
“Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos”. Antoine de Saint-Exupéry.
Reflexionar en los festejos por el “Día del Niño” una vez al año nos alude, pero ¿cuántas veces pasamos desapercibida la importancia de la niñez porque ya pasamos la etapa?, al continuar la vida de manera inconsciente respecto de nuestro origen desde la concepción, del crecimiento físico y del desarrollo mental, retarda la madurez y tolera actos irreflexivos en la esfera social.
Reflexionar en nuestra época de infancia es darnos cuenta de aquello que nos marcó para el resto de nuestras vidas. Es dar crédito de como percibimos el mundo aquí y ahora, como nos expresarnos y como nos relacionamos con el medio y con nuestros congéneres. En la infancia se conforma la personalidad ya que, esta es la suma del carácter que es nato más las vivencias propias del núcleo familiar a través de la educación real.
Reflexionar en como nuestros gustos, deseos y actitudes presentes que se ligan a nuestros recuerdos infantiles, nos permiten comprender a la niñez actual en sus desvíos por los embates tecnológicos vía las redes sociales, a los que los niños del pasado, nosotros, sí, nosotros, los “baby boomers” o los de las generaciones “X” o “Y” fuimos sustituyendo los valores lúdicos naturales de la infancia, por la permisión del uso indiscriminado de las TIC’s (Tecnologías de Información y Comunicación).
Una sugerencia, miremos lo que sucedió en Silicon Valley (USA) que, a pesar de ser la cuna de la tecnología, la tendencia allí es “desenchufar” a los niños en casa y en la escuela para asegurar un desarrollo saludable.
La educación infantil en Silicon Valley destaca por una tendencia paradójica. Los líderes tecnológicos limitan drásticamente el uso de pantallas en niños pequeños, priorizando el juego creativo, la interacción humana y el aprendizaje manipulativo, a menudo en escuelas sin tecnología (tipo Waldorf). Se enfoca en el desarrollo socioemocional, el pensamiento crítico y actividades físicas.
Reflexionar en que la actividad más importante que debe realizar el niño por naturaleza es el juego, así el niño comprende la naturaleza y su entorno cultural de forma imitativa, aprende a dominar su movimiento corporal, su equilibrio, desarrolla los sentidos, la creatividad, la imaginación, las relaciones humanas para el desarrollo de su capacidad intelectual. El columpio, el césped, el arenero, los árboles para trepar y esconderse, son lugares donde los niños pueden tener contacto directo con los elementos de la naturaleza tierra, aire, agua, fuego, además del lugar donde pueden desarrollar al máximo sus destrezas motoras. Aspectos y actividades que ¡jamás encontraran en los videojuegos!
Reflexión final, Jean-Jacques Rousseau en 1772 propuso en su obra “Emilio” que hay que educar alejado de la sociedad corrupta, respetando su libertad, sus sentidos y su ritmo natural, permitiéndole aprender a través de la experiencia directa y la curiosidad, en lugar de la imposición teórica.



