hecho. Foto: Especial.

Redacción

Una mujer molesta por no conseguir asiento, sacó un frasco de gas pimienta y lo roció dentro del vagón exclusivo para mujeres y menores de edad, en el Metro de la Ciudad de México.

El incidente ocurrió el pasado jueves en la estación Garibaldi-Lagunilla de la Línea 8 de ese sistema de transporte colectivo.

Decenas de mujeres, muchas madres con hijos, comenzaron a toser y salieron apresuradamente del convoy.

Testigos publicaron videos en redes sociales que muestran a usuarias cubriéndose el rostro, mientras corren hacia la salida entre lágrimas y tos.

Una pasajera narró que “todos estábamos ahogándonos mientras las señoras se peleaban” por un asiento, lo que generó indignación colectiva.

La Secretaría de Defensa Nacional clasifica el gas pimienta como arma blanca, según el Registro Federal de Armas, y su uso, fabricación o porte sin causa justificada puede ser sancionado con hasta tres años de prisión o multas.

En respuesta al incidente, personal del Metro activó los ventiladores dentro del vagón para dispersar el químico, pero no se implementaron otras medidas de seguridad o desalojo rápido mientras el vagón se encontraba en circulación hacia Constitución de 1917.

Los efectos del gas pimienta—como irritación en los ojos, vías respiratorias afectadas, ardor en piel y mucosas—pueden ser particularmente peligrosos para niños, adultos mayores y personas con condición respiratoria, e incluso causar desorientación o pánico colectivo.

Personas usuarias han alertado en redes sociales sobre lo sencillo que fue introducir el aerosol al Metro, reforzando la necesidad de revisar los controles de seguridad y la posibilidad de detectar armas químicas, aún si estas se venden legalmente para defensa personal.

Expertos en transporte público señalan que el estrés, la falta de espacios y la sobrepoblación en condiciones de hacinamiento aumentan los riesgos de altercados graves, especialmente en escenas donde intervienen sustancias químicas o armas.

A la fecha, no se ha podido confirmar si la agresora fue arrestada. La identidad de la mujer no ha sido revelada, lo que ha generado cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta y seguimiento institucional en incidentes de este tipo.

Desde el ámbito ciudadano se ha considerado que este hecho —más allá de lo individual— debe impulsar una revisión urgente de los protocolos de emergencia, capacitación al personal, y la inclusión de brigadas de atención rápida especializada.

El Metro de la Ciudad de México enfrenta desde hace años críticas por fallas en su estructura, incidentes recurrentes y falta de renovación. Este episodio añade una capa más a la percepción de vulnerabilidad en el sistema, que mueve a millones cada día en condiciones que aún no garantizan ni el confort mínimo ni la seguridad integral.

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