El voto en el exterior vuelve a definir el rumbo de Perú. Aunque Roberto Sánchez se impuso en el territorio nacional, el escrutinio extranjero le otorga una ventaja irreversible a Keiko Fujimori. El partido que postuló a Sánchez, Juntos por el Perú, ya solicitó la nulidad de las actas consulares debido a cambios en los lineamientos de último momento.

La candidata de derecha Keiko Fujimori obtuvo el 50.12 % de la votación en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú realizadas el 7 de junio, frente al 49.88 % que obtuvo Roberto Sánchez Palomino, según los datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) actualizados al 24 de junio.
Aunque en Perú, Sánchez venció a Fujimori con 37,169 votos, en el extranjero Fujimori obtuvo 81,393 votos más, por lo cual el candidato de la izquierda por el partido Juntos por el Perú acusó que hubo fraude y advirtió que no reconocerá el gobierno de la líder del partido Fuerza Popular.
Sánchez presentó una solicitud para que el Jurado Nacional de Elecciones anule de oficio las elecciones efectuadas por las 119 oficinas consulares, toda vez que el 29 de mayo la ONPE emitió nuevos ‘Lineamientos para las actividades electorales en el extranjero’.
El candidato de Juntos por el Perú apuntó que en estos “se eliminó la remisión de actas escaneadas y digitalizadas como parte de los procedimientos del repliegue del material electoral de las oficinas consulares”, lo que afectó la seguridad jurídica del voto de los peruanos en el extranjero.
La resolución ―asegura― fue promovida por el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Pareja Ríos, justificada en que “ninguno de los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencias de la República obtuvo más de la mitad de los votos válidos emitidos en la primera votación”.
La Comisión Política Nacional de Juntos por el Perú denunció que esta circunstancia, sumada a la demora en el escrutinio y la injerencia del embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, “son elementos más que suficientes para dudar de la pulcritud del proceso electoral”.
Keiko Fujimori confirmó lo dicho por varias agencias de noticias de que los resultados son “irreversibles” y agradeció al pueblo peruano, a su partido y especialmente a su “comando de personeros”, más de 90 mil personas que “de manera proactiva” vigilaron el “correcto desarrollo de la jornada electoral”.
Afirmó que no contestará a sus adversarios, quienes han presentado “denuncias que no tienen pruebas” y siguen sembrando dudas y metiendo “cizaña”, al tiempo que presentó 82,514 actas (89 %) recolectadas por sus personeros como evidencia de su triunfo.
Señaló que el hecho de que Sánchez Palomino acepte los resultados de la elección es “una decisión personalísima”, aunque dijo que entiende cómo se puede sentir porque ella pasó por lo mismo en tres ocasiones anteriores y en su momento reconoció los resultados.
La hija del expresidente Alberto Fujimori enfatizó que será absolutamente respetuosa de las instituciones, la democracia, las opiniones de las minorías y de la libertad de prensa y de expresión.
Expresó que Perú necesita recuperar el orden y “una parte fundamental para devolverle la paz y la tranquilidad a los peruanos es darle un respaldo fuerte a la policía nacional y a las fuerzas armadas”.
Fujimori reconoció que el país “está dividido en prácticamente dos mitades”, por lo cual se enfocará en las zonas en las que todavía hay desconfianza por su grupo político.
Por último, detalló que la convocatoria para un futuro gabinete va a ser abierta y plural, en la que se tomará en cuenta la experiencia y que garantice que cada una de las propuestas que ha hecho en su campaña se conviertan en realidad.



