El destino ubicado en Quintana Roo enfrenta una caída del turismo en 2025. Reportes oficiales y de sector muestran desplomes en ocupación hotelera y en visitas a la zona arqueológica; autoridades estatales y federales anuncian revisiones y programas para recuperar el destino, mientras comerciantes y comunidades acusan alzas de precios, restricciones de acceso y deterioro ambiental como causas principales.

Redacción
Tulum, un destino turístico de Quintana Roo, ha sufrido una caída en sus registros de visitantes.
Los indicadores oficiales del gobierno de Quintana Roo muestran una caída de ocupación en varios destinos del estado; la plataforma de la Secretaría de Turismo estatal (Sedetur) publica tablas diarias que registran descensos notorios en Tulum durante la temporada reciente, frente a niveles más altos en años anteriores.
Por ejemplo, en febrero de este año la ocupación hotelera en Tulum era del 83.9 por ciento, un mes después descendió a 78.6 por ciento y al 30 de abril ya iba en 65.4 por ciento, de acuerdo con los datos de Sedetur.
Mediciones públicas y cortes sectoriales hablan ya de ocupaciones costeras que en verano llegaron a 30 % en la franja de Tulum, y de zonas céntricas con niveles aún menores. Estas cifras contrastan con ocupaciones históricas que solían superar el 70–80 % en temporada alta.
Medios de comunicación como Proceso difunden que en la semana del 26 de julio al 01 de agosto, la ocupación hotelera en Tulum era del 62.6 por ciento y que para la semana del 27 de septiembre al 03 de octubre, la ocupación era del 54.2 por ciento.
La caída en viajeros se refleja también en el número de visitantes a la zona arqueológica: reportes del sector turístico registran más de 21,000 visitantes menos en 2025 respecto a comparativos previos, un dato que impacta directamente a guías, comercios y prestadores de servicios locales. Esa merma se atribuye a boicots, protestas por accesos, y a menores llegadas de vacacionistas nacionales y extranjeros.
Entre las causas oficiales y privadas señaladas están el sargazo persistente que afectó franjas de playa y calidad del agua; la inflación de precios en servicios y restaurantes que alejó al turista; la percepción de maltrato a visitantes; y restricciones o cobros para acceder a playas o parques administrados por concesionarios.
Tal es el caso del Parque Nacional del Jaguar, una reserva protegida del Grupo Mundo Maya —que pertenece a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena)—, que surgió durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, mismo que limitó el acceso libre prometido, lo que elevó la tensión debido a cobros por entrada de más de 250 pesos para residentes y turismo local.
Usuarios de redes sociales han reportado precios excesivos en esta y otras playas de Quintana Roo, por ejemplo, en refrescos de 350 ml que se venden en 150 pesos o helados que cuestan 500-1,000 pesos. El tema de transporte también ha sido muy criticado en redes sociales, donde han denunciado el abuso que cometen taxistas con los visitantes, a quienes les llegan a cobrar hasta mil pesos por cada 10 km, además de que han reportado malos tratos y actitud agresiva.
El alcalde de Tulum, Diego Castañón Trejo, intentó promocionar el destino turístico en un video que publicó en sus redes sociales, pero fue duramente criticado por pedir que las personas visitaran las playas sin llevar bebidas, alimentos, hieleras o sombrillas, obligando a visitantes a consumir en comercios locales, cuyos precios son inaccesibles para la gran mayoría, argumentando que así se evita la contaminación ambiental.
La inseguridad y episodios de violencia han agravado la crisis. El asesinato del secretario de Seguridad Pública de Tulum, José Roberto Rodríguez Bautista, quien fue atacado a balazos el 21 de marzo en la colonia La Veleta, así como ataques previos a oficinas públicas generaron alarma mediática y un clima de percepción negativa, principalmente en turistas internacionales, que, según fuentes locales, redujo reservas y llevó a aerolíneas a recortar frecuencias de vuelos a la región.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, instruyó a la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, para coordinar una mesa de trabajo con la Sedena, con el fin de resolver las quejas de la ciudadanía por el Parque Nacional del Jaguar.
Respecto al tema de los precios elevados dijo que “tiene que revisarlo el área de Turismo y lo que buscamos es que pueda ir toda la población a conocer este bellísimo lugar de Quintana Roo”.
En lo operativo, Sedetur y cámaras hoteleras han anunciado medidas para reactivar la demanda: reducción de tarifas, promoción dirigida al mercado nacional, y programas de recuperación de playas y senderos. Al mismo tiempo, operadores denuncian que el “ajuste” a la baja ya provocó cierres temporales y pérdida de empleo en comercios locales.
Organizaciones de la sociedad civil y colectivos ambientales señalan además que la sobreexplotación inmobiliaria y obras vinculadas al desarrollo (incluidas controversias del Tren Maya en su momento) dejaron secuelas en la infraestructura básica —falta de agua, residuos, drenaje y calles en mal estado— que hoy completan el contexto de factores que disuaden al turista.



