Desde nuestra América

Un intelectual de convicciones

El Dr. Pablo González Casanova, exrector de la UNAM. Foto: Especial.

Oscar Wingartz Plata*

“… la victoria de los seres humanos es posible como lo es luchar por ellas con toda la herencia del pensamiento crítico y del pensamiento tecno-científico, a sabiendas de que no habrá soluciones sin contradicciones, ni contradicciones sin negaciones, ni luchas que  enfrenten a la democracia, la liberación y el socialismo […] Las dificultades de concebir y construir una alternativa al mundo actual no se resuelven con categorías simples ni disyuntivas maniqueas.” Pablo González Casanova.

El pasado 11 de febrero cumplió 99 años un hombre que ha tenido una trayectoria personal, profesional y académica de enorme relevancia, tanto en nuestro país como en el extranjero me refiero al Dr. Pablo González Casanova, exrector de la UNAM de mayo de 1970 a diciembre de 1972. Un personaje digno de ser estudiado, juntos con otros más, con mucha profundidad, dedicación y actitud abierta. Ha sido de los pocos académicos en llevar sus conocimientos y su saber a otros ámbitos, lo que le ha valido, reconocimientos, aceptaciones fraternas, adhesiones sinceras y respeto honesto, por parte de múltiples instancias, colegas y agrupaciones de diverso cuño. Hago mención de estos elementos, por una razón muy clara, “normalmente” se tiene la idea, la impresión que los intelectuales están en otra atmósfera, en otros ámbitos; y no precisamente en medio de la gente. Dicho sea de paso, esto que se está comentando ha sido uno de problemas más complejos que trae acuestas la formación profesional, sobre todo, las disciplinas mejor conocidas como socio-humanísticas.

Dr. González Casanova, también ha sido un hombre visionario, en su paso por la rectoría y como académico ha generado iniciativas, propuestas, proyectos de enorme trascendencia, en una primera instancia para la propia UNAM. Uno de sus grandes proyectos fue la creación del CCH (Colegio de Ciencias y Humanidades). El peso de esta propuesta fue, no sólo de orden administrativo, si no también académico y pedagógico. En el orden administrativo, la idea era descongestionar el acceso a la Preparatoria tradicional por la cantidad de jóvenes que solicitan su ingreso en ella. Es decir, con el paso del tiempo, la preparatoria se fue constituyendo para muchos estudiantes en la única vía de ingreso a los ciclos superiores, esto es,  a las Facultades. Este asunto venía de la enorme presión que se ejercicio sobre la universidad por la falta de espacios y la carencia de infraestructura que pudiera responder ante esas exigencias. La propuesta que hizo sobre esta modalidad educativa, mucha gente la vio con escepticismo, el asunto era su viabilidad y desarrollo. El tiempo le dio la razón, efectivamente, se constituyó en una opción real, concreta de ingreso a las licenciaturas.

En el plano académico fue una enorme innovación, porque rompió con la rigidez disciplinaria que tenía la preparatoria histórica. En este punto, no se debe olvidar que la preparatoria viene del modelo curricular desarrollado en Francia por el máximo exponente del positivismo Augusto Comte. Esto quiere decir que, uno de los más cercanos colaboradores del gobierno juarista, el Dr. Gabino Barreda trajo esta propuesta educativa después de su paso por la cátedra de Comte en París. La taxonomía disciplinaria de Comte, le llamó poderosamente la atención al Dr. Barreda, junto con su filosofía, al considerarla “la respuesta a los grandes problemas del país a mediados del siglo XIX”. La idea rectora de Barreda fue que la educación guiará las mentes y los actos sociales, a través del conocimiento y la aplicación de la ciencia, con ello dejar en el pasado las luchas y las confrontaciones ideológico-políticas que habían perturbado tanto al país.

Con estos elementos podemos visualizar e intersectar varios niveles de compresión sobre la vida y obra del ex rector de la UNAM, entre otros, su capacidad organizativa, académica, su perspectiva de futuro, y su compromiso más férreo en favor de la educación y la sociedad. Con mucha visión fue desarrollando estos proyectos, y a la vuelta de los años, se han constituido, no sólo en reflexiones de primer orden, sino, también en prácticas sociales en diverso espacio y dirección.

Uno de esos espacios ha sido, la formación de profesionales que puedan resolver problemas tanto técnicos como prácticos. Esta es una cuestión que hay que reconocerle al Dr. González Casanova, hacer de la profesión, un real y efectivo ejercicio social. Otras de sus preocupaciones ha sido entender, interpretar y acompañar las luchas sociales en múltiple espacio. Uno de ellos fue apoyo consecuente a la lucha desplegada por el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), en este punto se debe decir que pocos compartieron con él la propuesta zapatista como una alternativa histórica ante un mundo civilizatorio que mostraba y muestra su cara más dura y desgarradora, es decir, el modelo neoliberal y las consecuencias que ha tenido a nivel global.

En esta dirección ha desarrollado una red de intelectuales y profesionales de diversas esferas de conocimiento, en la gestión, acompañamiento y solidaridad con diversas causas, todas en favor de la generación de una sociedad mundial nueva y renovada. Tiene una enorme adhesión al pensamiento socialista por considerarlo un proyecto viable, profundamente humano y con él, rescatar al planeta de una devastación ambiental de dimensiones inimaginables. Estos temas, estos problemas han sido parte de una ruta académica y profesional, con ello crear conciencia sobre la urgencia de cambiar el modelo civilizatorio, por el bien de la humanidad. Como pueden ver, la labor emprendida por este académico ha sido de gran envergadura por los compromisos asumidos.

Así, pues, este artículo es un modesto reconocimiento a la labor realizada, a través de décadas de entrega y dedicación. Finalmente debemos decir que, hace unos años el Dr. Pablo González Casanova fue distinguido aquí en la UAQ con el Doctorado Honoris Causa en Ciencias Sociales.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Docente-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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