Academia y afectados rechazan versión de la FGR sobre descarrilamiento del Tren Interoceánico

Académicos de la Universidad Iberoamericana, una de las víctimas y la familia del maquinista señalaron fallas técnicas y estructurales, entre ellas trenes con 20 a 40 años de antigüedad, falta de controles automáticos de velocidad y deficiencias en mantenimiento.
El accidente afectó a 225 personas, en su mayoría de Oaxaca y Veracruz. Autoridades federales informaron que a partir del 2 de febrero iniciará el proceso de reparación integral del daño.
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Foto: Especial.

Jessica Alcázar Zaragoza

Académicos del Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México presentaron un informe en que determinaron que el exceso de velocidad que alega la Fiscalía General de la República (FGR) como causa del descarrilamiento del Tren Interoceánico pudo no ser la única causa de la tragedia.

En conferencia de prensa explicaron que la diferencia entre la velocidad a la que iba el tren y la permitida puede deberse a que los miembros de la tripulación involucrados en la operación de la locomotora interpretaron que el velocímetro (el cual dudaron que existiera) marcaba kilómetros y no millas.

“Nuestra hipótesis es que el conductor tiene una confusión entre kilómetros y millas”, dijo el especialista en Transporte, Manuel del Moral Dávila, quien agregó que los conductores no contaban con licencia, por lo que podrían no estar calificados para operar la maquinaria. 

Agregó que las causas son sistémicas, derivadas de una infraestructura obsoleta que data de los años 30, que no fue diseñada para el transporte de pasajeros, sino para el de carga; así como trenes que tienen entre 20 y 40 años de antigüedad.

Del Moral enfatizó que se trata, en general, de obsolescencia técnica y deficiencias estructurales, como balastros de mala calidad, vagones de diferente tamaño y curvas y radios de giro que no fueron corregidos.

El doctor en Ingeniería por la UNAM reconoció que tienen una “información parcializada” y que no cuentan con todos los informes técnicos, como los relativos a los programas de mantenimiento preventivo de las máquinas, los sistemas de control o de comunicación.

Juan Manuel Iglesias López, una de las víctimas del descarrilamiento que en días recientes interpuso una denuncia por uso indebido del servicio público, reconoció que el tren iba rápido, pero negó que fuera la causa principal de su descarrilamiento.

Señaló que en la rehabilitación de esta vía ferroviaria hubo irregularidades y posibles actos de corrupción y cuestionó que el tren no cuente con controles automáticos de velocidad, siendo que algunos automóviles o camiones de pasajeros ya lo tienen integrado.

Iglesias López aseguró que hasta el momento las autoridades federales no se han puesto en contacto con él para hablar sobre alguna posible indemnización y ni siquiera han permitido el acceso de sus abogados a la carpeta de investigación.

Asimismo, puso en duda la capacidad de la Secretaría de Marina para supervisar y garantizar la calidad de la infraestructura y la capacitación de los conductores.

Por su parte, Nataly Canteros, hija de Emilio Erasmo Canteros Méndez (operador de la locomotora, de 64 años, que se encuentra vinculado a proceso como uno de los probables responsables sin que aún haya sido detenido), aseveró que este cuenta con más de 20 años como maquinista y 6 años trabajando en esta misma ruta.

Detalló que el origen del descarrilamiento se dio cuando le pidieron a su padre añadir una locomotora extra, para ahorrarse una de las corridas, la cual venció la resistencia de la vía que ya tenía un durmiente podrido, provocando que la llanta se hundiera y jalara a los dos vagones de pasajeros.

Además, declaró que solo había un velocímetro, pero su padre no rebasó los límites, lo que se podría demostrar con las bitácoras de las estaciones previas al lugar de los hechos, pues además de esa, no cuentan con otra evidencia, ya que las cámaras no funcionaban.

Canteros afirmó que la propia Secretaría de Marina cambió los manuales de operación del tren, pues ya ni siquiera le exigía a la tripulación que tuviera licencias vigentes, pero sí que cumplieran con los tiempos de traslado.

“La Marina no sabe nada de trenes, ellos solo saben de armas y botes. Y ellos querían decirle a ellos cómo hacer su trabajo”, dijo.

El secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, confirmó que “algunas licencias estaban vencidas” y que la Agencia del Transporte Ferroviario les da a los conductores las facilidades y el apoyo para actualizarlas, sin embargo, esta “no es una causa del descarrilamiento, es un tema administrativo”.

Morales Ángeles recordó que están colaborando en las investigaciones, que aún no concluyen, y en su momento se deslindarán las responsabilidades que correspondan.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que los involucrados “son maquinistas experimentados” y dos de ellos ya se encuentran detenidos.

Se trata de Felipe de Jesús Díaz Gómez, de 36 años, y Ricardo Mendoza Cerón, de 54 años, a quienes se les acusa de ser autores materiales por omisión de homicidio y lesiones culposas, por no accionar los mecanismos de seguridad necesarios para detener el tren.

El subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Félix Arturo Medina Padilla señaló que las víctimas recibieron el apoyo de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas desde el primer momento.

Puntualizó que, a partir del lunes 2 de febrero, esta Comisión, junto con la FGR y el Mecanismo Alternativo de Solución de Controversias de la Secretaría de Gobernación se pondrán en contacto con las víctimas o sus familias para revisar lo relacionado con la reparación integral de los daños.

Especificó que primero se les hará la propuesta que corresponde a la aseguradora y después la FGR determinará el apoyo a cada una de ellas tomando en cuenta diversas circunstancias, como la afectación que hayan tenido en sus personas y en sus bienes, y se les hará un “planteamiento de solución” sin trámites burocráticos innecesarios, “para hacerlo de manera más eficiente y muy rápida”.

Medina Padilla mencionó que la reparación y los procesos de atención será para la totalidad de las personas que viajaban en el Tren Interoceánico (225 personas), principalmente habitantes de Oaxaca y Veracruz.

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