
“Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada, y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz”. Mario Benedetti.
Reflexionar en que la vida cotidiana está llena de decisiones, metas y acciones que requieren energía mental y motivación. Y cuando actividades como levantarse temprano, estudiar, trabajar, convivir con otras personas o incluso disfrutar de actividades recreativas que dependen simplemente de voluntad no se concretan, a este estado se le conoce como Abulia, trastorno psicológico y neurológico que afecta la vida de quienes la padecen.
La abulia se caracteriza por una disminución extrema de la iniciativa, la motivación y el interés para realizar actividades. No se trata simplemente de pereza o cansancio pasajero, sucede cuando las personas sienten una incapacidad persistente para actuar, tomar decisiones o mantener provectos personales. Quienes experimentan este trastorno pueden pasar largos periodos sin encontrar sentido a sus actividades diarias, mostrando apatía, lentitud mental y dificultad para expresar emociones.
Las causas de la abulia son diversas, desde el punto de vista clínico, puede estar relacionada con alteraciones neurológicas, especialmente en áreas del cerebro encargadas de la motivación y la toma de decisiones. También puede aparecer como consecuencia de estrés prolongado o situaciones traumáticas que desgastan la estabilidad psicológica de la persona. Socialmente este comportamiento se interpreta como flojera o falta de disciplina, al grado de generar críticas y aislamiento, agravando aún más el sufrimiento emocional de quienes padecen abulia.
En realidad, la persona con abulia no elige sentirse sin voluntad, enfrenta una dificultad real para activar sus pensamientos y acciones.
Reflexionar en que la abulia es mucho más que una simple falta de ganas para emprender, es una alteración profunda de la voluntad humana que afecta la capacidad de actuar y disfrutar de la vida. El tratamiento de la abulia depende de su origen y gravedad. La atención psicológica y psiquiátrica suele ser necesaria para identificar las causas y diseñar estrategias de recuperación.
La empatía, la información y el acceso a tratamiento adecuado implica reconocer que la salud mental es tan importante como la salud física, comprender este trastorno coadyuva a construir una sociedad más consciente de los problemas emocionales y psicológicos.
Reflexionar en los casos de personas con abulia, se requiere la comprensión social y la ayuda clínica, sin embargo, intrínsecamente en el núcleo familiar es el lugar en donde se debe reconocer la conducta de quienes padecen abulia, toda vez que la causa pudiera deberse al uso indiscriminado de las redes sociales, a la adicción a las drogas, a la falta de actividades extracurriculares o a la depresión provocada por la insatisfacción laboral, la exclusión social o la desintegración familiar.
Reflexionar en que la mejor manera de hacer algo es comenzar y que “Más tarde se convierte en nunca, por tanto ¡hazlo ahora!”.



