Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que el maíz está en su precio histórico más bajo y que no hay razón para aumentos, los productores denuncian que la inseguridad, el “pago de piso” y la informalidad los están asfixiando.

Luego de que el presidente del Consejo Nacional de la Tortilla (CNT), Homero López García, afirmara que aumentaría el precio de la tortilla en todo el país y que ya era “muy tarde” para detenerlo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo negó que hubiera alguna razón para su aumento porque el precio del maíz está en “el nivel más bajo de la historia”.
“Ayer hubo, no sé, una persona ahí que dijo que iba a aumentar el precio de la tortilla. No es cierto, eh, no tiene ninguna razón para el aumento del precio de la tortilla porque los granos de maíz están en el nivel más bajo yo creo que de la historia. No hay ninguna razón para que aumente el precio de la tortilla”.
Durante su conferencia matutina del 14 de abril, la mandataria afirmó que “ningún comercializador de productos puede aprovecharse de una situación internacional para subir el precio de un producto” y en caso de que así sea, se debe atender a productores y comercializadores “para ver de qué manera se baja”.
“O sea, ¿cómo es posible que el kilo de jitomate en las tiendas del Issste esté a 20 pesos y en Walmart esté a 80? Pues algo raro hay, ¿verdad? Porque en todo caso pues en todos lados debería estar alto”.
Detalló que ya instruyó al titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) para que entable conversaciones con las organizaciones con las que llegaron al Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla, como la Unión de Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla (UNIMT) y la Cámara Nacional del Maíz Industrializado (CANAMI).
Informó que el jueves de esta semana tendría una reunión del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) con productores y comercializadores de los distintos productos para “hacer todo lo necesario para que no haya inflación”, tal como lo está haciendo en el tema de la gasolina y diésel.
El mismo día, la Sader y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) emitieron un comunicado conjunto en el que hicieron un “llamado enérgico” a la población para “no atender versiones falsas sobre costos del maíz y la harina” y al sector tortillero para “evitar incrementos injustificados (…) en perjuicio de la población, al considerar que se trata de uno de los alimentos fundamentales en la dieta nacional”.
En el documento la Profeco especificó que realiza un monitoreo de precios en 603 tortillerías a nivel nacional a través del programa Quién es Quién en los Precios, e invita a las tortillerías a calibrar sus instrumentos para garantizar kilos completos.
Los argumentos de los tortilleros
Homero López García declaró que la presidenta “tiene toda la razón del mundo cuando dice que tenemos precios muy muy bajos en el maíz”, a pesar de que el 15 de abril subirá casi 500 pesos la tonelada de harina.
El empresario tortillero aseguró que este sector tiene tres años que no aumenta el precio de este producto básico y, a pesar de que el precio del gas y del maíz y la harina se han mantenido estables, existe una cadena de abasto, que va desde refacciones hasta papel de grado alimenticio, cuyos precios están basados en el mercado internacional.
Denunció que la inseguridad que se vive en algunas partes del país también repercute en los precios, pues el pago de piso y de vía impuesto por grupos del crimen organizado incrementa el costo del transporte de insumos, por ejemplo.
El líder del CNT se quejó de la competencia desleal que existe por las tortillerías que se crean en la informalidad, mientras que las que cuentan con licencias de funcionamiento tienen que pagar hasta 30 mil pesos por un dictamen en algunos estados, así como seguridad social y otros impuestos.
Además, aseguró que la CANAMI y la UNIMT “son organizaciones que no representan ni siquiera el punto uno por ciento con afiliados dentro de la organización” y le están mintiendo a la presidenta pues “tienen otros intereses”.
“La otra organización que al final de cuentas, y todo el mundo lo sabe, son intereses políticos que se siguen y que su representación es muy por debajo de lo mínimo. Entonces, sí están volviendo a engañar a la presidenta de la República y te das cuenta porque no le dicen todo el esquema”.
Homero López comentó que no está a favor de los subsidios y ni de los programas sociales, que han provocado que muchas personas ya no estén dispuestas a trabajar, lo que los ha obligado a elevar los sueldos.
“Yo se los dije, no hay necesidad de tirar dinero. Yo no creo en los subsidios. Yo sí creo que tenemos políticas públicas muy adecuadas. Tenemos normas oficiales mexicanas como las 047, 041, 051, 151 y 187, que tienen que ver con nuestro sector. Si nosotros aplicamos las leyes, los reglamentos, las normas, nosotros podemos regularizar la industria de la tortilla y que no haya una competencia desleal, que no haya una depredación de precios”.
Además, aclaró que su agrupación no es “ninguna autoridad para fijar los precios” ni decirles a sus agremiados lo que tienen que hacer; sin embargo, aseguró que más del 95 % de los dueños de tortillería coincide en estos temas.
Por su parte, el líder de la UNIMT, Antonio de la Torre Carlos, coincidió en que “hay una anarquía en el sector de miles de negocios que no están formalizados” que ofrecen el producto hasta en seis o siete pesos más barato que las tortillerías.
De la Torre reconoció que son varios los factores que influyen en la elaboración de la tortilla y no solo la harina de maíz, y que lo que ha encarecido este producto son los “intermediarios”, pues los hábitos de los consumidores están cambiando.
“Yo invito a los compañeros a que en lugar de estar dando la tortilla más barata que donde la producen, pues que le aumenten un poquito para disminuir la ganancia que le dan a los intermediarios y de esta manera ofertar su tortilla con calidad y no con precio”.
El vocero de la UNIMT detalló que la propuesta que le han hecho a la presidenta es tener una reserva estratégica de maíz blanco “para evitar estos problemas”.
Informó que ha habido pocas adhesiones en el Acuerdo Nacional por líderes de otras organizaciones que “se han encargado de demeritar el esfuerzo que se está haciendo”.
Detalló que quienes están adheridos al programa de Alimentación para el Bienestar están recibiendo por parte del grupo Maseca 6,000 pesos por la tonelada de maíz y están proponiendo bajarlo a 5,000 “en vista de los precios bajos internacionales y sobre todo de que hay bastante maíz”.



