Falleció Ramón Martínez de Velasco, colaborador de Libertad de Palabra

Ramón Martínez de Velasco Molina. Foto: Libertad de Palabra.
  • Periodista y opinante crítico. Descanse en paz.

Iván Aldama Garnica

El periodista Ramón Martínez de Velasco Molina falleció este jueves 06 de enero a las 12 del día.

Tenía un tumor en el cerebro que lo aquejó desde octubre de 2021.

“Ya descansó”, dijo una de sus hermanas.

Ramón fue un periodista y opinante crítico. En sus textos señalaba y se mofaba, con un estilo hilarante y ácido, de los excesos e ineptitudes de la clase política en Querétaro, en el país y hasta de otras partes del planeta.

Incluso en su última colaboración “Adiós, Pasteur Sur 36 / II” cuestionó el desempeño del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (Concyteq), donde fue colaborador durante 17 años (1998 a 2015).

“Tal es la herencia que la última administración le deja al estado de Querétaro: el amiguismo, disfrazado de difusión, divulgación, o comunicación de la ciencia”.

Pero también cuestionaba a la prensa, medios de comunicación y periodistas, como lo hizo en su columna “Observatorio Civil de Medios”, publicada en Libertad de Palabra.

Su primera colaboración en Libertad de Palabra, “Bienvenidos a la pesadilla”, fue difundida en la edición número 12, a mediados de mayo de 2006.

Ramón también fue crítico de cierto sector de la academia y de los círculos de cuates en universidades, como la UNAM o la UAQ.

Además de escribir, Ramón realizaba trabajos como corrector de estilo.

En sus colaboraciones también compartió recuerdos y anécdotas de sus inicios como reportero en Gaceta UNAM, donde se formó y se especializó en la difusión de la Ciencia y Tecnología; sobre el proyecto de la revista Desmadre, del cual fue fundador; de su estancia en Mexicali, Baja California; o de sus tertulias y noches bohemias con amigos y otros personajes del periodismo, la literatura y la cultura.

En Querétaro, a donde llegó en 1998, Ramón participó en proyectos editoriales y periodísticos como El Nuevo Amanecer, que dirigió Efraín Mendoza Zaragoza; Reporte Cero con Víctor Manuel Sánchez Bandala; El Observador con Jaime Septién; Tribuna de Querétaro con Germán Espino Sánchez; y Sector Regional con Óscar Chacón.

Su hermana compartió que al velorio de Ramón solo acudirán familiares, pues por las medidas preventivas de Covid-19 solo permiten 10 personas en el recinto.

“Los funerales son horribles”, llegó a escribir Ramón en febrero de 2014, en una columna donde se refirió al fallecimiento del periodista Federico Campbell.

En 2020, en su colaboración “La vida inútil de Noyola”, Ramón apuntó: “Muchos mis cuates (mujeres, incluso) terminaron sin hogar fijo y durmiendo en la calle, fragmentados, sin trabajo ni ocupación, deteriorados, indigentes.

“¿En dónde quedaron? No tengo ni idea. Sé que uno sí logró obtener acta de defunción oficial”.

En otra de sus colaboraciones de diciembre de 2020, tras un viaje a Europa, donde visitó países como Francia, agregó el siguiente epílogo en su texto titulado: “Todo llega. Todo se va”.

“Hasta aquí llegamos. Se acabó. Fin de ciclo. ‘Morir es un arte, como casi todo. Yo lo hago excepcionalmente bien’, escribió Sylvia Plath, suicida ella.

He adornado la tragedia humana con tildes y puntuaciones. Y he vestido a la podredumbre cotidiana con la seda de la sintaxis. De eso aprendí con Manuel Blanco, alcohólico él.

Todas las historias nacen de algún suceso y éste señala un principio. De eso aprendí con William Burroughs, drogadicto él.

Yo no quería nacer y a veces todavía pienso que no quiero nacer. Ése es mi modo de ser mental y no sirve de nada sufrir por ello.

‘En tantísimos años sólo llegué a conocer de mí mismo la cruel parodia, la caricatura insultante, y nunca pude hallar el original ni el modelo’ (José Emilio Pacheco).

Hasta aquí hemos llegado. Es el fin.

‘Es posible que estas semanas sean calendario propicio para volver a ponderar las palabras que nos dieron Patria. Sería fantástico poder sentarse con el respectivo editor de cada guión personal, único y biográfico, y calibrar todas las palabras que, se supone, orientan el decurso de cada vida.

‘Todo escritor no tiene más remedio que asumir el honesto martirio de la página en blanco. La adrenalina inaplazable de poder concluir, párrafo a párrafo, páginas que sustenten el desasosiego y las ganas de ser Otro. Las ganas de rebasar esta vida y sus guiones preestablecidos’ (Jorge F. Hernández).

Hasta aquí llegamos. Se acabó”.

Descanse en paz.

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