Desde nuestra América

¿Estamos ante un tsunami político?

Foto: Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México.

Oscar Wingartz Plata*

En la mayoría de los “gobiernos democráticos”, la clase en el poder usa la corrupción; las relaciones entre gobernantes y empresarios, y más en general, entre corruptos y corruptores, se hallan siempre ocultos, y cuando surgen a la luz pública se debe a una lucha desencadenada en su interior. La ruptura del secreto tiene que ver con el modo en que se desarrolla la lucha y la circulación de las élites económicas y políticas. Carlos Fazio.

Desde hace unas semanas se viene ventilando un asunto en extremo complejo y entreverado, me refiero a la llegada a México, del exdirector de PEMEX en el gobierno de Enrique Peña, Emilio Lozoya Austin. La noticia de su arribo al aeropuerto de la Ciudad de México, significó el inicio de un periplo que su desenlace final está lejos de verse. Cuando se supo que estaba oculto en una de las zonas más exclusivas de España, dio inicio una historia inédita en nuestro país, el posible enjuiciamiento de uno de los funcionarios más fuertes durante el sexenio de Peña Nieto, por el conocimiento que tiene sobre los manejos de la paraestatal y las actividades que se desarrollaron en su gestión. Obviamente, este va a ser un proceso complicado y de pronóstico reservado, por la cantidad de información que el exdirector de Petróleos Mexicanos tiene en sus archivos, por todos los sucesos, acontecimientos y personajes que están involucrados en esta trama.

Como dijo el Presidente López Obrador, en una de sus mañaneras, haciendo una analogía con la novela de Mario Puzzo, autor del Padrino, este asunto tiene una larga data, donde los personajes van apareciendo en escena de manera secuencial, es decir, según el tiempo, el contexto y la coyuntura. Una cuestión que debemos tener clara es que, la llamada “reforma energética” se venía pensando y confeccionando desde hace años. Uno de los actores centrales de este asunto es el gobierno norteamericano, que siempre ha apetecido nuestra riqueza petrolera, por muchas razones, una de ellas, las “pingües” ganancias que se obtiene por la explotación, procesamiento, distribución y desarrollos petroquímicos que se obtienen de los recursos del subsuelo. Tampoco debemos olvidar que el petróleo en este momento sigue siendo el combustible fósil que mueve al mundo.

Sólo es cuestión de ver las implicaciones y el peso específico que tiene en la industria automotriz, por no mencionar el resto de las ramas industriales y tecnológicas que mueve el petróleo. El asunto que se está mostrando es parte de un entramado realmente impresionante. Como diría Carlos Fazio, autor del epígrafe que hemos propuesto, todo esto se mueve, se desarrolla, se gesta y se proyecta en múltiple dirección, porque involucra explícita e implícitamente, a personajes, esferas, espacios y todo un contexto político-económico e industrial que son el sustento de esta problemática a la que se está aludiendo. En torno al petróleo se ha generado el desarrollo material del mundo, en los últimos 130 años. Eso implica una inmensidad de realidades, con mucho rebasa nuestra capacidad de comprensión sobre los mismos.

El punto a destacar es que en las redes sociales de diverso rango y alcance, ya sea virtuales, como convencionales, han comenzado hablar de las primeras declaraciones que ha hecho el señor Lozoya Austin. Entre otras cuestiones, ha mencionado con nombre y apellido a personajes que fueron parte de este complejo  de complicidades; esto es, cuándo, cómo, dónde y cuánto se les dio por participar en la aceptación de la reforma energética. Como es costumbre, los involucrados han salido al paso de las imputaciones que se les han hecho, pero el problema de fondo está ahí, ¿quiénes más intervinieron, cómo, cuándo y por qué aceptaron una reforma de ese calibre y los daños y perjuicios que le han generado a la nuestro pueblo? No pretendamos “tapar el sol con un dedo”, esta reforma han tenido un impacto inmisericorde sobre la economía mexicana, por lo que ya se ha comentado, el petróleo mueve la economía de un país. Así, pues, el punto a dilucidar es, ¿cuál va a ser el impacto de las declaraciones del exdirector de PEMEX en el contexto político-económico de nuestro México?

En todo esto, debemos estar atentos a un asunto que es clave, si efectivamente se extradito a Lozoya Austin por cargos serios, severos y comprobables, en consecuencia, se debe actuar conforme a derecho, es decir, se le debe procesar y lo que sigue. Así, como todos los actores que están involucrados en esta trama. Como dice el Presidente, no es venganza, pero sí aplicación de la justicia y el derecho. Aquí es donde, este asunto va a tomar tonos, colores y deslindes de enorme peso y magnitud, por una razón muy clara: si hay el legítimo interés por avanzar en la transparencia de los actos públicos, si se quiere limpiar y depurar la vida pública de nuestro país, se debe actuar seria y honestamente. Considero que este es uno de los puntos claves de la historia contemporánea de nuestro país.

Han sido muchos los agravios, las ofensas, las penas, los sufrimientos que ha vivido nuestro pueblo, como para dejar pasar esta coyuntura, este es el momento, para remediar y ver el renacimiento de nuestro país. Este el momento, de hacer de México algo nuevo y diferente. Por ello, se afirma que esta coyuntura debe ser ese punto de inflexión en nuestra historia. Empezando por hacerle justicia a nuestro pueblo. No son expresiones fuera de lugar, ni exageraciones, es una aspiración que se ha tenido desde hace décadas. No vivir en la incertidumbre, en la zozobra, en el miedo, en el abuso de poder; dejar atrás, prácticas, “usos y costumbres” que dañaron profundamente a nuestra gente. Retomaría, una de las tantas frases del Presidente López Obrador, que debe ser la síntesis de este momento: “Al margen de la ley nada, por encima de la ley nadie”.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Docente-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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