Especialistas y legisladores exigen investigar la salud mental de Trump

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Especialistas y legisladores demócratas han vuelto a cuestionar la salud mental del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de mensajes y declaraciones públicas que consideran preocupantes. El cardiólogo Jonathan Reiner pidió al Congreso abrir una investigación formal sobre su idoneidad, mientras que figuras demócratas han planteado incluso la posibilidad de invocar la 25ª Enmienda.
El médico Héctor L. Frisbie afirmó que Trump podría padecer demencia frontotemporal, citando cambios conductuales, errores del lenguaje y desinhibición, aunque reconoció que no existe una evaluación clínica directa. La Casa Blanca rechazó estas versiones y aseguró que el mandatario goza de “salud perfecta”, respaldada por evaluaciones médicas recientes.
Estados Unidos: Especialistas y legisladores exigen investigar la salud mental de Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump. Foto: Especial.

Jessica Alcázar Zaragoza

El médico Jonathan Reiner, cardiólogo, catedrático y médico del exvicepresidente Dick Cheney, pidió al Congreso de Estados Unidos abrir una investigación formal sobre la salud mental del presidente Donald Trump, quien este año cumplirá 80 años.

Esto luego de la difusión del mensaje que este envió al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en el que le aseguraba que, dado que su país “decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras y MÁS, ya no me siento obligado a pensar puramente en la Paz”.

“Esta carta y el hecho de que el presidente ordenara que se distribuyera a otros países europeos deberían desencadenar una investigación bipartidista del Congreso sobre la idoneidad presidencial”, escribió Reiner en la red social X.

Reiner no ha sido el único que ha cuestionado la salud mental del mandatario. Los representantes demócratas Yassamin Ansari, Eric Swalwell y el senador Ed Markey consideraron necesario invocar la 25ª Enmienda para removerlo de su cargo.

“El presidente de Estados Unidos padece una enfermedad mental extrema y está poniendo en peligro la vida de todos nosotros”, afirmó Ansari.

Exfuncionarios de la Casa Blanca, como la exsecretaria de prensa presidencial Stephanie Grisham, quien calificó las recientes apariciones públicas del mandatario como “inusuales incluso para él” e hizo un llamado a no minimizar las señales.

En otros países también se ha cuestionado seriamente la aptitud mental del mandatario, como es el caso del presidente sueco del Consejo Asesor Internacional del Centro de Investigación Social y Económica, Anders Åslund, quien en una publicación en preguntó: “¿Estados Unidos no es capaz de proporcionar a Trump el tratamiento mental necesario?”.

El cuestionamiento sobre la aptitud mental del presidente no es nuevo. Durante su primer mandato (2017-2021) más de 70 profesionales de la salud mental publicaron el libro El peligroso caso de Donald Trump, en el que advertían conductas preocupantes para alguien en ese cargo.

Aunque no se trató de una evaluación clínica directa, en 2018 legisladores demócratas consideraron la posibilidad de activar la 25ª Enmienda, aunque el proceso no avanzó.

La demencia frontotemporal de Trump

Asimismo, el especialista en salud pública, Dr. Héctor L. Frisbie, afirmó en una entrevista con el periodista Julio Astillero, que el mandatario estadounidense padece demencia frontotemporal y aseguró que muy probablemente “no termina el año como presidente (…) Yo se los garantizo, para el Mundial él ya no va a estar en condiciones de estar coherente”.

Frisbie señaló que los cambios de comportamiento, cognitivos y motores que presenta Trump elevan la sospecha de un proceso neurodegenerativo progresivo que lleva al menos 10 años desarrollándose.

El hecho de que Trump tenga respuestas agresivas, no filtradas, como cuando ha insultado a reporteras llamándolas “cerdas” o “estúpidas”, es indicativo, dijo, de un patrón de desinhibición conductual y una disminución de la restricción social.

“En la neurología clínica tales cambios se mencionan como disfunción de la corteza prefrontal y las cortezas orbitales”, declaró, lo que indica que la parte delantera de su cerebro prácticamente se está extinguiendo.

Respecto a declaraciones que ha hecho el mandatario, que claramente pueden calificarse como mentiras o rasgos psicóticos, como su afirmación de que ha acabado con más de ocho guerras, el Dr. Frisbie afirma que en los pacientes con demencia frontotemporal esto se llama “confabulación”, lo que hace que crean que este tipo de afirmaciones son verdad.

“Si al presidente Trump lo sentaran en un detector de mentiras y le dijeran, ‘¿Usted de verdad ya terminó ocho guerras, incluyendo la guerra de Albania con Azerbaiyán?’. Él diría que sí, y pasaría la prueba del detector de mentiras, porque él está convencido de que Aberbaiyán existe y que Albania hace frontera con Azerbaiyán. Él está convencido en su mapa cerebral”.

Cabe destacar que durante ambas administraciones Trump ha sido objeto de burlas en redes sociales por confundir continuamente las palabras o pronunciarlas mal.

En septiembre de 2025, durante una conferencia de prensa, pocas semanas después de que Trump recibiera a los líderes de Azerbaiyán y Armenia para firmar un acuerdo de paz, declaró que resolvió el conflicto entre “Aberbiyán” y “Albania”.

Incluso, en redes sociales circuló un video donde los mandatarios de Albania y Azerbaiyán se burlaban ante el presidente francés Emmanuel Macron, debido a que Trump afirmaba que había terminado un conflicto entre ambos países.

También, en días recientes, Trump mencionó la palabra Islandia para referirse a Groenlandia durante su discurso en el Foro Económico Mundial (FEM), en Davos, Suiza, donde dijo que “Nuestra bolsa dio la primera caída ayer por culpa de Islandia. Así que Islandia ya nos ha costado mucho dinero”.

El Dr. Frisbie aseveró que la comunicación incoherente, tangencial y gramáticamente desorganizada también es algo característico de la demencia frontotemporal que se conoce como afasia, lo que “nos habla de un deterioro en la organización del lenguaje de orden superior”. 

El especialista también habló de los periodos alternados de apatía y excitación que se han vuelto notorios en Trump, al ser captado durmiendo durante las reuniones al mismo tiempo que aumenta su actividad en redes sociales durante la madrugada, lo que también es común en personas con este tipo de enfermedades degenerativas. 

Aseguró que era necesario contar con imágenes de resonancia magnética y una tomografía por emisión de positrones, así como exámenes del líquido cefalorraquídeo, para comprobar su diagnóstico y que el mandatario esté plenamente capacitado para realizar su función. 

Cabe mencionar que, en una reciente fotografía del presidente durante el FEM, se puede ver claramente un gran moretón en el dorso de su mano izquierda, lo que provocó cuestionamientos y reavivó la preocupación sobre su salud.

La “perfecta” salud de Trump

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que el moretón en la mano del presidente se debió a un golpe contra la esquina de una mesa y ha afirmado en varias ocasiones que este “no tiene nada que ocultar” respecto a su salud.

Otros hematomas ya se habían observado antes en el mandatario, lo que su médico, Sean Barbabella, había explicado como “irritaciones leves” causados por los “frecuentes apretones de manos y el uso de aspirina, que se toma como parte de un régimen estándar de prevención cardiovascular”.

En julio, Barbabella informó que el mandatario fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, lo que no se considera grave con tratamiento adecuado, y aseguró que su salud es “excepcional” y está perfectamente capacitado para ejercer sus funciones como comandante en jefe.

“Las evaluaciones médicas y los resultados de laboratorio del presidente Trump continúan mostrando una excelente salud metabólica, y han revelado que su salud cardiovascular lo sitúa 14 años más joven que su edad”, declaró a CNN en su momento.

En octubre del año pasado, Donald Trump declaró ante varios medios de comunicación a bordo del Air Force One que se había realizado una resonancia magnética, como parte de su examen físico de rutina, y los resultados habían sido “perfectos”, aunque sostuvo que “no tenía idea” de en qué parte del cuerpo se la habían hecho, confirmó que no había sido en el cerebro.

En ese mismo mes, Trump afirmó que había tomado una prueba de coeficiente intelectual, pero en realidad se trató de la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA), un examen de 10 minutos diseñado para identificar señales de demencia o Alzhéimer, en el cual consiguió una puntuación perfecta, según su médico.

Días antes de la intervención de la agencia migratoria ICE en Mineápolis, en la que resultó asesinada Renee Nicole Good, el gobernador de Minnesota, Tim Walz presionó para que publicaran los resultados de la resonancia. 

Sin embargo, tanto su médico como su secretaria de prensa aclararon que se trató de imágenes cardiovasculares y abdominales “preventivas” para “descartar definitivamente cualquier problema cardiovascular”, y los resultados fueron “perfectamente normales” para su edad.

En una reciente entrevista con The Wall Street Journal, Trump reconoció haber ignorado varias recomendaciones de sus médicos, que incluyen ejercicio y una alimentación más saludable, así como reducir la dosis de aspirina, a lo cual atribuyó sus moretones, pero aseveró que su salud es “perfecta” y que tiene mucha energía.

El 2 de enero, Donald Trump publicó en su cuenta oficial que los doctores de la Casa Blanca reportaron que su salud es “perfecta” y obtuvo un resultado “sobresaliente” en su Evaluación Cognitiva, con el cien por ciento de sus resultados correctos.

Trump, quien durante años criticó la edad y la salud cognitiva del expresidente Joe Biden, es el presidente de mayor edad jamás elegido para el cargo del presidente de EE. UU., y aunque en varias ocasiones ha presumido de que tiene “muy buena genética”, su padre, Fred Trump, fue diagnosticado con Alzhéimer seis años antes de su fallecimiento en 1999.

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