
“Envejecer es todavía el único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo”. Charles Augustin Sainte-Beuve.
Reflexionar en que, al referirnos a una vejez sana, no es pensar solamente en aquellos que han rebasado los 60, 70, 80 o más años, ni en como la OMS define a la vejez “la última etapa del ciclo vital, caracterizada por un descenso gradual de capacidades físicas y mentales, resultante de la acumulación de daños moleculares y celulares”. La vejez es un estado que no siempre depende de la edad física, sino de la manera en que una persona enfrenta la vida y las emociones ¡tener o ser!
Reflexionar la siguiente cuestión ¿qué es la vejez? Aunque comúnmente se asocia la vejez simplemente por el paso de los años, existen personas jóvenes que muestran cansancio emocional, apatía o miedo al cambio, mientras que algunos adultos mayores conservan entusiasmo, curiosidad y sensibilidad ante la vida, entonces permitámonos mirar a la vejez desde la parte emocional del individuo y así entender que uno de los principales factores que afectan la vejez es la acumulación de experiencias negativas.
De tal modo que las personas envejecen porque poco a poco dejan de expresar lo que sienten, evitan crear nuevos vínculos y prefieren mantenerse en una zona de confort. Esta actitud puede generar aislamiento y tristeza, afectando tanto la salud mental como las relaciones personales. Sin embargo, la vejez sana representa madurez y capacidad de reflexión.
Reflexionar entonces que, al paso de los años, muchas personas aprenden a controlar mejor sus emociones, a valorar lo importante y a actuar con mayor paciencia. La experiencia emocional puede convertirse en una herramienta para enfrentar dificultades con equilibrio y sabiduría.
Reflexionar en el pensamiento de Victor Frankl: “no es el placer ni el poder lo que mueve al ser humano, sino la búsqueda de significado” para respondernos ¿Qué buscamos hoy en nuestra vida? ¿Cuál es nuestro propósito?
En la actualidad, ante el ritmo acelerado de vida, la presión social y el uso excesivo de la tecnología muchas personas viven con ansiedad, inseguridad o falta de conexión humana, lo que favorece una sensación de vacío provocando desgaste emocional. Por esta razón, es importante fomentar la comunicación, la empatía y el cuidado de la salud mental para mantener una actitud positiva, cultivar relaciones sanas y aprender constantemente a conservar una vida emocional activa y equilibrada, logrando una vejez sana, motivo de esta reflexión de vida. Pero para alcanzar este objetivo hay que ser mesurado material y espiritualmente.
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimara al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6-24).



