“Habrá disparos esta noche”. Minutos después de esta polémica frase de la vocera Karoline Leavitt, un hombre armado irrumpió en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el 25 de abril. Entre el pánico y el desalojo del Servicio Secreto, Donald Trump y el vicepresidente JD Vance resultaron ilesos.
Tras el atentado, el mandatario estadounidense calificó al atacante como un “hombre enfermo” y elogió la rápida respuesta de sus escoltas. Dijo sentirse “honrado” porque los atacantes siempre escogen a “personas de gran impacto” y él ha “transformado el país y hay gente que no está satisfecha con eso”.

La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció que “habría disparos” minutos antes de que un hombre armado interrumpiera la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, a la que acudieron el presidente Donald Trump y su esposa Melania, así como el vicepresidente JD Vance, el pasado sábado 25 de abril.
“Te diré que él está listo para la acción. Su discurso esta noche será el clásico discurso de Donald J. Trump, será divertido, será entretenido, habrá algunos disparos esta noche en la sala. Así que todos deberían sintonizar. Será realmente bueno”, declaró Leavitt al presentador de Fox News Saturday Night, Jimmy Failla, durante la pasarela de la alfombra roja.
La ‘predicción’ provocó reacciones de sospecha y asombro en redes sociales, incluso dudas sobre si el video es real o generado con inteligencia artificial.
Aunque la mayoría de los usuarios asumieron que la frase fue pronunciada en sentido figurado, pues en inglés “shots fired” se refiere a ataques verbales o críticas mordaces, hubo varios que cuestionaron si la vocera sabía algo de lo que ocurriría aquella noche.
Según se puede ver en los múltiples videos que circularon en internet, se escuchan al menos tres disparos cuando los asistentes comienzan a ocultarse debajo de las mesas mientras agentes del Servicio Secreto desalojan al vicepresidente.
El presidente Trump y su esposa, Melania, tardaron en reaccionar al encontrarse distraídos por el mentalista Oz Pearlman, cuando llegaron los guardias para sacarlos del lugar. Sin embargo, el mandatario tropieza y cae al piso al salir, por lo que es cubierto por los guardaespaldas, quienes rápidamente lo levantan y finalmente lo retiran del salón.
Horas más tarde, Leavitt publicó en su cuenta oficial de X que “Lo que se suponía que iba a ser una noche divertida en la cena de la @WHCA con el presidente Trump contando chistes y celebrando la libertad de expresión, fue secuestrado por una persona depravada y loca que buscaba asesinar al presidente y matar a tantos altos funcionarios de la administración Trump como fuera posible”.
El jefe interino del Departamento de Policía Metropolitana, Jeffery W. Carroll, reveló en una rueda de prensa poco después del tiroteo que, aproximadamente a las 8:36 p. m., hora del Este, una persona irrumpió en un puesto de control del Servicio Secreto en el vestíbulo del hotel Washington Hilton, armada con una escopeta, una pistola y varios cuchillos.
Abundó que agentes del Servicio Secreto interceptaron a la persona e intercambiaron disparos con ella. Durante el tiroteo uno de los agentes recibió un disparo en su chaleco antibalas y el presunto terrorista fue neutralizado y detenido.
El fiscal general interino, Todd Blanche, declaró más tarde que el sospechoso, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, es residente de Torrance, California, y viajó en tren desde Los Ángeles para hospedarse en el hotel Washington Hilton, donde se llevó a cabo la cena y el mismo donde hace 45 años, el 30 de marzo de 1981, John Hinckley Jr. intentó asesinar al presidente Ronald Reagan.
Blanche señaló que la investigación es “bastante preliminar”, pero las autoridades creen que el tiroteo iba dirigido contra funcionarios del gobierno, “probablemente incluyendo al presidente”.
El mandatario estadounidense afirmó que el autor del tiroteo tenía un “manifiesto” que prueba que es un “hombre enfermo” y que “odia a los cristianos”. Además, elogió la “fantástica” respuesta de los agentes de seguridad, pues “actuaron con rapidez y valentía”.
Trump, quien no había asistido a este tradicional evento durante su primer mandato por el trato “extraordinariamente duro” que recibió por parte de la prensa, finalmente decidió asistir a la gala, pero con un cambio de formato, evitando que un comediante fuera el presentador del evento, como acostumbraba a hacerse.
Durante su conferencia de prensa, el presidente estadounidense dijo sentirse honrado de ser objetivo de los atentados que ha sufrido en los últimos años ―como el ocurrido en julio de 2024, cuando recibió un disparo en la oreja durante un mitin de campaña en Butler, Pensilvania―, pues los atacantes siempre escogen a “personas de gran impacto”.
“Si ves a la gente que hace este tipo de cosas, el blanco de los ataques son personas de gran impacto. No voy a decir que es un honor, pero hemos hecho mucho. Nuestro país durante años fue el hazmerreír del mundo y eso ha cambiado. Hemos transformado el país y hay gente que no está satisfecha con eso”, expresó.
El atentado también ha dejado cuestionamientos respecto de los protocolos de seguridad para “cuidar” a una de las personas más poderosas del planeta.



