Unión Europea respalda a España ante amenazas comerciales de Donald Trump

La Unión Europea cerró filas con el gobierno español tras las amenazas del presidente de EE. UU., Donald Trump, de cortar el comercio bilateral ante la negativa de España a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para acciones militares contra Irán. Advierten al gobierno estadounidense que “cualquier amenaza contra un Estado miembro es contra la UE”.
Internacional: Unión Europea respalda a España ante amenazas comerciales de Donald Trump
El presidente de España, Pedro Sánchez, difundió un video para fijar la posición de su gobierno ante el conflicto en Oriente Medio.

Jessica Alcázar Zaragoza

Ante la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump a España de “cortar todo el comercio con ellos” por haberse negado a que EE.UU. utilizara sus bases militares para la guerra contra Irán, la Unión Europea (UE) ha apoyado al gobierno español de Pedro Sánchez.

El comisionado europeo de Mercado Interior, Stéphane Séjourné, afirmó que “cualquier amenaza comercial dirigida a un estado miembro es por definición una amenaza contra la Unión Europea”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, garantizó que actuará “si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE”, al igual que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien también expresó su solidaridad con España.

“La UE siempre garantizará que los intereses de sus Estados miembros estén plenamente protegidos. Reafirmamos nuestro firme compromiso con los principios del derecho internacional y con el orden internacional basado en normas en todo el mundo”, publicó Costa en sus redes sociales.

El portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, también respaldó al gobierno español y dijo que espera que Estados Unidos “respete plenamente” el acuerdo que firmaron el año pasado, que topa los aranceles estadounidenses a la UE a 15 por ciento.

Alemania y Francia respaldan a España a su manera

Mientras el gobierno francés de Emmanuel Macron se solidarizó abiertamente con Pedro Sánchez, tras las “recientes amenazas de coerción” por parte de Trump, el jefe de gobierno de Alemania, Friedrich Merz, prefirió hacerlo “en silencio”.

Merz, quien estuvo sentado junto a Trump cuando este declaró su rompimiento con España, fue duramente criticado ya que no solo no defendió a España, sino que señaló que su gobierno está intentado convencer al país ibérico para que “invierta más en defensa”.

Luego de esta reunión que sostuvo el canciller alemán con los representantes del gobierno estadounidense en la Casa Blanca, Merz dio una conferencia de prensa en la que declaró que no quiso generar un conflicto público, pero en privado sí le explicó a Trump que no puede castigar a ningún país miembro de la UE, pues todos los acuerdos se negocian en bloque. 

Ante esta actitud, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, manifestó su “sorpresa” a su homólogo alemán, Johann Wadephul, y comparó su reacción con la de gobiernos alemanes anteriores.

“No me imagino a la canciller Merkel o al canciller Scholz con unas declaraciones de ese tipo. Era otro espíritu europeísta”, afirmó Albares.

La negativa de España

Luego de que el pasado sábado 28 de febrero Estados Unidos e Israel atacaran a Irán, que a su vez respondió bombardeando nueve países de la región y una base británica situada en un estado europeo en Chipre; el presidente socialista español, Pedro Sánchez, expresó su solidaridad con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán y fue enfático en que se mantendrá al margen de la guerra por ser “injustificada, peligrosa y fuera de la legalidad internacional”.

Señaló que, aunque está en contra el “régimen odioso” iraní, la intervención militar de Estados Unidos vulnera el derecho internacional porque ha sido iniciada sin la autorización del Congreso estadounidense y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

“Siempre hay espacio para una solución negociada, en lugar de dejarse arrastrar por la devastación de las armas como única salida posible”, apuntó.

Sánchez destacó que esta guerra en Oriente Medio ha provocado centenares de muertes en hogares, escuelas y hospitales, así como el desplome de las bolsas internacionales y la disrupción del tráfico aéreo y del estrecho de Ormuz, por el que transitaba hasta hace muy poco el 20 % del total del gas y petróleo mundial, y vaticinó que no acabará pronto. 

La posición del gobierno de España “es clara y consistente” ―enfatizó― y se resume en cuatro palabras: “no a la guerra”. Reiteró que es la misma postura que ha mantenido en Ucrania o Gaza y no está dispuesto a “repetir los errores del pasado”.

Recordó cuando, hace 23 años, EE. UU. los “arrastró” a una guerra contra Irak para supuestamente “eliminar las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global”, pero que en realidad “generó un aumento drástico del terrorismo y yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo Oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y, por tanto, también de la cesta de la compra, del coste de la vida”.

El mandatario español precisó que los gobiernos están para mejorar la vida de la gente “y es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos, los de siempre, los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles”.

Ante esta coyuntura ―dijo―, el gobierno de coalición progresista de España va a hacer lo mismo que ha hecho en otras crisis internacionales: traer a sus compatriotas de vuelta a su país, mitigar los impactos económicos que deriven de este conflicto y colaborar con todos los países de la región “que abogan por la paz y por el cumplimiento de la legalidad internacional”.

Asimismo, exigió que las potencias involucradas cesen inmediatamente las hostilidades y apuesten por el diálogo y la diplomacia. “Debemos aprender de la historia y no podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas”, advirtió.

“Algunos nos van a acusar de ser ingenuos por hacerlo, pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. Ingenuo es creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas o pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar. Al contrario, yo creo que esta posición no es en absoluto ingenua, es coherente y, por tanto, no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno. Porque nosotros tenemos una confianza absoluta en la fortaleza económica, institucional y también diría moral de nuestro país. Y porque en momentos como este nos sentimos más orgullosos que nunca de ser españoles”.

La respuesta airada de Trump

Después de que el gobierno español se negara a permitir que EE. UU. use las bases militares de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) que pudieron ser utilizadas para reabastecer en vuelo a los aviones cisterna estadounidenses, Donald Trump calificó la postura de España como “terrible” y “poco amigable”, por lo que instruyó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, a que “cortara todos los tratos con España”.

El mandatario estadounidense aseguró que sus fuerzas militares pueden usar las bases españolas si quieren y no necesitan el permiso de nadie para hacerlo, aunque aclaró que no lo harán porque no necesitan nada de España.

“España dice que no podemos usar sus bases, y está bien, podemos usar sus bases si queremos, podemos solo volar y utilizarlas, nadie nos va a decir que no podemos hacerlo. Pero no tenemos que hacerlo. Fueron poco amigables, así que les dije que España no tiene absolutamente nada que necesitemos, salvo gente grandiosa, pero no tienen gran liderazgo”.

Además, recalcó que España ha sido el único país europeo que se negó a aportar el 5 % de su PIB para el gasto e infraestructura militar de la OTAN, y abundó que ni siquiera paga el 2 %, por lo que cortará todo comercio con el país ibérico.

De acuerdo con datos del Ministerio de Economía español, con corte a octubre de 2025, las exportaciones de España a Estados Unidos alcanzaban 16 mil 716 millones de euros (19 mil 435 millones de dólares), mientras que las importaciones hacia España fueron de 30 mil 175 millones de euros (35 mil 83 millones de dólares). Una diferencia de al menos 13 mil 458 millones de euros (15 mil 647 millones de dólares), representando un déficit para España y un superávit para Estados Unidos.

Los principales productos españoles exportados a EE. UU. han sido maquinaria industrial, aceite de oliva, jamón y vino. Por su parte, Estados Unidos vende a España principalmente combustibles, productos farmacéuticos, aeronaves y maquinaria industrial.

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