Ante la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles si México no entrega 246.6 millones de metros cúbicos de agua, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que se han sostenido varias reuniones con autoridades estadounidenses para definir medidas extraordinarias sin comprometer el abasto de agua en trece ciudades del norte.
Voces como la de Patricio Martínez sostienen que México no “debe” agua y que la presión de Donald Trump tiene un trasfondo político orientado al electorado texano.

Jessica Alcázar Zaragoza
En respuesta a la amenaza de Donald Trump de imponer una tarifa arancelaria del 5 %, si México no “paga” a Estados Unidos (EE. UU.) 246.6 millones de m3 de agua antes del 31 de diciembre, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que “hay que cumplir con el tratado de acuerdo a la cantidad de agua que existe y a la cantidad de agua que se puede llevar por los ductos”.
Durante su conferencia matutina del 9 de diciembre, la presidenta reveló que lo que limita a México a entregar más agua a EE. UU. es, en primer lugar, las propias necesidades de agua en nuestro país, y el tamaño del ducto que lleva agua al río Bravo.
Sheinbaum detalló que ese mismo día tendría lugar una reunión virtual con representantes del gobierno norteamericano para avanzar en los acuerdos sobre el tema, en la que participarían la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), la Conagua y la Secretaría de Agricultura, y se mostró confiada en que se llegaría a un acuerdo.
Durante la misma conferencia, el encargado de Despacho de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Roberto Velasco Álvarez, informó que el Tratado de Aguas (artículo 4º), firmado el 3 de febrero de 1944, establece que EE. UU. entregará anualmente a México un volumen de 1 850 millones de m3 de agua del río Colorado (artículo 10º).
A cambio, México tiene que proporcionar a EE. UU. una tercera parte de los escurrimientos de seis ríos que desembocan en el río Bravo (el Conchos, el San Diego, el San Rodrigo, el Escondido, el Salado y el arroyo de Las Vacas), así como del río Colorado y del río Tijuana.
Velasco Álvarez señaló que el tratado especifica que en un ciclo de 5 años la cantidad de agua entregada a EE. UU. no debe de ser menor a 2 158 millones de m3 de agua, y en casos de extraordinaria sequía, los faltantes que existieran al final de ese ciclo se repondrán en el siguiente.
El encargado de Despacho de la SRE explicó que en los años 2022-2023 se registró la sequía más fuerte desde 1953, que dejó a la presa de La Amistad con menos de 9 % de su capacidad, y a la presa Falcon con menos de 4 %, por lo que queda un volumen pendiente de poco más de 1 000 millones de m3 de agua que deben cubrirse en este ciclo.
Puntualizó que en lo que va del año han tenido otras cuatro reuniones con las autoridades estadounidenses en la materia para acordar medidas extraordinarias y evaluar opciones, respetando siempre el derecho humano al agua en las 13 ciudades de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua que se abastecen de estas dos presas durante la temporada de estiaje.
Al respecto, el exgobernador de Chihuahua, Patricio Martínez García, expresó en entrevista que “México no te debe ni un litro de agua” a Estados Unidos y “el hecho de que le esté faltando agua a los texanos no es porque México no haya pagado, porque no tiene nada que pagar, es porque esa agua no llegó y hay un déficit”.
Explicó que el tratado no tiene que modificarse, sino únicamente las variables con las cuales estamos aplicando el tratado, pues han cambiado tanto los consumos como el régimen de lluvias:
“Cuando el tratado se firmó, la ciudad de Las Vegas tenía 8 mil habitantes, hoy tiene más de 3 millones de habitantes y más de 41 millones de visitantes, y todos esos consumen agua del río Colorado. Entonces, ¿cómo podemos estar sosteniendo los mismos principios de un tratado del 44?”.
Asimismo, señaló que los comisionados de la CILA deberían estar orientando al pueblo y al gobierno de Estados Unidos y de México para evitar los mitos y falsedades que se han propagado sobre el tema, y afirmó que esta es solo una táctica de Trump para conseguir el voto de los texanos en las próximas elecciones intermedias y “pasar como un paladín en defensa de los, entre comillas, derechos de los de los texanos”.



