Tras 36 años en la carrera judicial, la magistrada Lilia Mónica López Benítez presentó su renuncia por la negativa a concederle una licencia sin goce de sueldo y pronunció un discurso de despedida en el que cuestionó la reciente reforma judicial y denunció la marginación de juezas y jueces por “pérdida de confianza”.

Redacción
La magistrada Lilia Mónica López Benítez renunció al Poder Judicial.
La dimisión de López Benítez se hizo pública en una sesión extraordinaria del Séptimo Tribunal Colegiado, celebrada de forma remota, en la que la magistrada explicó que después de más de tres décadas y media de servicio decidió concluir su etapa en el Poder Judicial de la Federación (PJF).
En su mensaje de despedida, López Benítez criticó de manera directa los efectos de la reforma judicial aprobada en 2024, al afirmar que la reconfiguración institucional “ha cambiado el alma de la justicia mexicana” y ha provocado el desmantelamiento de prácticas de profesionalización y mérito que, dijo, sostuvieron al sistema por años.
Según la información difundida por la prensa, la renuncia se precipitó luego de que el Órgano de Administración Judicial (OAJ) negara a la magistrada una licencia sin goce de sueldo de tres días, petición que —según López Benítez— le había sido solicitada para participar en actividades académicas o institucionales fuera del país. La negativa fue interpretada por ella como un síntoma del nuevo funcionamiento administrativo.
Fuentes periodísticas han documentado que, en el discurso público de la magistrada, señaló que a muchos colegas “los han obligado a dejar sus cargos por haber honrado su deber” y que la selección de plazas y cargos ya no obedece al mérito técnico sino a criterios de confianza política.
Lilia Mónica López Benítez fue consejera del extinto Consejo de la Judicatura Federal (CJF), magistrada de circuito y se la identifica entre quienes defendieron posturas en favor de la “independencia judicial” durante el debate previo y posterior a la reforma.
El Séptimo Tribunal Colegiado informó que se concedió a la magistrada una licencia prejubilatoria que iría del 16 de octubre al 15 de diciembre y que su retiro voluntario estaría previsto a partir del 16 de diciembre.
Voces de colegas y organizaciones judiciales han interpretado la salida de López Benítez como parte de un proceso de depuración o renovación que, en la práctica, estaría expulsando a magistrados con posturas críticas. Investigadores y litigantes advierten que ese fenómeno podría debilitar la diversidad de criterios y la experiencia acumulada en tribunales colegiados.
En lo inmediato, la vacante en el Séptimo Tribunal Colegiado obligará a la integración administrativa del tribunal y a que se cubran las ponencias y asuntos pendientes que la magistrada llevaba a su cargo; especialistas en procedimientos procesales recuerdan que la transición debe garantizar continuidad en la tramitación de amparos y casos penales en los que intervenga ese órgano.
López Benítez, en su mensaje, insistió en la necesidad de preservar “la dignidad del servicio judicial” y en el valor de la profesionalización; al mismo tiempo, advirtió sobre el riesgo de que aceptar cargos sin la preparación adecuada equivalga, a su juicio, a una forma de corrupción institucional que socava la legitimidad del tribunal.



