Llama a unirse y legislar contra el reclutamiento de niños por el crimen organizado

La diputada federal por Querétaro, Tania Palacios Kuri, hizo un llamado urgente al resto de legisladores del Congreso para dejar de lado las diferencias de los partidos, ante la emergencia nacional que representa el reclutamiento infantil por la delincuencia.
Diputada llama a unirse y legislar contra el reclutamiento de niños por el crimen organizado
La legisladora federal Tania Palacios Kuri durante su intervención en la tribuna de la Cámara de Diputados.

Redacción

La diputada federal por Querétaro, Tania Palacios Kuri, realizó un llamado a sus compañeras y compañeros legisladores a unirse y legislar contra el reclutamiento de menores de edad que hace el crimen organizado.

Palacios Kuri expuso que cuando se trata de temas que atañen a las infancias, los partidos políticos representados en el Congreso deben dejar de lado sus diferencias.

La legisladora del PAN habló de los casos de niños sicarios en México y recordó que el asesino material del alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez, tenía 17 años de edad.

También alertó que el crimen ha migrado al espacio digital y que a través de redes sociales y otras plataformas, recluta a niñas, niños o adolescentes.

La diputada Palacios Kuri ha trabajado temas relacionados a favor de la protección de menores de edad.

Por ejemplo, el año pasado y aunque forma parte de la bancada del PAN, partido de la oposición, su iniciativa para que prestadores de servicios turísticos implementen protocolos y acciones para prevenir y detectar posibles delitos contra niñas, niños y adolescentes, fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados, donde Morena y sus aliados tienen mayoría calificada.

A continuación, el mensaje que la legisladora fijó en la tribuna de la Cámara de Diputados, el 04 de marzo:

Con su venia, presidenta. Quiero iniciar reconociendo el trabajo de la Comisión de Justicia, de cada uno de sus integrantes, porque este dictamen reúne iniciativas de distintos colores políticos y lo he dicho muchas veces en esta tribuna: cuando hablamos de infancia, cuando hay un niño en México en riesgo, todo México tiene que estar en alerta y este Congreso tiene que aprender, de una vez por todas, a mezclar colores en esta materia y evitar que el crimen organizado los siga manchando de sangre.

Corrupción de menores, escuchen bien: corrupción de menores. Estamos discutiendo si los niños van a cambiar un juguete por un arma; estamos discutiendo si seguiremos en el México de las carreras criminales y no de las carreras profesionales, porque la corrupción de menores es la puerta de entrada del crimen organizado, ese que ya tiene tinta de sangre incluso en las urnas electorales, es la antesala de la trata, es el semillero del reclutamiento forzado, es la destrucción anticipada de un proyecto de vida, y cuando un adulto corrompe a un niño, no solo comete un delito, está cometiendo una traición generacional.

Hablemos de la generación de sicarios: de “Juanito Pistolas” en Morelos de 16 años; de Valentín, el niño sicario de Sonora; de David Fabián, “El Pollo”, de Morelos; del Kevin; de los 38 jóvenes reclutados en el rancho con falsas ofertas de empleo.

Antes de esta reforma, el artículo 201 del Código Penal Federal establecía que quien indujera, procurara o facilitara que una persona menor de edad realizara actos sexuales, consumo de drogas, etcétera, pues tuviera una sanción con determinadas penas de prisión. Pero este tipo penal tiene límites claros: no reconoce con suficiente precisión las nuevas formas de captación, ahí tenemos un pendiente legislativo en el que el Grupo Parlamentario del PAN hemos sido muy enfáticos: la parte digital, porque mientras el crimen organizado ya recluta en redes sociales, en chats privados, en plataformas digitales, nuestra legislación sigue anclada en un tipo penal pensado para un México analógico.

El crimen ya migró al mundo digital; nuestra ley todavía no, y además, no fortalecía todas las agravantes cuando existía relación con redes criminales y el problema era, no que el delito no existiera, existe un delito de corrupción de menores, el problema es que la ley se quedó corta frente a una violencia que se sofisticó y un Estado que no respondió y el crimen organizado entendió algo antes que nosotros: corromper y reclutar menores es rentable.

Desde nuestro Grupo Parlamentario, al igual que una servidora, hemos impulsado diferentes iniciativas que han nutrido este dictamen –nuestra presidenta de la Mesa Directiva, la diputada Kenia López Rabadán; la diputada Annia Gómez; el diputado Memo Anaya; el diputado Héctor Saúl Téllez– y hemos dicho con claridad que el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes es una emergencia nacional, y hay una realidad, y ya lo han dicho compañeros que me antecedieron: esta iniciativa está descafeinada, el dictamen que hoy discutimos fortalece sanciones, sí, pero reduce un fenómeno estructural a una consecuencia penal.

Nosotros planteamos cerrar la puerta antes de que se lleven al siguiente niño, no cuando ya se lo llevaron. Tenemos una oportunidad para dar un salto cuántico contundente contra las nuevas formas de violencia estructural que afectan a nuestra infancia.

Quiero cerrar con dos ejemplos: Uno, en el caso hipotético de que cada uno de los integrantes de esta Cámara de Diputados tuviera un hijo, con los datos que tenemos de Unicef —que es que el 60 por ciento de los niños, niñas y adolescentes han sido víctimas de algún incidente de violencia en su vida—, 300 curules estarían manchados de sangre, probablemente muchos con riesgo de ser reclutados y corrompidos por el crimen organizado.

No podemos permitir que el narcomenudeo tenga reclutadores adolescentes; no podemos permitir que el crimen organizado tenga guarderías; que la explotación sexual infantil se normalice en pantallas y quien utiliza a un niño para delinquir no merece indulgencia, merece sanción ejemplar.

Recordemos la memoria de Carlos Manzo; recordemos que el asesino material fue un niño, un joven de 17 años, un joven que no nació sicario; un joven que probablemente alguien corrompió, reclutó y eso es lo que venimos a discutir el día de hoy: La infancia no se toca, la infancia no se usa y la infancia no se corrompe.

Es cuanto, presidenta.

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